Chile se farrea una gran oportunidad y vuelve a perder con Argentina: ¿Faltó personalidad?

El 1-0 registrado en Buenos Aires es el resumen de un pleito donde la Roja manejó el trámite y administró el balón pero le faltó lo más importante, la puntada final. ¿Y Argentina? Ahí no más.

Guía de: Selección Chilena

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Bueh, lamentablemente esta vez no fue la inercia histórica la que se impuso otra vez en el Monumental de River. A pesar de que Chile tenía las mejores ganas para inscribir un resultado histórico y mostró disposición en imponerse le faltó la puntada final. Mucho manejo, mucha posesión… y eso. Este 1-0 en contra molesta, porque esta Selección Albiceleste era ahí no más. Las razones de lo sucedido en Buenos Aires, a continuación.

Disposición chilena. Se sabía de antemano que la lucha en el mediocampo sería crucial -incluyendo marcas escalonadas sobre Lionel Messi para impedir sus explosivos piques-. Por eso, en la formación nacional nuevamente José Pedro Fuenzalida, por la derecha, y Alexis Sánchez, nominalmente por la izquierda, se ubicaron unos metros más atrás del ataque para ayudar en la recuperación a Charles Aránguiz -encomiable con su despliegue- y Pedro Pablo Hernández. Los laterales, en tanto, se suponía que estaban con proyección contenida para evitar los piques con espacio de Lionel Messi y Ángel di María. Sin embargo, las correctas coberturas con los volantes de corte chileno propiciaron subidas por los carriles, sobre todo de Jean Beasejour por la izquierda.

Discreto el equipo argentino. Con el transcurrir de los minutos se vio que la escuadra albiceleste no era la que había aplastado a Chile en sus anteriores visitas por las Clasificatorias. Acentuando su Messidependencia, los trasandinos estaban muy cautos… y, por qué no decirlo, nerviosos. De hecho, su línea defensiva acusó bemoles técnicos groseros. Si a los 7’ fueron sorprendidos con el centro en diagonal de Alexis Sánchez que terminó en el gol que le anularon a José Pedro Fuenzalida. Si los vecinos estaban controlados en sus afanes cuando vino el penal que propició la cobertura -su única ocasión clara en el primer tiempo-. Sin embargo, lo sucedido en el minuto 43’ cuando Nicolás Otamendi, a sólo dos metros de la línea de gol, elevó groseramente -le salieron imitadores a Gonzalo Higuaín-. Esa jugada fue el reflejo que esta Selección Argentina era ahí no más, sin profundidad, sin poder de fuego, sin nada que destacar.

¡Aprieta el acelerador! Derivado de eso último, quedó la sensación de que Chile si se decidía acelerar su salida, podía llevarle muchos problemas a los locales. Porque, hay que decirlo, los de la camiseta roja controlaron bien el balón, pero dilataban mucho la transición ofensiva con toques hacia los lados. Por eso, como los visitantes demoraban en pasar de segunda a cuarta eso permitía a los defensores argentinos reagruparse para cuidar su zona. Faltó también intentos de remate de distancia. Un cambio de mano era fatal para Messi y compañía.

Cambio de mano. Justamente, eso se intentó primero con la entrada de Nicolás Castillo. Con el atacante de los Pumas de México, Eduardo Vargas se movió hacia la derecha, siempre quedándose en la zona estrictamente ofensiva agregando las entradas desde atrás de Alexis Sánchez. El objetivo era aumentar el neto volumen ofensivo pasando del 4-1-4-1 inicial a un 4-3-1-2 más ambicioso.

Y con el ingreso de Jorge Valdivia se evolucionó a un 4-2-1-3 ya que la presencia del Mago en la cancha soltó a Alexis Sánchez para que se preocupara sólo de moverse en la ofensiva neta.

Del palo de Pinilla al palo de Alexis. El remate de tiro libre de Alexis Sánchez, a los 64’, hizo transpirar helado a todos los argentinos. Lo malo es que dio de lleno en el horizontal cuando el portero Sergio Romero sólo miraba -¿cuántos se acordaron del palo de Pinilla en el Mundial de Brasil?-.

Conclusiones. Tras esta derrota, quizás cuándo otra vez Chile se topará en Buenos Aires con una Selección Argentina temerosa, evidentemente nerviosa, pidiendo la hora, que celebró como final de Mundial esta exigua victoria propiciada por un penal. ¡Un penal! Un penal y nada más. Sobre Chile, a pesar de lo exhibido, no alcanzó. Le faltó esa dosis de instinto asesino para haber rematado a su rival.

ARGENTINA 1-0 CHILE

ARGENTINA (4-2-3-1): Sergio Romero; Gabriel Mercado (76’ Facundo Roncaglia), Nicolás Otamendi, Marcos Rojo, Emmanuel Mas (46’ Mateo Musacchio); Lucas Biglia, Javier Mascherano; Lionel Messi, Sergio Agüero (58’ Ever Banega), Ángel di María; Gonzalo Higuaín. DT: Edgardo Bauza

CHILE (4-1-4-1): Claudio Bravo; Mauricio Isla, Gary Medel, Gonzalo Jara, Jean Beausejour; Francisco Silva (70’ Jorge Valdivia); José Pedro Fuenzalida (55’ Nicolás Castillo), Charles Aránguiz (90’ Esteban Paredes), Pedro Pablo Hernández, Alexis Sánchez; Eduardo Vargas. DT: Juan Antonio Pizzi

Gol: 1-0, 17’ Lionel Messi (Arg), de penal

Árbitro: Sandro Ricci (Brasil)
Estadio: Monumental Antonio Vespucio Liberti de Buenos Aires

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