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Mónica Pérez y su amistad con el rey Felipe VI y la reina Letizia: Periodista de Canal 13 estuvo en la boda real

La invitación al matrimonio real no fue casualidad, sino la consecuencia de una amistad forjada años antes con el rey.

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Al parecer Mónica Pérez protagonizó un episodio que pocos chilenos podrían contar: asistir al matrimonio del entonces príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, con la periodista española Letizia Ortiz, celebrado en 2004.

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¿Cómo se generó la invitación? No fue casualidad, sino la consecuencia de una amistad forjada años antes, cuando ambos coincidieron como estudiantes en la Universidad de Georgetown, en Estados Unidos.

Pérez relató en el programa “Los 5 mandamientos” de Canal 13, que su vínculo con Felipe – quien está de visita en Chile para participar en el cambio de mando – nació de manera inesperada: al comenzar un máster, descubrió que compartía clases con quien más tarde sería rey de España. Desde entonces, pasaron de compañeros a amigos que compartían reuniones sociales y salidas junto a otros estudiantes.

Aunque siempre destacó que nunca lo vio con otros ojos, recuerda a Felipe como “un tipo estupendo”, cercano, simpático y dueño del encanto propio de un futuro monarca. Con Letizia, en tanto, la relación surgiría más tarde, cuando ambas coincidieron como colegas en la agencia EFE durante la estadía de la chilena como corresponsal en Madrid.

El rostro del 13 recordó que la actual reina de España, “era una niñita muy bonita, más joven que yo y como que está ahí y es simpática, conversamos, nos hicimos amigas y tomábamos café en la cafetería”, recordó Mónica, detallando que se hicieron “como amigas, colegas”.

La periodista también reveló el especial regalo que eligió para una boda tan simbólica como difícil de agasajar. Tras “romperse la cabeza” pensando qué podría necesitar alguien que lo tiene todo, optó por un obsequio profundamente chileno: una edición patrimonial de “Los versos del capitán”, de Pablo Neruda, entregada en una caja facsímil donada por la Fundación Neruda. Un gesto cultural y emotivo que, según ha contado, representaba para ella lo más valioso de nuestra identidad literaria.

Aunque la boda prometía una celebración majestuosa, estuvo marcada por un ambiente sobrio debido a los atentados de Atocha ocurridos semanas antes, lo que obligó a suspender la música y reducir el festejo oficial. Aun así, la periodista aprovechó cada minuto de la experiencia y guardó recuerdos únicos del evento: desde el menú hasta el cancionero de la ceremonia. Solo se contuvo con los cubiertos, confesó entre risas, porque “le dio plancha” llevárselos.

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