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Aceptamos el desafío: Te recomendamos 10 discos que debes escuchar sí o sí

El Guía del canal Música Pop recogió el guante del tradicional desafío en las redes, pero lo extendió a todos los lectores.

Guía de: Rock

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Estaba encerrado –como todos– cuando mi facebook me avisó: alguien me había mencionado en la red. Se trataba del desafío que es furor en estos días de cuarentena. Una actriz del under y amiga del alma me sugería que recordase diez discos. Ya conocen el reto. Sin explicaciones, sin más: diez discos que te hayan marcado.

Me apuré en escribirle que no me veía capacitado, que no tendría constancia, que rechazaba la invitación. Pero luego lo pensé mejor y, convengamos, para los amantes de la música, el desafío es seductor por naturaleza. Escribiendo en un medio masivo no tenía sentido limitarlo al face. Y conociéndome, pronto comprendí que lo mío no era repetir portadas y nada más. Allí van diez discos que me han marcado, educado y cambiado (ergo, si yo formo parte del mundo, esos discos cambiaron el mundo, como una lejana generación soñó).

1- “Cómo conseguir chicas”, Charly García, 1989

Los fans de la música reservamos un lugar especial para el primer disco, ese que llegó a tu vida para darla vuelta como un guante. Tras años de escuchar música infantil encontré este álbum en casa de mis primos y quedé enamorado para siempre. Con un sonido sofisticado, limpio y muy rico en matices, muchos se sorprenden cuando descubren que está casi grabado en vivo, a pesar de ser un disco de estudio. Así de bien sonaba la banda de Charly en aquellos años. La placa no tuvo buenas críticas en la prensa pero es uno de los preferidos de fans y del propio García. ¿De qué hablan canciones sugestivas como “No me verás en el subte”, “Anhedonia”, “Fantasy”? Charly dejaba de ser el músico urbano para meterse de lleno en un viaje personal que ya no abandonaría jamás.

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2- “Lennon / Plastic Ono Band”, John Lennon, 1970

Me ocurre con varios músicos célebres: me gustan más sus trayectorias como solista que sus discos en el grupo que los lanzó al estrellato. El caso de Lennon lo asimilaría al de Gustavo Cerati: son mejores sus álbumes post Soda. Tras separarse Los Beatles, John volcó toda la influencia de las sesiones de terapia junto a Arthur Janov. La técnica del “primal scream” llevó a Lennon a despojar su música de todo artilugio. Canciones de ejecuciones y arreglos mínimos, muy lejanas de la evolución sonora de Los Beatles, componen este disco insólito que, como leí una vez en alguna parte, “da una patada al pecho del oyente”.

3- “Mediterraneo”, Joan Manuel Serrat, 1975

Cuando mi familia compró el primer minicomponente para reproducir cedés, conseguí que mi mamá me acompañara a regalarme un disco. No recuerdo cuál elegí, pero sí me sorprendió que escogiera también uno para ella. “Tiene unas orquestaciones bárbaras”, fue su explicación. Resultó que Serrat era uno de los músicos preferidos de mis padres en sus años mozos. “Mediterraneo” pertenece a la primera etapa del “Nano”, tan diferenciada de la segunda, cuando la Barcelona moderna reemplaza a la vieja España y sus pueblos blancos y callejuelas de polvo y tierra. A su modo, el álbum es bien hitero y sí: tiene unos arreglos orquestales bárbaros…

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4- “Innuendo”, Queen, 1991

En términos generales, descubrí la música anglo bien tarde. En mi adolescencia escuché mucha más música en castellano que en inglés. Pero mis orígenes tienen una formación que, no asimilada, estaba allí, latente: mis primos (aquellos en cuya casa encontré el álbum de Charly), eran fans de Queen. Con los años sigo prefiriendo “Innuendo”, el último disco de grabado por Freddie. Cuando recuerdas que grabó “The show must go on” o “These are the day of our lives” a meses de morir, la sangre se te hiela en el cuerpo.

5- “Silvio Rodriguez y Pablo Milanés En Vivo en Argentina”, 1984

Es imposible que dos artistas comulguen de tal modo en un disco grabado en un estadio. Y sin embargo esto sucedió con dos músicos referentes de la canción latinoamericana. Sus voces se entrecruzan con las guitarras de un modo que ya no se volvió a repetir. ¿Mucha clave revolucionaria? No de modo panfletario, al menos. Silvio y Pablo estaban en la cumbre de sus líricas por aquel momento.

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6- “Far”, Regina Spextor, 2009

No mucho tiempo atrás puse este álbum y mi mujer me sorprendió con un comentario: “Cuando comenzamos a salir lo escuchabas todo el día”. ¿Hace mucho no lo oía? Salten el tema uno, que nada tiene que ver con el resto de la placa, y déjense llevar por la dulce voz de la rusa acompañandose del piano. Baladas pop en clave beatle, grabadas con superproducción (el álbum contaba con ocho productores) y una frase que permanece cuando uno va creciendo y enfrentando diversos momentos: nadie se ríe de Dios en un hospital.

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7- “Help!”, The Beatles, 1965

Hablando de mi mujer, si ella debe elegir un disco de los Fab Four escoge “One”. Para un melómano, por supuesto, es un sacrilegio elegir un compilado, por la sencilla razón de que no fue pensado por el artista. Escuché Los Beatles concienzudamente bien de adulto, pasados los treinta. Encontré una autentica travesía humano-artístico que justifica la fama universal del grupo. ¿Cuál de sus discos prefiero? “Help!”, el equilibrio perfecto entre el entusiasmo febril de los jovencitos de los primeros años y los músicos evolucionados y agobiados del final.

 

8- “Bang Bang!.. Estás liquidado!”, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, 1989

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El “vos” lo denuncia: descubrí a Patricio Rey y los Redonditos de Ricota en mi Buenos Aires natal, ya muchas décadas atrás. Las prosas urbanas pero enrarecidas del Indio Solari se volvieron la banda sonora perfecta para un país que se acostumbró a vivir al filo de la violencia. Saqueos, represión, TV y barricadas se suben de modo crudo a la guitarra de Skay Beilinson. El disco es la contracara perfecta de la música cool de Soda Stereo y por esa razón ambos grupos conformaron una suerte de rivalidad a fines de los 80s. Los Redondos son el rocanrol del estallido social y esa razón complicó hasta la existencia del grupo, cuando cada recital resultaba un polo de enfrentamientos entre fans y policías.

9- “Crazy Nights”, Kiss, 1988

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Kiss se ubicó del lado opuesto de la búsqueda de Lennon, de Mercury y de, por supuesto, Los Redonditos de Ricota. La banda neoyorquina siempre entendió al rock como un mero hecho de entretención, muy lejos de sus capacidad de cambio. Ellos mismos lo presentaron así: circo. Pero este disco que redescubrí de adulto me puede: aun de su época sin maquillaje, “Noches locas” huele a fiesta, ruta con amigos, chicas, disfrute. Imperdible.

10- “The covers records”, Cat Power, 2000

Muchos artistas, cuando no saben qué hacer y están apretados por sus sellos, se lanzan a grabar un álbum de covers. Pero nadie lo hizo como la bella Chan Marshall. Aunque conozcas las canciones es difícil que las distingas en su voz. Chan fue al ADN de cada tema, lo manipuló y pareció componerlas de nuevo desde sus partículas. Atención: el álbum puede no ser el mejor consejero si andas deprimido. O el mejor, depende… ¿Que no lo conoces y jamás escuchaste a Cat Power? ¿Recuerdas el vals de V de Vendeta, cuando V queda prendado de Evey? Esa es Cat Power.

Bonus Track- “Voodoo Lounge”, The Rolling Stones, 1994

La figura del “Bonus track” viene de las primeras ediciones en cedés. Como soy de aquella generación, me gusta incluir esta figura en los artículos. Como agregado que es, entonces sí, nada de aclaraciones o agregados. Gracias July. Me hiciste hacer un lindo repaso. Ahora es tiempo de lo importante para quienes respiramos música: álbum, luces bajas, a escuchar.

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