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La noche en que abuchearon a Soda y Cerati terminó en la playa junto a Shakira

Un concierto lejano tomó trascendencia como leyenda.

Guía de: Rock

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El título de este artículo puede saber a revista del corazón. Pero no lo es. Se trata de una tradicional historia de rock. Delirio. Hechos impensados, el mundo del rock crudo argentino combinado con el mundo del caribe. Entonces, más que historia de rock se puede definir… historia de Soda Stereo. Porque esas cosas, convengamos, solo le pasaron a Soda.

La banda de Gustavo Cerati fue la que abrió el rock trasandino hacia América. A diferencia de los otros astros argentinos, Soda tuvo una insólita repercusión en el resto de los países del continente. Primero fue aquí, en Chile. Luego en Perú y así hasta llegar a los países tropicales. Pero hubo una noche en Colombia donde los astros se ordenaron… para que todo sea increíble.

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Gira del 95, ya con todos los rumores de Soda a punto de desintegrarse y los músicos cada uno por su lado. El grupo, tras unos años de silencio, ha bajado por primera vez en popularidad, ya lejos de la Sodamanía de los 80s. Y el cartel los anuncia de un modo inusual. En el tercer lugar de un festival, como teloneros de un grupo… ¡de merengue!, los Rikarena. Y los fans de ese género no resultan como los imaginas, abuchean hasta el hartazgo a la banda argentina.

La gente que estaba atrás tiraba piedras, monedas, abucheaban, les gritaban hijueputas, coreaban Rikarena, Rikarena. Los de adelante que fuimos a ver a Soda coreábamos todas las canciones y el nombre de la banda, era como una rivalidad entre los dos públicos”, recordó años más tarde un fan que logró la única grabación pirata de aquella noche, Iván Rosero. “Aún así recuerdo a un Cerati contento, dijo que estaba feliz de estar en Barranquilla porque era la primera vez que había estado en Colombia cerca al mar”.

La insólita violencia de los merengueros tenía una explicación: el desastre organizativo del evento. Ya se hacía noche cerrada, las primeras bandas programadas no habían tocado, circulaban rumores de cancelación y los fans ya no querían saber nada con Soda: quería a Rikarena, bailar un poco y seguir la noche en las playas. Todo mal y desde el inicio: el lugar del festival había cambiado dos días antes del evento, sonido y luces fallaban en las pruebas. Rock y Barranquilla no cuajaban.

El grupo tuvo hasta problemas para ir al playón, porque el remís reclamaba un pago adeudado. Pero una vez en el escenario Soda se encendió. Los presentes recuerdan un show memorable de la banda. Y entre los fans que habían ido a verlos a ellos se encontraba… una joven barranquillera.

Cuando Soda culminó su presentación no se quedó a ver el grupo de merengue. Partió rápidamente al hotel, junto a los músicos de las dos bandas que no habían podido tocar, Poligamia y Non Sancta. En la comitiva se sumó una fan rockera más.

“De pronto, Cerati sale del ascensor y nos saluda a todos –recordó años más tarde el líder de Non Sancta, Lucho Senior– los de Poligamia empezaron a preguntarle por el 5-0 de Colombia a Argentina y entonces Gustavo con cara de serio dice que se devuelve a la habitación. Yo subí con Alfredo Bendeck. En el cuarto estaba Zeta y Tweety González, el tecladista de Soda, Charly estaba en su cuarto con una chica”.

Los músico cenaron y luego partieron hacia la playa, a ver el amanecer en el boliche Kilymandiaro, ubicado sobre la arena del Mar Caribe. Cerati, Zeta Bosio y tecladista Tweety Gonzales se subieron al Fiat rojo de un integrante de Poligamia. El otro coche lo condujo la chica misteriosa. Una jovencita de mejillas redondeadas y cabello negrísimo. Por supuesto, se trataba de Shakira.

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La colombiana tenía ya tres discos editados (aquellas dos primera placas míticas hoy descatalogadas y “Pies descalzos”) y una mínima fama. El bar playero estaba cerrado y todos esperaron afuera a que los dueños lo abrieran sólo para ellos. Allí ocurrió, según recuerda el periodista Alfredo Bendeck: Estábamos esperando que abrieran, Gustavo y Zeta lo más de tranquilos, en ese momento lo presenté con Shakira, le dije mirá Gustavo esta chica es cantante y es muy buena. Él y Zeta se pusieron a hablar con ella, esa fue la primera vez que se vieron”. Poco a poco el sol asomó y todo terminó con los músicos felices por la cerveza, escuchando música local que había escogido Gustavo, cuando le ofrecieron poner Soda en los parlantes”.

Años después Gustavo recordaría que cuando conoció a Shakira, ella le dijo que aquella no era la primera vez que se veían, que se habían conocido una madrugada en las playas de su ciudad natal. Apenas una foto constata aquel encuentro. El día que dos leyendas se conocieron.

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¿Ves a Gustavo? ¿Y a Zeta, de rojo? A la derecha de la foto, la morocha del buzo colorado atado a la cintura, es Shakira

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