Vivir un quiebre amoroso o de amistad en pandemia: ¿Cómo enfrentarlo?

Con la pandemia, muchas cosas se acrecientan.

Guía de: Psicología y Tendencias

Los quiebres amorosos siempre son procesos dolorosos, sin importar las circunstancias, el motivo o quien tomó la decisión.

Porque finalmente son duelos y finales no programados de muchísimas cosas que se encuentran alrededor de una relación amorosa.

Compañía, intimidad, costumbres de cosas que hacían en común o el quiebre de relaciones con familiares de nuestra expareja, o al menos el distanciamiento.

Por eso, nunca es fácil. Existen planes en conjunto, cosas tan prácticas como cuentas conjuntas, gastos compartidos, proyectos, hijos o simplemente tener a esa persona ocupando un lugar prioritario en tu vida a nivel afectivo.

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Con la pandemia, muchas cosas se acrecientan, los problemas de salud mental como la depresión, estrés y ansiedad aumentaron en todos los países y rangos etarios.

Nos encontramos en un momento en que no podemos hacer planes, no podemos tener certeza de como van a avanzar las cosas y por eso es normal sentir que todo se tambalea.

En ese punto, nuestros cables a tierra, nuestros apoyos y refugios son nuestros vínculos cercanos. Es con ellos con quienes incluso nos podemos llegar a reír de circunstancias atípicas que, por ejemplo, no compartiríamos con nuestros compañeros de trabajo o relaciones más distantes.

Además, las restricciones para reunirse en grupos o salir en ciertos horarios o días redujeron nuestro contacto físico y cosas tan comunes, y necesarias, como un abrazo se minimizaron  a las personas con las que vivimos o vemos más seguido.

Por esto, quitar de nuestra vida a una de esas personas en este momento puede exacerbar todo y ser un proceso difícil. No existe una clave psicológica para que vivir esa separación no duela, porque existe una herida y debe sanar.

Es importante entender que, si las razones del termino de la relación son de peso nos permitamos vivir el proceso, que entendamos que estar alejados también es un autocuidado.

Si ese vínculo ya no significaba un apoyo para ti, por ejemplo, en un duelo, en tus vaivenes de ánimo debido a la pandemia o simplemente lo estabas pasando mal junto a esa persona entonces esta medida es necesaria.

Es muy común, que al alejarnos de un amigo o pareja los extrañemos por lo mencionado anteriormente. Esto nos lleva solo a recordar lo bueno, los momentos bonitos o las ensoñaciones en que esa persona está feliz y que no volveremos a encontrar a nadie.

Pero no hay mayor error que ese, quedarse cerca de alguien porque en un momento hizo cosas buenas por nosotros, porque compartimos vivencias felices.

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Si te sentías infeliz junto a esa persona, con sus comentarios, aún peor, si aun teniéndole cerca te sentías solo o sola no dejes que la pandemia te haga mantenerte en una relación o situación que no te hace bien ni feliz.

Las redes sociales nos presionan con fotografías de personas felices realizando miles de planes, pero la realidad es que la tristeza no es una emoción negativa y vivirla es necesario.

 

Para terminar, como dice la psicóloga española Sandra Ferrer, “no depositemos en el otro el motor de nuestra felicidad”. Al acabar una relación pensamientos como: “no valgo o no me hubiera hecho tal o cual cosa, no me habría abandonado” no te ayudarán en nada y no son reales.

La verdad es que sentir que esa persona nos devolverá la felicidad es una fantasía. La satisfacción personal, el cuidado de nosotros mismos y la convicción de que, sin ese otro nuestro valor como personas y el de nuestra vida quedaran preservados, aunque nos duela perderle, esa es la verdadera ruta a volver a sentirnos felices.

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