Chile pierde con Brasil en Santiago y comienza a ver el Mundial de Qatar cada vez más lejos

El cuadro de Martín Lasarte cayó por la cuenta mínima y ahora está obligado a rescatar puntos como visitante ante Ecuador y Colombia.

Guía de: Selección Chilena

Mauricio Isla y Charles Aránguiz nuevamente destacaron en la Selección.

Mauricio Isla y Charles Aránguiz nuevamente destacaron en la Selección.

Tal como en la pasada Copa América, en la única llegada clara que tuvo Brasil anotó y venció a Chile por 1-0, por las Eliminatorias al Mundial de Qatar 2022. Un cotejo intenso, donde todo lo bueno ofrecido por la Roja se vio empañado, por un lado, por la falta de finiquito de los chilenos a pesar de crearse opciones –cuánto se echa de menos a depredadores del área como Carlos Caszely, Iván Zamorano, Marcelo Salas y Humberto Suazo-. Por el otro lado, nuevamente perjudicado el representativo por la no aplicación del VAR de parte del juez peruano Diego Haro, quien ingresó a la galería de “enemigos públicos número 1” del seleccionado chileno continuando la senda de otros “próceres” como Lucien Boucherdau, Wolfgang Stark y Eber Aquino.

Dibujos tácticos. Chile mostró un inicial 3-3-2-2, donde en la segunda línea Erick Pulgar permaneció más cerca de la zaga, cuidando las espaldas de Charles Aránguiz –fundamentalmente por derecha- y Arturo Vidal –transitando a lo largo de la cancha, pisando ambas áreas- que asomaban libres delante de esa línea de tres hombres que completaron los laterales Mauricio Isla y Eugenio Mena. El avance de estos cuatro transformaba el esquema en un elástico 4-4-2 para apoyar a Eduardo Vargas e Iván Morales, quienes también asomaban hacia el centro del campo para ayudar en la recuperación. Toda la disposición ofensiva nacional nació desde el cuarteto del mediocampo, que empujaba hacia adelante obligando al rival a considerar providencias defensivas.

Tras el gol visitante, con el ingreso de Carlos Palacios por Paulo Díaz se cambió a un 4-1-2-3 con la Joya cargado hacia la derecha –pero con poco atrevimiento para ingresar al parea contraria. Y cuando lo hizo, su marcador se llevó tarjeta amarilla- para acompañar a Iván Morales, por el centro; y Eduardo Vargas, por la izquierda.

Por el lado de los brasileños, comenzaron con un 4-2-4 –basando sus incursiones, sobre todo, por las puntas al más puro estilo de la clásica Escuela Brasileña de atacar por los carriles externos- para, ante la presión que fue protagonizando Chile, rearmarse con un 4-4-2 para cerrar espacios y apostar al contraataque.

Presión brasileña. Los carrileros Lucas Paquetá y Vinicius, más Neymar y Gabi ejercieron la presión inicial que mostró el elenco visitante, trasuntando que no esperarían en su zona tal como lo hicieron ante Chile en julio pasado por la Copa América. Ante eso, Chile no debía caer en el vértigo que le proponían los amazónicos y optaron por la salida por las puntas, manejando los tiempos y propiciando la subida de los laterales Mauricio Isla y Eugenio Mena para mantener a raya esos asomos de avances brasileños.

Aránguiz, el patrón. Decíamos en el párrafo anterior que el manejo de los tiempos podría ser un arma interesante a favor de Chile. Y dicho manejo lo encarnó Charles Aránguiz, quien cada vez que se acercó al área rival –con dribleos a los rivales, incluido- propició habilitaciones a sus compañeros de ofensiva, sobre todo buscando los piques de Mauricio Isla y Eugenio Mena, asomando peligro en los rivales. El peso específico del Príncipe en la Roja hay que medirlo en toneladas.

Intensidad chilena. Cuando Chile comenzó a tomar el control, tras el primer cuarto de hora, cada vez que llegó al área rival había hasta seis hombres en el sector buscando espacios. Claro que eso conllevaba el riesgo de que un contragolpe bien urdido por los de Tite podría ser letal. Por lo menos, la disposición ofensiva nacional preocupó a los amazónicos, sobre todo en aquel doble remate de Arturo Vidal y Eduardo Vargas (29’) que el portero Weverton desvió de manera notable.

Deja vu. Tal como en los Cuartos de Final de la pasada Copa América, tal como ha sucedido en algunos partidos ante las potencias en los 111 años de historia de la Selección Nacional, cuando mejor jugaba Chile, cuando había aroma a gol nacional, LA JUGADA de los brasileños cuando Neymar se jugó la personal, el rebote otorgado por Claudio Bravo le llegó como regalo a Everton Ribeiro para anotar la apertura de la cuenta. ¿Cuántas veces ha vivido esa misma coyuntura la Roja? ¿Cuántas veces recurriremos a ese maneado lugar común que reza “jugamos como nunca, perdimos como siempre”? ¿No será mucho?

Maldito VAR. En esta tribuna ya hemos sido majaderos en los perjuicios que el VAR ha tenido para con Chile. Y esta vez, en un empujón claro de Casemiro sobre Arturo Vidal (85’) el juez peruano Haro dilató la situación para no sancionar. ¿Para qué gastan dinero en esa tecnología si los referís ni siquiera se acercan al monitor para revisar la jugada en cuestión? ¿De qué sirve dar a conocer públicamente los diálogos entre los cerebritos que están en la caseta y el juez, si el resultado ya está consumado? Un chiste el VAR… y el arbitraje, también.

CHILE 0-1 BRASIL

CHILE (3-3-2-2): Claudio Bravo; Paulo Díaz (69’ Carlos Palacios), Gary Medel, Guillermo Maripán; Mauricio Isla, Erick Pulgar, Eugenio Mena; Charles Aránguiz (77’ Diego Valdés), Arturo Vidal; Eduardo Vargas e Iván Morales (83’ Luis Jiménez). DT: Martín Lasarte.

BRASIL (4-4-2): Weverton; Danilo, Eder Militao, Marquinhos, Alex Sandro; Lucas Paquetá, Casemiro, Bruno Guimaraes (46’ Gerson), Vinicius (46’ Everton Ribeiro); Neymar y Gabi (78’ Matheus Cunha). DT: Tite.

Gol: 0-1, 63’ Everton Ribeiro (Bra).

Árbitro: Diego Haro (Perú).

Estadio: Monumental de Santiago.