¿Cuáles son las diferencias entre un Cuico y un Siútico chileno? No basta solo con la plata

A continuación presentamos las seis principales diferencias entre un cuico y un siútico.

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No basta con tener plata para ser cuico. Al menos eso dicen los cuicos, quienes sienten tirria de los llamados siúticos, ese tipo de persona que se presume de fina y elegante, imitando costumbres o modales de las clases más altas de la sociedad.  Para el aristócrata chilensis, en esa imitación el arribista delata su condición, al exagerar y ostentar algo que añora pero que en realidad no tiene y no puede comprar con dinero.

El cuico detesta que este “roto con plata” o “new rich” – como lo llama despectivamente-  lo persiga y quiera ser como él, y pone el grito en el cielo si se cataloga a un siútico como cuico.  La alta alcurnia nacional quiere dejar claro que existen enormes diferencias entre un verdadero cuico chileno y ese nuevo rico que quiere ser más, pero que en ese proceso termina convirtiéndose en un arribista y siútico personaje.

A continuación presentamos las seis  principales diferencias entre un cuico y un siútico. Se parte de la premisa que no todo el que tiene dinero es cuico, ni tampoco se necesita tener excelente situación económica para ser un verdadero cuico.

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  1. Vocabulario Rimbombante: el siútico, en su afán por simular ser de una clase social alta, cree que necesita comunicarse a través de palabras rebuscadas, de diccionario, incluso con términos utilizados en el extranjero y con exagerada pulcritud.  Por ejemplo, un cuico dirá matrimonio, una persona humilde podría hablar de casamiento, pero un siútico dirá boda.  Existe un largo listado de palabras siúticas como: sepelio (funeral), vosotros (ustedes), gafas (anteojos), residencia (casa donde habita), cabello (pelo), acariciar (hacer cariño), beber (tomar), aroma (olor) entre otras.  La formalidad está bien en un contexto de trabajo o profesional, pero en la vida cotidiana es considerado por el cuico como siutiquería pura, ya que ellos prefieren el lenguaje coloquial.
  2. Maleducado con el más humilde: el cuico, si bien es sumamente clasista, en su trato intenta ser amable y paternal con las personas que están más abajo en el ámbito socio-económico.  De hecho, el cuico siempre advierte que es de roto rotear.  Pero para el cuico, el nuevo rico no sabe este código y cree que porque ahora tiene dinero y poder puede pasar con una aplanadora por sobre los más humildes.  De hecho, el cuico también dice “no hay nada peor que un roto con poder”.  Por eso, el siútico podrá vestirse de Armani y manejar un auto de lujo, pero no saludará al conserje, no pedirá las cosas por favor a sus empleados, e incluso gritará y humillará al más débil.
  3. Utilización de palabras extranjeras: si bien en Chile, un país catalogado como arribista por excelencia, está muy arraigada la costumbre de utilizar palabras extranjeras, sobre todo en inglés (mall, shopping, sale, coffee break, etc), el siútico exagera esta situación, demostrando además un pobre vocabulario en su lengua de origen. Su idea es demostrar que es una persona de mundo y que viaja constantemente.  Expresiones como “give me a break”, “comme il faut” e incluso “Coffee Table Book” (libros que se utilizan de adorno en las mesas de centro del living o en una repisa), son comunes en un siútico y castigadas sin clemencia por el cuico.
  4. Exagerada forma de vestir: si para el cuico la premisa es “menos es más”, para el siútico sería exactamente lo contrario.  Si cree que el andar con todas las joyas puestas es signo de refinamiento, está muy equivocado.  Por ejemplo, la mujer siútica intenta utilizar todo lo que está de moda en la misma tenida (blusa, falda, joyas, zapatos, pañuelos), cargándose al dorado y al brillo y viéndose recargada. Además se echará la mitad del frasco de perfume. La mujer cuica tratará de utilizar una sola prenda de moda para dar un toque, mientras que el resto de su ropa será  más sobria y no se recargará en joyas.
  5. Ostentación en marca y bienes materiales: el cuico no necesita demostrar nada a nadie, porque se sabe cuico.  Pero eso es precisamente el talón de Aquiles del siútico, quien necesita exhibirse y ostentar porque cree que así podrá verse como cuico. Es común que el siútico multimillonario adquiera un auto deportivo último modelo, algo que el cuico encontrará chulo. La casa del siútico estará decorada con mármoles y elefantes de cerámica fina y todo adorno dorado y chino que encuentre, que el cuico mirará con desprecio. Tratará de vestirse con las mejores marcas en vestuario y accesorios y las mostrará sin pudor al resto. Seguirá al pie de la letra el boom tecnológico, adquiriendo todo lo que está de moda en esta materia (es el primero en conseguir el último iPhone), los televisores más grandes y los mejores equipos de música traídos desde Estados Unidos. Si el cuico tiene plata, no la muestra, porque para él aplica el viejo refrán que dice “dime de lo que ostentas y te diré de lo que careces”.
  6. Red de contactos: el cuico tiene red de contactos, adquiridas por su viejo linaje y construidas por generaciones.  El siútico carece de estas redes y por tanto buscará con ansias lograr amistades con la alta sociedad chilena, buscando además de las redes de contacto, que se le pegue el buen gusto y la elegancia del cuiquerío chilensis. Por ello, exagerarán su buen trato con el verdadero cuico, incluso convirtiendo la cortesía en verdadera lisonja, con tal que los acepten dentro del círculo aristocrático.  Para no parecer menos, si su segundo apellido suena más elegante o es extranjero, lo utilizarán sin tapujo en toda instancia, casi como si fuera un apellido compuesto.  De hecho un ex conductor de televisión de apellido Cruz lo hacía.

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