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El mensaje oculto de ‘Another one bites the dust’, el hit de Queen que tenía doble sentido

La popular canción habría hecho referencia al consumo de marihuana.

Guía de: Rock

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La historia de los mensajes subliminales tiene un capítulo aparte en la leyenda del rock. Nunca quedó del todo claro y, ahora, a años de luz de todo aquello, no está mal aventuraron que aquello era verdad: Kos muchachos del arte se tomaron en serio lo que hacían e insertaron lírica, poesía, simbolismos, metáforas y mil y un nivel de lecturas en su música. No se trató de un arte simplón. Todo lo contrario: Los mejores músicos escribían las letras rodeados de libros, jugando entre mitos, leyendas y disgresiones para dar forma a letras de canción de (en los mejores casos) tres minutos. Gracias por simplificar aquellas ideas complejas.

A lo sumo, lo que no fue real era que los muchachos habían sido captados por el diablo. Pero que muchos coqueteaban con esa estética, cómo negarlo y bienvenida sea. Que Black Sabbath esto, que Led Zepellin aquello. El propio Page lo explicó de modo elocuente: Si grabar mensajes sirviera, todos los productores pondrían “Cómprame” en sus discos.

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Queen no salió indemne de aquellas leyendas urbanas. Si bien ni Freddie ni Brian eran cultores de una estética gótica o negra, los muchachos sí gustaban de la existencia extrema. La banda de la Reina editó Another One bites the dust en 1980 y la publicación fue todo un shock: Queen comenzaba a alejarse del purismo de sus inicios pesados. La canción tenía un groove distinto que apelaba al funk, al soul, con cierta simpatía hacia un sonido bailable.

Todo iba marcha en popa cuando los rockeros clásicos aceptaron el sonido, pero un grupo de padres cristianos comenzó a difundir la idea de que la canción decía: “Its fun to smoke marijuana” si se la reproducía al revés.

La idea tuvo bastante rebote y el mito cobró forma. La banda jamás se refirió al tema, pero sí lo hizo Hollywood Record, el sello que editaba a Queen en los EEUU: La compañía negó todo. Aquel momento pasó y la leyenda ganó vida, al igual que aquello del Paul McCartney falso y tantos otros delirios que, por alguna razón, a tantos les gusta recordar. Nos quedamos con la reflexión de Jimmy, en aquellos años de Zeppelin: Si los mensajes ocultos sirvieran, todos los discos dirían una simple frase, “Cómprame”. Por suerte no hay atajos para captar oyentes en la música y los muchos debieron recurrir a la poesía. Gracias a eso es que quedaron tantas geniales canciones.

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