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Desde Carolina de Mónaco a Charlene deslumbraron en la edición más futurista del “Baile de la Rosa”: Así lucieron el lujo

Convirtieron el Sporting Monte‑Carlo en una auténtica "nave espacial".

Guía de: Realeza

El “Baile de la Rosa” celebró este 21 de marzo su 70ª edición con una puesta en escena que quedará en la memoria del Principado. Coincidiendo con la llegada de la primavera, la gala reunió a la familia Grimaldi y a destacadas figuras del arte, el espectáculo y la alta sociedad internacional.

La estética futurista que envolvió la velada rindió homenaje a Grace Kelly, cuyo legado continúa siendo el corazón benéfico y simbólico del evento. Entre los primeros en acaparar miradas estuvieron Alberto y Charlene de Mónaco junto a Alexandra de Hannover y su marido, Ben Sylvester Strautmann.

Bajo la dirección de la princesa Carolina, presidenta de la Fundación Princesa Grace, esta edición —bautizada como Galaxy Rose Ball— convirtió el Sporting Monte‑Carlo en una auténtica nave espacial monocromática. Christian Louboutin, responsable de la dirección artística desde 2022, llevó la propuesta a un nuevo nivel con efectos lumínicos envolventes, láseres inmersivos y una Salle des Étoiles rediseñada con ventanales que simulaban viajes interplanetarios.

La programación artística estuvo a la altura de la ocasión: desde la elegancia barroca de Rondò Veneziano hasta las coreografías del Crazy Horse, pasando por la fuerza del Ballet Kalinka y los números acrobáticos de la compañía berlinesa Dulce Compania.

La noche avanzó con intervenciones que mezclaron tecnología y performance, culminando con un repaso de clásicos del soul y el funk a cargo de Leee John e Imagination. El DJ británico Josh Quinton fue el encargado de mantener la pista llena hasta la madrugada, sellando una jornada vibrante y cosmopolita.

Como cada año, los Grimaldi se convirtieron en los protagonistas indiscutidos, con Carolina luciendo un estilismo plateado en sintonía con la temática y Charlene apostando por un look clásico pero brillante. Entre los invitados que generaron mayor interés destacó la princesa Akiko de Japón, presente por invitación especial del príncipe Alberto.

Un dato curioso: Las entradas alcanzaron los 1.800 euros por persona y se contó con un estricto código de etiqueta, total exclusividad.

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