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El momento más desenfrenado de Madonna: Su mítico documental que le trajo problemas hasta con el Vaticano

El célebre "A la cama con Madonna" cumple treinta años.

Guía de: Rock

Hubo un tiempo (lo hay, todavía) donde la candidez del pop se arrima a los abismos. En ese instante, la vida se hace más rocker que nunca, desafiando todos los límites. Será por eso que escogimos ubicar este artículo dentro de la categoría Rock y no pop. Muchas lo tuvieron: Britney Spears, rapada, peleándose con los fotógrafos… Pero es el turno de la Reina, no de la princesita. Aunque parezca increíble, han pasado más de treinta años del momento más descontrolado de Madonna.

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El tiempo voló y sucesos que muchos recuerdan como recientes ya cumplen décadas y décadas. La reina del pop ya era una celebridad en aquel entonces, pero sus días se complicarían más de lo previsto por un suceso en particular.

Todo ocurrió con la filmación del documental “A la cama con Madonna”. Alguien le sugirió a la artista rodar sobre el Blonde Ambition Tour y ella aceptó encantada. Para qué.

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La cuestión fue así. Madonna había editado “Like a prayer”, su cuarto disco, y decidió presentarlo con una fenomenal gira por tres continentes. Era el tercer tour mundial de la diva y muchos países la veían por primera vez. Es decir, la ocasión para encender cámaras era inmejorable. David Fincher sería el director pero se bajó poco antes del rodaje. El escogido fue un joven de 25 años, Alek Keshishian. Habló con Madonna por teléfono y al día siguiente recibió un sobre, un pasaje aéreo a Japón, donde se encontraba la diva.

En esos días se estrenó el clip de “Like a Prayer”, la canción que daba nombre al disco. Pepsi se bajó como sponsor a último momento. Las imágenes traían de todo, incluído un Cristo afroamericano, y hasta el Vaticano reaccionó, presentando escritos que, si bien no lograron nada importante, en ese momento captaron la atención de la prensa mundial. En ese entorno Alek comenzó a filmar a Madonna en su gira y lo primero que saltó fue su relación los bailarines. Filmando a cada segundo, el director tenía captado escenas que no gustaban al manager de la cantante, quien desde ese momento se opuso al documental.

Finalmente Alek consiguió hablar a solas con Madonna, que contradiciendo a su manager le dio luz verde para editar aquellas cintas. Los sponsor volvieron a caerse y Madonna decidió financiar el rodaje de su propio bolsillo. La clave pasó por las largas horas en los dormitorios de los bailarines del show. Madonna vivía prácticamente de habitación en habitación en aquellos días turbulentos.

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La película se estrenó con un doble nombre: “Verdad o consecuencia” en los EEUU y “A la cama con Madonna” en el resto del mundo, donde aquel juego de sinceramiento no está tan arraigado culturalmente como en el país del norte. La gira siguió y llegó a su peor momento: La policía se presentó en Toronto antes del show para evitar actos indecentes. Ahora suena gracioso pero en su momento no lo fue.

El documental finalmente se estrenó y lo tuvo todo: Producido por Harvey Wenstein, incluía mucha intimidad, enseñanzas sobre la autosatisfacción femenina, conversaciones subidas de tono, coqueteos con celebridades mundiales y una memorable clase de sexo oral con una botella de gaseosa. La película fue un suceso mundial. Los tiempos en que todo lo que tocaba Madonna se hacía oro. Los tiempos en donde Madonna, rockeó como la mejor.

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