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Indio Solari da conmovedora confesión a RollingStone: “No tengo un futuro muy largo”

El músico más convocante habló de su Parkinson: Cómo se mantiene el hombre que sólo toca ante cientos de miles de personas

Guía de: Rock

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Proviene del país de Charly, Spinetta y Gustavo Cerati. Aunque fronteras adentro, hay que invertir la ecuación: Charly, Spinetta y Gustavo son músicos del mismo país que el Indio Solari. El exlíder de la legendaria banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota volvió a hablar con la prensa tras años de silencio (algo habitual en él) y no dejó tema por tocar.

“Cada directo es una prueba. No tengo un futuro muy largo; al menos arriba de un escenario”. Esa es la gran frase que se recorta de inmediato tras leer la entrevista que el músico dio a la RollingStone de Argentina, su tierra natal. El Indio sufre de Mal de Parkinson. De allí las especulaciones sobre su propia capacidad de mantenerse arriba de un escenario. “Cuando tenés una enfermedad así, el reloj empieza a funcionar”.

El Indio puede no sonar tan conocido como los anteriores nombres al oído de los escuchas del resto del continente. El hecho se debe al desarrollo de Los Redondos, la banda que a comienzos de los años setenta decidió optar por un camino de absoluta independencia comercial. Tras tocar en pequeños bares durante más de una década, el grupo llegó a la publicación de su primer disco –grabado, producido (y hasta distribuido) por los músicos sin injerencia alguna de sellos o distribuidoras– en 1984. Desde entonces, Los Redonditos de Ricota comenzaron una escalera ascendente de arrastre popular que jamás encontró su final. Las canciones del Indio y Skay Beilinson abordaban temas de complejidad socioeconómica desde una óptica inusualmente intelectual para el ámbito rockero.

“Yo necesito primero un título que me estimule, como cuando escribís un libro. Entonces ahí empiezo a cranear, o a buscar en mis cuadernos, que tengo doce millones. Porque yo escribo en lo que llamo ‘La Cantera’, escribo cosas que se me ocurren, sueltas. A veces porque creo que son ingeniosas, a veces porque creo que me representan, qué sé yo”. Con esta reflexión sencilla el Indio explica la creación de su letras, llamadas históricamente “crípticas” por la prensa.

Pero sólo era la prensa la que no comprendía las letras. En la peor década de Argentina, Los Redondos saltaron a la masividad total. Miles de jóvenes de los barrios arrasados por las políticas de fundamentalismo librecambista tomaban los recitales como ámbito de resistencia: los shows de aquella banda se hicieron casi imposibles, por los constantes y brutales enfrentamientos entre fans y policías.

Con el renacer económico de Argentina y la disolución de Los Redonditos de Ricota, los shows del Indio, ya solista, retornaron a la paz con un agregado: los conciertos se realizaron ya no en teatros ni microestadios ni estadios sino en hipódromos o enormes predios. El músico escogía una ciudad situada a miles kilometros de Buenos Aires y hasta allí iban cientos de miles de personas. El Indio se acostumbró a tocar para 100.000, 150.000, 180.000 personas, algo inédito en el mundo entero.

Ahora, sin abandonar jamás su independencia a rajatabla, el Indio se halla en la producción de unas memorias junto al reconocido escritor Marcelo Figueras (“Kamchatka”, “El Rey de los Espinos”) y, dice, “El delito americano”, una novela con la que lleva amenazando tres décadas. Para el año que viene tiene pensado, al menos un show más. En la ciudad de Olavarría, justo donde un intendente paleozoico lo prohibiera años atrás, decisión que derivó en la primera presentación pública del Indio, para poner paños fríos a la situación.

El Indio no dejó tema por tocar: su visión del kirchnerismo, los actuales días de Macri, el entorno global. Indio Solari, el músico más convocante del planeta. En RollingStone. Imperdible.

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