Las 20 principales conductas machistas que a diario sufrimos las chilenas

Las chilenas vivimos día a día un machismo cotidiano, solapado, que nadie advierte como tal.

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Cuando se celebra el Día Internacional de la Mujer, el objetivo es reivindicar los derechos  femeninos y  recordar a la sociedad que aún hay mucho por avanzar en materia de igualdad de género.

Pero más allá de las grandes batallas, como terminar con las diferencias salariales entre hombres y mujeres y lograr mayor participación de ellas en cargos públicos o de alto rango (gerencias, directorios), las chilenas vivimos día a día un machismo cotidiano, solapado, que nadie advierte como tal porque culturalmente estamos acostumbrados a él.  Incluso las mujeres son en muchos casos quienes ejercen con más fuerza este machismo.

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Pero cambiar estos pequeños detalles puede marcar la diferencia.

A continuación, presentamos las 20 principales actitudes machistas que cotidianamente sufrimos las chilenas:

  1. En la mayoría de los restoranes, el mozo hace catar el vino al hombre y no a la mujer.
  2. Creer que si una mujer anda malhumorada se debe a que le llegó la regla o que en la noche anterior no tuvo su “revolcón”.
  3. Los hombres promiscuos son héroes e ídolos.  Las mujeres que han tenido varias parejas sexuales suelen ser catalogadas como sueltas, prostitutas y ninfómanas, una palabra que, dicho sea de paso, da cuenta de una enfermedad sexual sólo para los casos femeninos.  No existen los hombres ninfómanos.
  4. Si bien cada vez es menos frecuente, aún es tradición que en una familia el hombre se quede con el auto más lujoso.
  5. Aplicar dichos que son del todo sexistas: “Detrás de cada gran hombre, hay una gran mujer” (¿por qué tiene que estar detrás?  ¿Por qué una mujer no puede ir apoyando a su hombre al lado?).  O consejos del estilo “Hay que ser una dama en la mesa y una puta en la cama”.
  6. La Publicidad: si bien en materia de crianza de los niños han surgido comerciales donde el padre es el protagonista, aún queda mucho por avanzar. Y sobre todo en materia de productos de limpieza para el baño o la cocina.  Siempre es la mujer la que aparece limpiando su casa con los maravillosos productos que se están publicitando. No se ven casos de actores hombres con guantes de goma limpiando el wáter o los mesones de la cocina.
  7. Creer que una mujer es simpática y le sonríe a un hombre (por ejemplo, a un compañero de trabajo) porque quiere sexo.
  8. Los grupos de Whatsapp de apoderados del colegio de los niños generalmente está integrado por las mamás y no por los papás.
  9. En los partes o invitaciones de matrimonio se indica sólo el nombre completo del hombre junto a un “y Sra.” (señora).
  10. En las casas, generalmente es el hombre quien se sienta a la cabecera de la mesa.
  11. En las bombas de bencina suelen estafarse más a mujeres que a hombres con trucos como mostrar en el marcador más carga de combustible que la que realmente se realizó (en este caso el marcador tintinea y no aparecen los litros), o invertir los números en la máquina de pago (por ejemplo, en vez de $24.700, ponen $27.400).
  12. Se critica más a las niñas que a los niños, con comentarios del tipo “prefiero tener hijos hombres, porque las mujeres son más complicadas, mañosas y conflictivas”.  Y en esto, las madres llevan la delantera.
  13. Si una pareja se moviliza junta en un auto, generalmente maneja el hombre.  Muchas mujeres detestan hacerlo, porque es insufrible tener al hombre de copiloto dirigiendo todo: dobla aquí, frena, adelanta, señaliza, etc.
  14. Para las tareas domésticas, se suele pedir ayuda a las hijas y no a los hijos.
  15. Socialmente se castiga muchísimo más a una mala madre que a un mal padre.  Y se atribuye a las mujeres la primera responsabilidad de la crianza de los hijos
  16. El control remoto de la televisión lo suelen manejar los hombres.
  17. Generalmente son las mujeres quienes renuncian a sus trabajos o se trasladan de ciudad o país para potenciar el trabajo o los estudios de sus maridos.  La situación inversa se da en muy pocas ocasiones.
  18. Cuidado con el vocabulario que utilizamos: “El marido ayuda en las tareas domésticas” (no es ayuda, son obligaciones compartidas). “Para qué trabaja ella si con el sueldo del marido tienen de sobra” (desconociendo el aporte que significa el trabajo para el desarrollo personal de las mujeres)
  19. Creer que porque él tiene mejor sueldo que ella, tiene menos obligaciones en las tareas domésticas.
  20. En actitudes que son reprobables para ambos sexos (embriagarse, hablar con mucho garabato,  pelearse en la vía pública, etc) las mujeres son criticadas y juzgadas con muchísima más fuerza por la sociedad.

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