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Canal 2 Rock & Pop: Ingenio y chasconeo de poco presupuesto

Un medio que de la mano de rostros jóvenes, que aunaban carisma, sagacidad e ironía, logró penetrar e instalarse en la cultura popular.

Agosto se aferra a una marca bastante concluyente para lo que fue Chile durante los noventa en términos de formatos televisivos. Y aquella década entregó elementos tanto icónicos como conductuales que, para bien o para mal, no siempre permiten conectar a la perfección con la atmósfera imperante. En lo personal, me mantiene atrapada graciosamente en las actividades laborales y sociales, sobre todo en la segunda cuando junto a amigos, mientras se consumen los cigarrillos, con tono erróneo o de acierto se pregona el cliché de que “todo tiempo pasado fue mejor”.

 Canal  2 Rock & Pop

Foto: Internet

Por eso, es preciso reafirmar que el mes en curso alzó en un minuto por los cielos un logo en el que reinaban el rojo, blanco y negro: Rock & Pop. Sí, claro, estaba la radio con una fiel audiencia y que la coronaba como una de las más populares con las voces de Rolando Ramos, Iván Valenzuela y Karin Yanine… La revista R&P hacía de las suyas convirtiéndose en un símil criollo de la Rolling Stone. EMI reclutaba a Los Tetas, Pánico y Lucybell, por mencionar algunos, para el denominado “Proyecto de Rock Chileno”. Mientras tanto, Los Tres y La Ley preponderaban como estandartes de aquellos días en las tribunas del espectáculo.

Pero la llegada del canal contribuyó a que una generación no se tomara el analgésico evitando adormecerse. La historia es bastante conocida: un medio que de la mano de rostros jóvenes, que aunaban carisma, sagacidad e ironía, logró penetrar e instalarse en la cultura popular, sin ceñirse a los cánones de la televisión local. La dualidad, la inexperiencia, el humor y, principalmente, la espontaneidad, fueron clave para este “semillero de talentos” a la hora de gestar identidad propia y fidelizar a un segmento que con casi total certeza se sumergía en las imágenes y sonidos recargados de la ya extinta generación MTV, esa misma que envolvía con sus videoclips de colores chillones en el que una banda o solista pop no tenía dificultades de coexistir con los héroes del rock más mainstream.

El “semillero”

Hace un par de líneas se habló de “semillero”. Usted entenderá que en el 2 confluyeron la Saavedra, Correa, Lagos, Pera, Salfate, Artiagoitía, Carcavilla, Peirano… y hasta uno de los impulsores del videoclip de la época, Carlos Moena. En resumidas cuentas, se les transformó en “la” vitrina para concentrar y explotar potencial, lograr migrar a las típicas estaciones (ó expandirse a otros medios) y firmar con alguna que otra marca publicitaria. Pasaje más que sabido y, se deduce, todo lo que debieron haberle agradecido a la R&P. He ahí también cuánto código y talla se propagaron en el liceo, en el trabajo y en la universidad por los capítulos de Plan Z, y los temperamentos de Maldita Sea, Plaza Italia, El Factor Humano –la lista se extiende, por  supuesto–, que sobreviven gracias a Youtube o por algún otro “baúl del recuerdo” y que no tienen ni ganas de quedar relegados del mapa actual invadiendo las ya vapuleadas –en el sentido de popularidad– redes sociales.

El pasado 16 solo bastó recordar en un estado de Facebook la efeméride de la primera transmisión del canal para conectar con algunos que todavía evocan con una sonrisa y, sin dudar, cierta nostalgia a un equipo que sin muchas lucas en producción se arraigó en la memoria colectiva. Esa expresión también se me arrancó cuando en una edición de la revista Cinefilia me encontré, hace bastante tiempo, con que una productora solicitaba material de archivo para un proyecto sobre la marca. A la fecha, no he tenido novedades de lo que fue aquel llamado; aunque sería óptimo mantenerse alerta para ver (ojalá) en un futuro cercano o distante el resultado.

De todas formas, si un público perspicaz se detuviera y realizara algo similar a un escáner televisivo 2013 se enrarecería más el cuadro para comprender y aceptar el motivo por el cual la Rock & Pop, que presentó un dinamismo incuestionable, naufragó sin tener posibilidad de rearmarse (si la crisis financiera azotó, los seguidores del 2 se habrán preguntado cómo no hubo un escape que atenuara este evento). El híbrido –hecho canal– de cultura, actualidad, entretención, humor y conversación, apreciado por el segmento adulto-joven, se fue reduciendo con los años a espacios de menor valor que con cierta suerte subsisten o se aferran cerca del horario prime. Es el mea culpa de la tv chilena y sus televidentes en el momento de reconocer su inoperancia y escasa disposición para la convivencia de este tipo de formato en la actual parrilla programática. Abro la simple pregunta: ¿Por qué no jugársela por el retorno del desaparecido?

Han pasado 18 años desde la primera transmisión. Y el canal no sobrevivió. Rock & Pop contó con atributos que ni siquiera los canales convencionales lograron insertar con antelación. La genialidad, esta vez, emergió desde un diminuto frasco revitalizando lo que fue alguna vez la televisión chilena. Gracias, R&P.

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