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“La maldición Mick Jagger” pasó de lo jocoso a lo preocupante: ¿Debe volver a un estadio?

Una curiosidad estadística se viralizó en las redes y va tomando forma: mejor no acercarte mucho al rockero

Guía de: Rock

Como ésta es una columna de rock, lo diremos como lo diría Keith Richards. Bueno, no, no tanto, porque vayan a saber con qué insulto saldría el genio de la viola.

En 1998 Mick Jagger irrumpió en Saint Etienne para ver el cruce por octavos entre su país y Argentina, un clásico futbolero mundial. La cuestión comenzó mal para los británicos, luego se dio vuelta tras una corrida memorable de Michael Owen, el astro del rock and roll se levantó un par de veces para aplaudir al “burrito” Ortega, Argentina lo empató y en los penales se impusieron los trasandinos. Mick se fue masticando bronca. Nadie sabía que estaba comenzando, en ese mismísimo momento, un embrujo que duraría décadas.

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Jagger en Francia 1998 ¿Mufa, yo?

Días después de aquella derrota británica, Jagger concurrió a ver la final parisina entre Brasil y el conjunto local. El cantante fue a lo seguro: Brasil ganaba siempre, Francia ni un título tenía. Las brujas hacían fácil la jugada. Pero la maldición Jagger venció a las chicas de escoba y los galos, a Brasil. ¿Alguno habrá mirado de costado al músico?

Mick no viajó a Japón para ver la revancha de Inglaterra contra Argentina. Pero si fue a la cercana Alemania para alentar a su equipo contra Portugal, un cuadro menor por aquel entonces. Ganó Portugal. Ahí sí: alguno lo miró con gesto adusto al rockero.

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Viajó hasta Sudáfrica para acompañar a Bill Clinton en el choque EE.UU-Ghana. Los africanos lograron un hito histórico esa noche, pasaron a cuartos de final, donde serían derrotados tras aquella atajada inolvidable Luisito Suarez. Entonces esperó para alentar a su cuadro contra Alemania: fue paliza, 1-4. Pero había que continuar alentando y se decidió por Argentina, que de la mano de Maradona llegaba lejos y amenazaba con más. 0-4. Oye Mick, no quiero ser maleducado, ¿pero no serás tú que…?

Como uno de sus hijos tiene nacionalidad brasilera volvió a optar por los locales en 2014. Todo terminó en desastre futbolístico, Alemania escribió la historia grande con el épico 7 a 1 en tierras cariocas. Lo que era imposible fue posible… con Jagger en las tribunas.

Entonces llegó el miércoles. Imposible saber en qué momento pisó Mick las tribunas. Las malas lenguas (incomprobable) dicen que el stone ocupó su butaca con el partido iniciado, cuando Inglaterra ya ganaba 1 a cero… Después. Lo sabido. Croacia hizo lo que ningún país chico-chico (en términos futbolísticos) lograba desde Checoslovaquia en 1962. Sí, ¡1962! Llegar a la final.

Las brujas no existen, amigos, ni los mufas, pero si estaban esperando la seña, ya pueden desahogarse contra el famoso rockero.

2018, mismo gesto adusto, tan sólo más arrugas.

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