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La RSE y el fútbol: Una relación que debe desarrollarse

LA RSE es un elemento que puede ayudar en múltiples factores y tareas a los clubes de fútbol.

La #RSE puede ser aplicada en cualquier tipo de organización y los clubes deportivos, equipos de fútbol profesional o sociedades anónimas deportivas no son la excepción. Menciono lo anterior, porque pareciera que los hechos de violencia ocurridos en el estadio Carmen Fariña de Quillota, en el “partido de fútbol” dijeran lo contrario y muestran que hay mucho camino por recorrer.

Aquí les planteo algunos temas que un club deportivo debiese abordar para desarrollar una gestión socialmente responsable.

RSE y El fútbol

Foto: Internet

  1. No más violencia en los estadios: Esto ayudará a no encontrarnos más con heridos, detenidos o destrozos producto de acciones ilegales de algunos. Esto comenzará a cambiar cuando los clubes asuman su responsabilidad y dejen de echarle la culpa a otros por estos hechos. ¿Se imagina usted que le ocurriría a la producción de un recital o de una fiesta si los asistentes pelearan o destruyeran el lugar? Esto no sería aceptable y el organizador debe cumplir con todas las responsabilidades, sanciones y multas que esto implica. La producción no podría decir que “los asistentes son unos vándalos. Son personas que dicen llamarse hinchas, pero no lo son”.Con esto no quiero decir que la violencia en los estadios se terminaría sólo si los clubes se hicieran cargo del evento que organizan, pero si deben partir asumiendo que son los primeros responsables.
  2. Fidelización de los socios: Éstos son uno de los principales #stakeholders y los clubes se preocupan poco de ellos. Se pueden ofrecer descuentos importantes en la entrada, precios especiales en el merchandising, actividades con los jugadores del primer equipo, facilidades para acceder al estadio o de estacionamientos, entre otras. Lo importante es asumir que éstos deben sentir que la membrecía que pagan la recuperan por los beneficios que obtienen, más allá de que estén dispuestos a pagarla porque son hinchas o es una “herencia familiar”.
  3. Retención de talentos (jugadores y técnicos) más allá del sueldo: Estos son otro de los #stakeholders principales. Los futbolistas, además de ser deportistas e ídolos son personas y trabajadores como varios otros chilenos.  Esto quiere decir que no sólo se mueven por el dinero, sino que también se deben buscar mecanismos para que sientan identificados y a gusto dentro del club. Esto incluso recae sobre los técnicos “formados en casa” para que vean que tienen alguna proyección dentro de la institución.
  4. Organización de los partidos de fútbol – eventos deportivos: Para lograr mayor asistencia a los estadios se debe considerar que no sólo se compite con los otros partidos de fútbol, sino que también con el cine, parques de diversiones, recitales y con las otras ligas del mundo, a las cuales se tiene acceso por TV. Para lograr que dejen de realizarse partidos con 500 o menos asistentes, se debe mejorar el rendimiento de los equipos, mejorar los baños, arreglar los accesos, tener buena comida, rifas, sorteos y concursos para los asistentes. Se puede invitar a los vecinos, llevar a niños de fundaciones o crear alianzas con la municipalidad para lograr una mayor convocatoria. No basta sólo con el partido de fútbol.
  5. Buen uso de los estadios: Más allá de cómo hayan logrado tenerlo, pocos clubes se preocupan de buscar formas de rentabilizar esta inversión. No alcanza con jugar 2, 4 ó 5 partidos al mes como local y menos si es que lo llenas 2 veces al año. Hay clubes en Europa que tienen restaurantes, oficinas para arrendar, los incorporan dentro de los paseos turísticos de la ciudad, tienen un museo e incluso tienen distintos tipos de superficies para poder utilizarlo en más de un tipo de evento.
  6. Divisiones inferiores: Esto que es importante no sólo para detectar futuros crack o jugadores exportables, tiene también elementos de riesgo que hay que considerar. Esto tiene que ver con los “bonos o incentivos” por transferencias, con los contratos y sueldos que se pagan a menores de edad. Lo primero obviamente es cumplir con la legislación y, por otro lado, hay que preocuparse de aquellos menores en situaciones de vulnerabilidad. No puede ocurrir, como si ha pasado en otros países, que jugadores menores detectados como promesas en su país, son sacados de su hábitat, son contratados y al cabo de un tiempo, como no lograron adaptarse, son abandonados.
  7. Preocupación por los vecinos del estadio: Cada vez que se realiza un partido de fútbol en un estadio, los vecinos del mismo se ven afectados ya sea por el ruido, transito, congestiones, suciedad e incluso malos tratos de algunos. El club organizador debiese preocuparse al menos de avisar a los vecinos de los horarios y días de partido para que pudiesen coordinar sus ingresos o salidas de casa. Además la esencia del fútbol es la realización de actividad física, que en Chile está muy por debajo de los estándares de salud recomendables, por lo tanto, debiesen incentivas en sus comunidades la práctica deportiva.
  8. Cuidado del medioambiente: Aunque parezca que en estos casos el impacto es menor, se debe considerar que cada vez que se organiza un partido de fútbol se emite contaminación por ruidos, basuras, consumos de energía y uso de transporte por parte de los asistentes. Además aumenta la huella de carbono con los viajes y traslados del equipo a los recintos donde juegan sus partidos. Cada club debe hacerse cargo de bajar las emisiones de CO2 o compensar el impacto medioambiental que ocasiona.

La #RSEtareadetodos incluso para los equipos de fútbol profesional o sociedades anónimas deportivas.

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