¿Cuánto se le puede exigir a la Roja de Rueda? Los costos de renovar la selección

El polivalente Arturo Vidal señaló que no había que intranquilizarse por las derrotas en los amistosos, que lo que vale son los torneos oficiales. ¿Qué cree usted?

Guía de: Selección Chilena

Arturo Vidal señala que lo que vale son los torneos oficiales y no los resultados en los amistosos.

Arturo Vidal señala que lo que vale son los torneos oficiales y no los resultados en los amistosos.

Las declaraciones realizadas por Arturo Vidal, apenas consumada la derrota ante Perú en Miami el viernes pasado, le “hicieron ruido” –como se dice hoy, a modo de sinónimo de “llamar la atención”- a un amplio sector del medio.

“No es un campeonato, es un amistoso, no le pongan tanto. Ellos jugaron bien e hicieron la diferencia. Pero esto continúa, este es un proceso que tenemos que seguir”, señaló el volante del FC Barcelona a la señal televisiva que transmitió el cotejo con los del Rímac.

“Antes de venir a ganar la Copa América a Estados Unidos, perdimos con Jamaica y también éramos los peores. Tenemos que mejorar, pero estamos tranquilos. Viene otro partido y vamos a tratar de ganarlo, pero queda harto camino”, agregó Vidal en aquella oportunidad.

Otro referente de la Generación Dorada, Gary Medel, comentó que “esto es un proceso, hay muchos chicos nuevos que se tienen que adaptar lo más rápido posible. Son todos profesionales que juegan en el extranjero y no puede ser que vengan a pasear, acá se viene a ganar y hacer cosas importantes con la selección”.

Proceso, palabra muy utilizada en la historia de la Selección Nacional. Sucedió con Fernando Riera cuando, con miras al Mundial de 1962, el equipo andaba a los tumbos hasta 1961 cuando se enrieló y se fue directo a la conquista del legendario tercer puesto tras el gol de Eladio Rojas a Yugoslavia.

También ese sustantivo identificó a Luis Santibáñez previo al subcampeonato de la Copa América 1979 y al debut en el Mundial de España 82. Los resultados en los partidos preparatorios eran nefastos –en 1979, la primera derrota ante Ecuador en la historia; y antes de viajar a la Madre Patria el baile de los rumanos en el aciago 3-2 que desató el pesimismo de la hinchada-. Ante esos escenarios, Locutín argumentaba que los amistosos servían para calibrar al equipo, “para saber dónde estamos”.

Y como la historia es cíclica, ahora Arturo Vidal –sobre todo- ha sido el férreo defensor del “proceso”.

Bueh, la responsabilidad es para Reinaldo Rueda, quien asumió con la tamaña tarea de comenzar a renovar el plantel ya que los integrantes de la Generación Dorada están en los últimos tramos de su derrotero con la camiseta roja.

Y es aquí donde hay que separar las temáticas. Por un lado, los resultados en los amistosos. Y por el otro, la ya maleada renovación.

Para las estadísticas. Es verdad, el objetivo de los amistosos es ajustar la maquinaria de cara a los importantes compromisos que se avecinan para 2019: la Copa América en Brasil y el inicio de las Clasificatorias para el Mundial de Qatar 2022.

Las derrotas le sirven al cuerpo técnico para arreglar errores y buscar las mejoras en el tema. Pero eso la exigente hinchada de la Roja no lo digiere, porque está acostumbrada a ver ganar a su equipo. De ahí que la presión al DT aumenta exponencialmente.

Sin embargo, la inquietud radica, fundamentalmente, en lo que ha mostrado Chile en este tránsito de la mano del colombiano. Es otro Chile, porque ya no se ve el protagonismo que lucía desde hace una década con el pressing, avance constante en bloque y salida rápida con trazo largo para evitar la burocracia del toque del balón en el mediocampo. Burocracia que ahora se ha acentuado, con demasiada cautela y, a la vez, esperando el accionar del rival cediéndole el mencionado protagonismo.

La renovación. Ahora bien, estos amistosos estaban apuntados para que el técnico comenzara a barajar las posibilidades de recambio. Hasta la derrota con Perú han alineado 40 jugadores, de los cuales resaltan el defensa central Guillermo Maripán y el atacante Ángelo Sagal.

Queda la sensación que el resto no ha estado a la altura de los que a quienes deben reemplazar. Cuando Nelson Acosta, a partir de 2007, comenzó a incluir en sus convocatorias a los Sánchez, Vidal y Medel estos mostraron su peso específico desde el inicio, refrendando lo que habían hecho en el Mundial de Canadá de aquel año.

Ahora, se apostaba a la generación que jugó en la cita juvenil de Turquía 2013. Pero la inclusión de los referentes de ese elenco ha sido demasiado lenta. Por ejemplo, Nicolás Castillo –goleador en los Pumas de la UNAM y ahora en el SL Benfica portugués- no ha respondido en el seleccionado absoluto tal como lo hizo en el representativo joven.

¿Será que tras la Generación Dorada vienen generaciones perdidas?

La falta de gol. El símbolo de todo lo anteriormente expuesto ha sido la falencia de gol, que se trasunta en los resultados obtenidos. Porque, obvio, con goles se gana un partido. En siete cotejos sólo se ha anotado siete veces. Y el máximo anotador es un defensa central (Guillermo Maripán).

¿No hay artilleros como lo fueron Humberto Suazo con Marcelo Bielsa o Eduardo Vargas con Jorge Sampaoli y Juan Antonio Pizzi? Bueh, hay que recordar que Vargas está fuera por actos de indisciplina.

Si algo se le celebraba a Reinaldo Rueda es que en su propuesta táctica incluir a un delantero de área es uno de sus puntales. Pero para que el centro atacante pueda hacerse presente en el marcador, necesita que lo habiliten.

Y esa labor es del llamado volante creador. En el actual proceso esa faena ha quedado en los botines de Diego Valdés, quien ha tenido chispazos en el puesto. Se intentó la semana pasada con Matías Fernández, pero el ex colocolino se enredó con tanto ida y vuelta de Arturo Vidal.

¿Quién debiera ser el hombre para alimentar al centroforward y abrir la cancha para que entren los extremos y los laterales? ¿Jorge Valdivia, a pesar de contar con 34 años, podrá tener su opción o el tema de la renovación lo tiene con las puertas de Pinto Durán cerradas?

Son esas las interrogantes que afectan hoy a la Selección Nacional. Pero, como dijo Arturo Vidal, tal vez “no le debemos poner tanto” a las derrotas en los amistosos. ¿Qué opina usted?

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