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Las escandalosas últimas horas de Miley Cyrus: Desde su polémico video hasta versionar a ¿Metallica?

La artista volvió a su costado más escandaloso como telón de fondo a covers de rock.

Guía de: Rock

Parece estar en sus genes. Miley Cyrus, la exHannah Montana, no puede con su alma y regresa una y otra vez más a ese perfil supersexual. Es el mundo del pop ¿no? Una fórmula probada: una foto dulce, una aniñada, una desnuda, otra directamente ordinaria. Es el teen pop. Les funciona, hacen grandes negocios. Allá ellos.

Y algo que siempre molesta del otro lado del mostrador de la música es: ¿hace falta que una de estas chiquillas del pop cante rock? ¿Recuerdan aquella, ejem, versión de Britney cantando…? Bah, dejémoslo ahí.

Ahora ocurrió de nuevo. Miley Cyrus decidió homenajear a Metallica. “Nothing Else Matters”, por supuesto. Y una de Amy Winehouse: “Back to black”. La elección no era mala y el hecho de cantarla no significaba nada de por sí: Hannah tiene una excelente voz, quién puede negarlo (es decir, no es Britney). Hasta el mismísimo Lars Ullrich, la elogió cuando Miley cantó “Temple of the Dog Say Hello to Heaven”, en el festival en tributo a Chris Cornell.

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El tema es el concepto. Para cantar rock, una estrella del pop primero se quita la ropa, luego se tira al piso, se… ¿Es que acaso no entendieron nada? La visión alternativa de mundo, la lucha por los derechos, la defensa de las minorías. Todo eso no sería rock. Rock es el escandalito mediático, la rotura de guitarras, la pavada. Una vez más: en fin. Todo ocurrió con la presentación de Miley en Glastonbury, uno de los grandes eventos mundiales de la música. Allí la artista completó un show lleno de gestos obscenos, amenazas de quitarse el top y poses sexuales que poco aportaron a la canción. Ah, y el pantalón de cuero. No sería rock si no vistes cuero, ¿cierto?

Y en seguida, un nuevo video, “Mother´s Daughter”. Allí todo se vuelve directamente vulgar, con referencias explícitas, y unas pocas metáforas de poco gusto. El nuevo clip es el segundo single de “She is coming” (título que habla por sí solo), último álbum de Miley. ¿Recuerdan la actividad de la cuenta de Instagram de la artista allá por su boda y el estreno de “Malibú”? Poco y nada ha quedado de aquello: ahora el rojo copa toda la escena. Desnudos por aquí, referencias lésbicas por allá. Dientes en los sitios más impensados.

¿Sabes cómo se llama eso? Kitsch. Se suele asemejar al kitsch a un estilo estético recargado o cursi. Pero es más que eso. Kitsch es la percepción de un objeto o actividad desligada de su intención o uso y tomado solo en su forma visual. El kitsch es vaciar de contenido algo importante y presentarlo como algo jocoso, quitándole su peligrosidad conceptual. El hippismo no fue la ruptura de las clases sociales para vivir en comunidad; el hippismo fue vestir floreado: eso es el kitsch.

El rock y la lucha de los derechos de las minorías sexuales son eso para Miley Cyrus: tirarse al piso, acariciarse un poco, besar a un corista, poner cara de mala, subir fotos subidas de tono, cobrar, irse a dormir a su mansión. Pero entonces, ¿por qué está tan poco colorido este artículo? ¿Por qué tan pocos fotos ilustrativas? Preferimos escucharla a Miley. Tiene una voz increíble. Con tanta estimulación visual nadie puede concentrarse en su voz. Allí va el audio del reciente lanzamiento.

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