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Príncipes de Gales reaparecieron con sus hijos: Jornada estuvo marcada por relevantes ausencias familiares

La fotografía familiar reforzó el protagonismo de Guillermo y Kate en una ceremonia cargada de simbolismo para la monarquía.

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La misa del Domingo de Pascua volvió a reunir a buena parte de la Familia Real británica en la capilla de San Jorge, en el Castillo de Windsor, una de las ceremonias religiosas más simbólicas del calendario anglicano. Año tras año, esta celebración se transforma en una de las escasas ocasiones en que los Windsor se muestran juntos en un acto estrictamente religioso, reforzando la tradición y la continuidad institucional de la Corona en el corazón de la Semana Santa.

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Encabezando la comitiva estuvieron el rey Carlos III y la reina Camila, quienes repitieron la imagen que ya habían ofrecido días antes durante el Maundy Service del Jueves Santo en Gales. A su lado, la presencia de los príncipes de Gales junto a sus tres hijos concentró buena parte de las miradas y la atención mediática, marcando una reaparición especialmente significativa tras dos años de ausencia en esta cita.

La fotografía familiar reforzó el protagonismo de Guillermo y Kate en una ceremonia cargada de simbolismo para la monarquía.

También asistieron los hermanos del Rey: la princesa Ana y el príncipe Eduardo, acompañados de Sir Timothy Laurence y Sophie de Edimburgo, respectivamente. Ambos matrimonios tienen un rol institucional clave como consejeros de Estado, lo que refuerza su presencia en actos de carácter religioso y ceremonial.

Sin embargo, la jornada estuvo marcada por ausencias relevantes: los duques de York y sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia, no participaron este año en la misa pascual.

Según informan medios británicos como HELLO! y Daily Mail, Beatriz y Eugenia optaron por planes alternativos para Semana Santa, una decisión tomada con el consentimiento del Rey. La prensa interpreta este movimiento como un repliegue temporal de la familia York, que mantiene un perfil más bajo en actos públicos tras el renovado escrutinio mediático en torno al príncipe Andrés. La ausencia rompe con la imagen de unidad vista el año pasado y contrasta con su última aparición conjunta junto a los Windsor en la misa de Navidad en Sandringham.

Tras el oficio, la familia regresó al castillo para el tradicional almuerzo pascual, manteniendo así el delicado equilibrio entre vida privada, tradición religiosa e imagen pública que caracteriza al Domingo de Pascua en Windsor.

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