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Grave enfermedad de Felipe de Edimburgo fue ocultada por la corona británica

La información fue revelada por el biógrafo Hugo Vickers en su libro La reina Isabel II.

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Una revelación inesperada volvió a poner bajo los comentarios los últimos años de vida de Felipe de Edimburgo. Según afirma el biógrafo Hugo Vickers en su libro La reina Isabel II, el esposo de la monarca británica habría convivido en absoluto silencio con un cáncer de páncreas durante casi una década, sin que la información saliera jamás a la luz pública.

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El autor sostiene que el diagnóstico se produjo en 2013 y que la enfermedad fue considerada inoperable desde el inicio, dando paso a un prolongado periodo marcado por la discreción y el habitual hermetismo de la Casa Real británica, aunque sin confirmación oficial por parte de Buckingham.

Los detalles han comenzado a conocerse a través de extractos publicados por Daily Mail, que describe cómo aquel episodio quedó diluido entre ingresos hospitalarios esporádicos y una retirada progresiva de la agenda institucional atribuida, en su momento, al natural avance de la edad. La narrativa oficial se mantuvo sin fisuras: controles médicos, hospitalizaciones breves y una imagen pública estable que evitó alimentar rumores. Esa estrategia, según apunta el libro, logró desactivar cualquier sospecha sobre una enfermedad grave y sostenida en el tiempo.

El origen de todo habría estado en una estancia de once días en la London Clinic en junio de 2013, cuando unos problemas abdominales derivaron en una cirugía exploratoria y en la detección de una “sombra” en el páncreas. A partir de ahí, sostiene Vickers, la enfermedad quedó protegida por un estricto blindaje informativo. Esta revelación obliga ahora a reinterpretar hechos clave, como su retirada oficial en 2017 o los persistentes rumores sobre su estado en 2019.

Cuando falleció el 9 de abril de 2021, a solo dos meses de cumplir 100 años, su certificado de defunción se limitó a consignar la vejez como causa, cerrando así, al menos de forma pública, uno de los silencios más prolongados de la realeza británica.

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