Así juega Brasil, el rival que separa a Chile de la proeza

En el Mundial, la Verdeamarela ha exhibido un sistema 4-2-3-1. Sin embargo, y lo admite un sector de la torcida, al contrario de otros planteles mundialistas el único crack que luce es Neymar.

Guía de: Selección Chilena

Estos son los últimos minutos antes del primer pitazo del pleito Chile-Brasil, buscando los Cuartos de Final del Mundial. Se ha dicho de todo y nada a la vez, respecto al mencionado asunto.

Que no tenemos historia, que son pentacampeones, que no tenemos peso ante el Goliat verdeamarelo, que a los brasileños lo único que les preocupa es cuántos goles nos anotarán el sábado y tanta bravata más.

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Pero vamos a lo que realmente vale, lo que sucede en la cancha. Y lo cierto es que esta Selección Brasileña dirigida por Luiz Felipe Scolari se ha presentado en el torneo con el sistema 4-2-3-1.

Como se acaba de esbozar, su defensa está compuesta por la clásica Línea de 4 que los amazónicos utilizan beneméritamente. Sin embargo, por los flancos han acusado lentitud –basta ver lo complicado que estuvieron en el partido con Camerún cuando fueron atacados por ahí- . Además, las constantes incursiones de Dani Alves y Marcelo dejan tentadores espacios que pueden ser muy bien aprovechados por la velocidad de Alexis Sánchez y Eduardo Vargas.

Los centrales David Luiz y Thiago Silva son fuertes en el juego aéreo, pero a ras de piso son torpes. Ahí está la oportunidad del resquicio y de desarticularles todo el sistema con algún pase al vacío del, ojalá, titular Jorge Valdivia.

Hasta el año pasado la oncena canarinha cubría muy bien todos los espacios, aplicando presión en el mediocampo. Sin embargo, eso no se ha conseguido en este Mundial. Ante ese panorama, la alineación de Fernandinho en esa zona balancea la contención y el ataque, mientras que el otro volante central, Luiz Gustavo, se preocupa de ayudar en los despejes a sus zagueros centrales.

Con ese resguardo en las espaldas, queda libre Neymar para hacer de las suyas, buscando la sibarita personal, el remate de distancia o la combinación por los costados con Hulk u Oscar.

Y arriba, cuán náufrago, se alinea el punta Fred quien siempre anda merodeando en el área rival atento a los rebotes o a alguna habilitación que le pueda llegar. Un paréntesis con este jugador: después de la publicación en su twitter donde expresó que con Chile ya era partido ganado, desmintió todo con una espectacular voltereta. Para peor, su propia torcida no lo banca. Y muy de seguro, los centrales Gary Medel y Gonzalo Jara tienen ya un argumento más para bajarle los decibeles al delantero del Fluminense.

juego-brasil-2Finalmente, uno de los principios del Scracht modelo Scolari es atacar siempre en bloque, aunque no se descartan tampoco los pelotazos largos hacia el otro lado buscando a alguno que ande revoloteando por ahí.

¿Qué pasa con Chile? De acuerdo a lo poco que ha trascendido desde el hermetismo de Toca da Raposa, Chile jugaría con un 4-2-2-2 destacando la alineación de Arturo Vidal y Jorge Valdivia como última posta antes de Sánchez y Vargas. Eso le da peso a la propuesta nacional ya que, como se mencionó algunas líneas más arriba, un pase al vacío del Mago puede desarticular el sistema rival. El trajín de Vidal, a su vez, ayudará en el desahogo y enlace con pelota dominada.

Pero también se maneja la posibilidad que Mauricio Pinilla ingrese a la cancha desde el momento de los himnos, y así meter a un hombre entre los centrales rivales. Eso supondría que Sánchez retrocedería para asumir su papel de pasador que cumple con nota positiva.

Las cosas por su nombre

Ahora bien, un (gran) sector de la hinchada y periodismo brasileños se han aferrado en los últimos días a las estadísticas que indican, por ejemplo, que al portero Claudio Bravo le han marcado, en los siete cotejos en que ha debido enfrentar a los amazónicos, un total de 25 goles.

También, que poco menos que la Roja es el cliente favorito e Neymar y su pandilla, para lavar la desaliñana imagen que han mostrado ante sus parciales en el presente torneo. Incluso, tratan de refregarnos en la cara que los la Selección Chilena no se impone sobre la Brasileña desde hace 14 años.

O peor aún, sacan a relucir la contabilidad que reseña que se han jugado 68 partidos, con 48 victorias verdeamerelas, 13 empates y sólo 7 victorias chilenas. Que nos han anotado 159 goles y que nosotros, sólo 58.

Todo lo anterior es verdad. Pero son números. ¡Sólo números! Porque en lo concreto, que es lo que importa, los propios exponentes del samba –los más centrados- han reconocido que su representativo es un buen equipo, pero que el único crack es Neymar. Sin el jugador del Barcelona, pierden peso.

Porque ésa es la verdad. Este Brasil no es el de 1958 y 1962 que aglutinó a Pelé, Garrincha, Vavá, Didí, Zagalo y los Santos, Nilton y Djalma. Tampoco es el cuadro de 1970 donde lució O Rei, Gerson, Jairzinho, Rivelinho y Tostao. Menos, es el de 1982 donde la dejaron chiquitita Zico, Sócrates, Toninho Cerezo, Falcao y Junior. O el de 1994, con Romario, Bebeto y Dunga. O el de 2002, con Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho Gaucho.

Ojo, que la presión social también les afecta a los garotos de Scolari. El imperativo de ser campeones sí o sí –apoyados en el cuento de desterrar el Maracanazo de 1950- puede comenzar a afectar a alguno de ellos. Y eso, puede ser un aval para la Roja… si es que no sucede nada extraño en el entorno, con los que no vestirán de rojo o amarillo. Dejamos lanzada esa última expresión. Por si acaso…

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