¿Cuál es la mejor Generación en la Historia de la Roja?

Finalizado el Mundial de Brasil, la opinión mayoritaria apunta a que los Medel, Vidal, Sánchez y Bravo es la generación más destacada en los 104 años de la Selección. Sin embargo, no hay que descartar otros planteles.

Guía de: Selección Chilena

El Mundial de Brasil ya se quedó en los libros de historia. En lo que concierne a la Selección Chilena, un gran sector de la hinchada –y del periodismo deportivo, era que no- ya ungió al plantel que encabezó el técnico Jorge Sampaoli como la mejor generación que ha lucido el vestuario tricolor en competencias internacionales.

Sin embargo, por resultados el plantel que conquistó el tercer lugar en 1962 sigue teniendo férreos defensores. Y otros sostienen que el equipo que disputó las Eliminatorias al Mundial de Italia 90, de no haber sido por el Maracanazo, habría inscrito históricos resultados.

Volviendo a los mundialistas de Brasil 2014, algunos ya los nombran como la Generación Dorada. Un intento de similitud a lo que tuvo, por ejemplo, Yugoslavia a fines de los 80 con el equipo campeón mundial juvenil liderado por Zvonimir Boban, Davor Sucker y Robert Prosinecki; Portugal con Figo, Rui Costa y Fernando Couto, entre otros; o Colombia, con el grupo encabezado por Carlos Valderrama, Leonel Alvarez y Anthony de Avila que clasificó a tres Mundiales.

Bajo esa óptica, revisemos la historia sobre las principales generaciones que ha tenido la Selección Chilena en su historia.

* GENERACIÓN HEROICA O DEL 20: Hasta mitad de la década de los 40 este equipo, que disputó el Sudamericano disputado en Viña del Mar en septiembre de 1920, fue considerado el mejor plantel que había tenido la Roja en su historia. La razón pasó porque fue el primer equipo que fue dirigido por un director técnico propiamente tal, el uruguayo Juan Carlos Bertone.

La presencia del estratego oriental fue un acercamiento al profesionalismo de la actividad. De hecho, Bertone comentaba que llevaba al día el registro de aspectos tales como el desarrollo de las prácticas, las dietas alimenticias de sus convocados, la disciplina y asistencia a las citaciones.

Lo anterior se notó en los resultados obtenidos, ya que sus rivales ya no goleaban a la incipiente Selección Chilena. Derrotas con Uruguay (1-2) y Brasil (0-1, con autogol de Unzaga) más el primer empate con Argentina (1-1) fueron los números de aquella expedición.

Referentes de ese grupo fueron el portero Manuel Guerrero, el back Ulises Poirrier, el half de ala Humberto Elgueta más los forwards Ramón Unzaga, Aurelio Domínguez y Alfredo France. Seleccionados que fueron base también en el Sudamericano de 1922 en Río de Janeiro, donde se igualó con Brasil (1-1).

Dos años después se unió al grupo el entreala de Magallanes David Arellano, quien formó en el Sudamericano de 1924 de Montevideo, donde observó las rutinas de los representativos rioplatenses para aplicar en nuestro país lo que habría supuesto un avance mayúsculo en el desarrollo del balompié. Eso empujó a esta generación a superar su nivel, lo que se reflejó en el Sudamericano de 1926 donde terminó en el tercer lugar, contabilizando sólo una derrota (1-3 con Uruguay). La trágica muerte de Arellano, un año después, interrumpió ese positivo desarrollo.

* GENERACIÓN DEL 28: Hacia 1928 el futbol chileno registraba progresos institucionales y deportivos, lo que permitió el salto al nuevo desafío de enfrentar no sólo a los vecinos del continente, sino que a países ubicados más allá de las fronteras de Sudamérica. Los Juegos Olímpicos de Amsterdam permitieron ese escenario, donde Chile se midió con Portugal (2-4), México (3-1) y Holanda (2-2). Dos años después, el primer Mundial en Uruguay agrandó el acervo al seleccionado chileno con los triunfos sobre México (3-0) y Francia (1-0), más una derrota ante los recurrentes argentinos (1-3).

Mejor generación Chile

Foto: Internet

Chile en los Juegos Olímpicos de Amsterdam 1928. Arriba, de izq a der: Guillermo Saavedra, Ernesto Chaparro, Arturo Torres, Humberto Contreras y Vìctor Morales. Abajo: Carlos Schneeberger, Oscar Alfaro, Guillermo Subiabre, Juan Ibacache, Alejandro Carbonell y José Miguel Olguín.

Dicha generación la integraban los porteros Roberto Cortés y Juan Ibacache; los backs Víctor Morales y Ernesto Chaparro; los halves Guillermo Saavedra y Arturo Torres; más los forwards Carlos Schneberger y Guillermo Subiabre.

* GENERACIÓN DEL 55: En los capítulos de la Selección Chilena en la década del 40 la atención fue exclusiva del portero Sergio Livingstone, quien –literalmente- fue considerado un salvador de la patria cada vez que el representativo se medía con los colosos del Atlántico.

Por eso, hablar de equipo propiamente tal no se registró sino que hasta la mitad de los 50 con la conjugación de talentos que elevaron el nivel de la Roja. A saber, el portero Misael Escuti; los defensas Manuel Alvarez, Rodolfo Almeyda e Isaac Carrasco; el half Ramiro Cortés; y los delanteros Enrique Cua Cuá Hormazábal –que alineaba retrasado, asumiendo su labor como 8-, Jorge Robledo, René Meléndez, Manuel Colo Colo Muñoz y Jaime Ramírez.

Este elenco fue doble subcampeón continental en 1955 y 1956, este último año con el debut de Carlos Cubillos en el mediocampo y de un mozalbete Leonel Sánchez propiciando la histórica goleada 4-1 sobre Brasil en esa temporada.

Mejor generación Chile

Foto: Revista Estadio

Chile subcampeón sudamericano en 1956. Arriba, de izq a der: Manuel Alvarez, Ramiro Cortés, Rodolfo Almeyda, Misael Escuti, Carlos Cubillos e Isaac Carrasco. Abajo: Jaime Ramírez, Enrique Hormazábal, René Meléndez, Manuel Muñoz y Leonel Sánchez.

 

El cuadro fue dirigido en ambas ocasiones por Luis Tirado, quien tras los desempeños en Montevideo y en el Panamericano de Ciudad de México –donde Chile jugó cinco partidos, con cuatro derrotas y un empate. Resultados producidos por el desgaste del conjunto- emigró al balompié peruano para tomar a Sporting Cristal.

Este cambio de mano fue una de las razones de lo que sucedió en 1957, en el Sudamericano de Lima. Manteniendo la base del plantel anterior, el nuevo DT José Salerno no se pudo imponer en una coyuntura donde el plantel cayó en indisciplinas, matizadas por reclamos por diferencias económicas con los dirigentes. Los resultados en Perú dejaron a esa generación en estado agónico, ya que las posteriores sanciones a todos los jugadores –entre suspensiones perpetuas, multas en dinero y amonestaciones verbales- le dieron el golpe de gracia a ese equipo. Como un cronista definió, en aquel 1957 la historia se detuvo…

* GENERACIÓN DEL 62: Hablar del plantel que obtuvo el tercer lugar en el Mundial de casa sería redundante. Hasta hoy ese plantel es considerado como uno de las principales generaciones que ha tenido la Roja en su historia.

Además del nombrado hito, culminado con el gol de Eladio Rojas a Yugoslavia, ese elenco aprovechó la experiencia que le significó una gira por Europa en tiempos en que no se conocía mucho de los tipos de fútbol que se jugaba más allá del Océano Atlántico.

También, ganó importantes amistosos como el 4-2 a Argentina, el 18 de noviembre de 1959; el 3-1 a Alemania Federal, el 26 de marzo de 1961; y el 5-1 a Hungría, el 9 de diciembre del mencionado año.

En el certamen, propiamente tal, se impuso a la mejor e impenetrable defensa que había en esos momentos en el balompié europeo (3-1 a Suiza, el 30 de mayo), a un doble campeón mundial (2-0 a Italia, el 2 de junio), al vigente campeón europeo (2-1 a Unión Soviética, el 10 de junio) y al vigente campeón olímpico (1-0 a Yugoslavia, el 16 de junio).

Para la historia quedaron como referentes prácticamente todos los titulares, resaltando los defensas Luis Eyzaguirre y Raúl Sánchez; los volantes Eladio Rojas y Jorge Toro; más los delanteros Jaime Ramírez y Leonel Sánchez.

* GENERACIÓN DEL 73: De acuerdo a lo expresado por el maestro Edgardo Marín, por los resultados obtenidos en cancha esta generación destaca por sobre el resto. Porque esos números los consiguió fuera de casa –el 3-1 en la definición con Perú, en Montevideo, para el repechaje eliminatorio; y el empate sin goles con la Unión Soviética en Moscú, dos semanas después del Golpe de Estado, por el mencionado proceso clasificatorio- además de imponerse, por primera y única vez, sobre Argentina para obtener la Copa Dittborn.

Además, el ambiente en el que obtuvo esos registros le dieron un aire de tensión, pero a la vez épico, a ese plantel que tenía como base al Colo Colo subcampeón de la Copa Libertadores, dirigido por el DT Luis Alamos.

El refuerzo de los principales valores de Unión Española –el otro equipo chileno fuerte en esos momentos- y la repatriación de verdaderos astros –como Elías Figueroa, Alberto Quintano y Carlos Reinoso- permitió que, literalmente, ese elenco tuviera a dos jugadores, e incluso tres, de nivel superior en cada puesto. Así, la portería se la disputaban Adolfo Nef, Juan Olivares y Leopoldo Vallejos. En el lateral derecho las alternativas eran Mario Galindo, Juan Machuca y Rolando García. Tras los colosos de Figueroa y Quintano se tenía a Leonel Herrera y Rafael González. Y en ataque, en el abanico resaltaban Carlos Caszely, Sergio Ahumada, Sergio Messen, Leonardo Véliz y Julio Crisosto.

Lamentablemente, en el Mundial de Alemania 74 los resultados no fueron lo que se esperaba de ese equipo. El entorno complicado –la concentración fue en un castillo ubicado en las afueras de Berlín, custodiado en todos lados por policías armados- , indecisiones técnicas –como el bizantino debate de alinear juntos a Chamaco Valdés con Reinoso- y el mal estado de salud de Luis Alamos atentaron a un mejor desempeño.

* GENERACIÓN DEL CARRO DESCARRIADO O DEL 82: Tras los fracasos en la Copa América de 1975 y en las Eliminatorias al Mundial de Argentina 78, el DT Luis Santibáñez –designado a principios de 1979- realizó una total renovación del plantel… con mínimos aportes de veteranía encarnados en Elías Figueroa y Carlos Caszely.

Los resultados obtenidos avalaron el proceso, resumido en el subcampeonato en la Copa América de 1979 y en la clasificación invita, sin goles en contra, al Mundial de España 82. Esos hitos, si bien alimentaron de ilusiones a la hinchada también fue la base de una soberbia del equipo hacia todos aquellos a quienes consideraban como sus enemigos –cierto sector de la hinchada y periodistas, que fueron identificados como ratones de cola pelá- coronándose todo con el aviso de Santibáñez, previo al viaje mundialista, de que “hay que apurarse porque queda poco espacio en el Carro de la Victoria”. Los resultados en España –tres partidos, tres derrotas, tres goles a favor y ocho en contra- descarriaron al mencionado móvil.

Además de los ya nombrados Figueroa y Caszely, referentes de este grupo fueron el portero Mario Osbén –para algunos, en ese momento, el gran sucesor de Sergio Livingstone-, el lateral Lizardo Garrido, los volante Rodolfo Dubó, Carlos Rivas y Eduardo Bonvallet más los delanteros Gustavo Moscoso y Patricio Yáñez.

* GENERACIÓN DE TRANSICIÓN O DEL 83: Luego del fracaso en España, el DT Luis Ibarra partió de cero conformando un plantel con muchos botines nuevos con miras a la Copa América de 1983. Algunos, incluso, habían formado parte del anterior proceso de Santibáñez, mas habían sido sólo considerados como alternativa.

Los resultados en los amistosos previos otorgaban aval para inscribir una positiva presentación en el mencionado certamen. Sin embargo, la falta de oficio en el duelo final ante Venezuela, como visitante, dejó todo en nada… otra vez.

Rostros de ese grupo fueron el portero Roberto Rojas, el defensa Marcelo Pacheco, los volantes Juan Soto y Jorge Aravena más los delanteros Osvaldo Hurtado, Juan Carlos Orellana y Juan Carlos Letelier.

La base de este grupo también enfrentó las Eliminatorias al Mundial de México 86, a cargo del estratego Pedro Morales y con inclusiones como el puntero Patricio Yáñez –de positivas campañas en el Real Valladolid español-. La eliminación en el Repechaje a manos de Paraguay esculpió la lápida de este plantel.

* GENERACIÓN PERDIDA O DEL 89: La opinión es mayoritaria: esta generación se perdió tras el Maracanazo del 3 de septiembre de 1989. Su base estaba compuesta por nuevos valores que comenzaron a destacar en la Roja en los Juegos Odesur de 1986 y el Preolímpico de 1987, como el zaguero Fernando Astengo y el delantero Ivo Basay. Se agregaban veteranos de anteriores procesos, llámense Roberto Rojas, Héctor Puebla y Juan Carlos Letelier; además de repatriados como Pato Yáñez, Hugo Rubio, Jaime Vera, Alejandro Hisis e Iván Zamorano.

El subcampeonato en la Copa América de 1987 afirmó la opción de clasificar al Mundial de Italia 90. Pero también fortaleció la altanería de sentirse superior sobre el rival brasileño y también, al ambiente que lo rodeaba –¿un deja vu de 1982?- llegando al resultado conocido en el estadio Maracaná.

* GENERACIÓN SAZÁ O DEL 98: Más que generación, este fue un grupo –dirigido por el DT Nelson Acosta- que se fue formando en el transcurrir de las Eliminatorias al Mundial de Francia 98, alrededor de los dos delanteros de mayúsculo poder de fuego: Marcelo Salas e Iván Zamorano. Por ejemplo, el defensa central Pedro Reyes sólo se integró al equipo en el tercer partido eliminatorio ante Paraguay, en Asunción; y el carrilero diestro Moisés Villarroel se agregó a fines de 1997 cuando el cupo mundialista estaba asegurado.

El conjunto inscribió como sus hitos el acceso a los Octavos de Final de la mencionada cita ecumémica del balompié más el cuarto puesto en la Copa América de 1989.

Su último punto alto fue la victoria 3-0 sobre Brasil, en agosto de 2000 por las Eliminatorias al Mundial de Korea-Japón 2002. Lo que vino después fue una caída sin frenos hacia el fracaso, lo que derivó en que el plantel poco a poco se fue desarmando provocando que la última parte de ese camino clasificatorio fuera encarnado por jugadores que nunca se había pensado que podrían vestir la camiseta de la Selección en una instancia de tamaña importancia.

* GENERACIÓN DEL 2007: Tras los fracasos en las Eliminatorias al Mundial de Alemania 2006 –iniciadas con el Nuevo Camarín de Juvenal Olmos y terminadas con el retorno de Nelson Acosta- y en la Copa América de 2007 en Venezuela, con el escándalo del Puertordazo como tarjeta de presentación, el tercer lugar obtenido por la Selección Juvenil en el Mundial Sub 20 de Canadá fundamentó la opción de que se podía contar con un grupo de jugadores que sacaran a Chile del limbo futbolero en el que vagaba.

Mejor generación Chile

Foto: Agencias

La llamada Generación del 2007 en su primer Mundial, en Sudáfrica. Arriba, de izq a der: Claudio Bravo, Arturo Vidal, Gonzalo Jara, Jean Beausejour, Marco Estrada y Waldo Ponce. Abajo: Mauricio Isla, Jorge Valdivia, Gary Medel, Mark González y Alexis Sánchez.

Los contactos del entonces presidente de la ANFP, Harold Mayne-Nicholls, permitieron que ese nóvel grupo –que incluyó la experiencia de algunos que ya habían alineado en los años anteriores con la camiseta roja, como el portero Claudio Bravo más los volantes Matías Fernández y Jorge Valdivia- se topara con el DT Marcelo Bielsa, quien los moldeó en una nueva filosofía ofensiva de juego. Se aderezó todo con la motivación de esos jugadores –como Alexis Sánchez y Arturo Vidal- que apuntaban a coronar la cima y no conformarse sólo con el establecimiento del campamento base.

La labor de Bielsa fue continuada por Claudio Borghi –con los bemoles conocidos- y Jorge Sampaoli. Por resultados, esta generación ha accedido en dos ocasiones a los Octavos de Final de un Mundial –Sudáfrica 2010 y Brasil 2014- más un Cuartos de Final en la Copa América de 2011 –eliminados por Venezuela-.

Según las proyecciones, en los próximos cuatro años debiera llegar a su máxima expresión de resultados, tanto en la Copa América de 2015 como en el Mundial de Rusia 2018.

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