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Reyes Carlos y Camilla presidieron la misa de Jueves Santo en Gales en medio de un acto vandálico y noticia para sobrinas

La jornada fue empañada por protestas y decisiones familiares de gran simbolismo.

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El monarca, de 77 años, y su esposa, de 78, asistieron al tradicional servicio religioso en la catedral de Saint Asaph, al norte de Gales, en una jornada empañada por protestas y decisiones familiares de gran simbolismo.

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Rodeados de gran expectación y en medio de los escándalos que han sacudido a la familia real británica en los últimos meses, el rey Carlos III y la reina Camilla no quisieron faltar a su tradicional cita con la misa de Jueves Santo. Un acto solemne y de fuerte carga simbólica que, sin embargo, comenzó con un episodio inesperado.

Durante la madrugada previa al servicio religioso, apareció un rayado en una de las paredes de piedra de la catedral de Saint Asaph —situada al norte de Gales— con un mensaje de clara protesta hacia el monarca. “No es nuestro rey”, se podía leer en el grafiti, un acto vandálico dirigido a expresar disconformidad con su figura como jefe del Estado.

Poco antes de la llegada de los reyes, operarios de limpieza cubrieron el rayado con una lona para ocultarla. Se trata de la segunda ocasión en la historia en que esta región de Gran Bretaña acoge el servicio religioso previo a la Pascua. Carlos y Camilla llegaron al enclave en helicóptero y, tras aterrizar, se trasladaron en vehículo oficial hasta el templo.

Como dicta la tradición en Inglaterra durante el Jueves Santo, el rey Carlos III entregó obsequios a los asistentes en reconocimiento a su labor y servicio cristiano. El número de personas agasajadas corresponde a la edad del soberano, por lo que este año fueron 77 hombres y 77 mujeres quienes recibieron los regalos, entregados en una bolsa roja y otra blanca.

Para la ocasión, el monarca lució un elegante chaqué oscuro, mientras que la reina Camilla destacó con un abrigo azul marino y un sombrero a juego, un estilismo sobrio y acorde con la solemnidad de la jornada.

En tanto, un día antes, durante el Miércoles Santo, la revista HELLO! reveló una decisión significativa del rey Carlos III que afecta directamente a sus sobrinas, las princesas Beatriz (37) y Eugenia (36) de York. Según la publicación, el monarca habría decidido finalmente invitarlas a las tradicionales y prestigiosas carreras de Ascot, que se celebran a mediados del próximo mes de junio.

Esta invitación adquiere especial relevancia después de que, a comienzos del pasado mes, varios medios británicos informaran de que ambas habrían sido vetadas del evento debido a su vínculo familiar con el caso Epstein, que sigue salpicando a su padre, el príncipe Andrés. No obstante, el soberano habría optado ahora por tenderles la mano y permitir su asistencia a una de las citas más emblemáticas del calendario social británico, evento al que ellas suelen acudir habitualmente.

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