Derrota de Chile ante México: Las razones de un magro resultado

Después de un buen primer tiempo, la Selección Nacional vivió un cuasi naufragio ante los aztecas.

Guía de: Selección Chilena

La Selección Nacional mostró dos caras, el viernes en San Diego, en la derrota por 3-1 ante México. Porque tras un correcto primer tiempo, donde hubo momentos en que desdibujó al equipo azteca, en el complemento el cambio de disposición de rival –mostró mayor profundidad de ataque, gracias a la aceleración en sus incursiones- desordenó el planteamiento chileno que vivió seis minutos de terror.

Instantes tenebrosos donde la oncena norteamericana pudo haber construido una goleada histórica pero que no se concretó porque, menos mal, Chile alcanzó a recuperar algo de lo que había mostrado en los primeros 45 minutos. Sobre todo, las incursiones de Mauricio Isla. El porqué de este resultado, a continuación.

Arturo Vidal pudo abrir la cuenta en el primer tiempo con un feroz testazo.

Arturo Vidal pudo abrir la cuenta en el primer tiempo con un feroz testazo.

Organización del equipo. Fue el segundo partido de la Era Rueda en que el técnico colombiano prescindió de atacar con extremos –el primer cotejo en que apeló a ese planteamiento fue el empate sin goles con Korea, en septiembre pasado-, enviando a un centro delantero (Nicolás Castillo) y un atacante periférico (el debutante Iván Morales), ambos contando con el apoyo que podría brindar el libre albedrío que se le otorgó en el sector a Arturo Vidal.

De esta manera, fue la primera vez que RR utilizó el sistema 4-3-1-2, donde en el mediocampo Erick Pulgar fue encomendado como volante central –avalado por sus campañas en Italia-, mientras que Pedro Pablo Hernández y Charles Aránguiz se ubicaron como edecanes del centrocampista del Bologna.

En la zaga, el estratego no renunció a su tradicional Línea de Cuatro, donde la dupla de centrales (Gary Medel y Guillermo Maripán) debiera ir puliéndose con los kilómetros acumulados en estos amistosos. Desde esa posición, Medel está llamado a ser el líder que debe ordenar la zona.

Sin embargo, con las variaciones que se aplicaron luego de la tripleta mexicana, el equipo quedó conformado bajo un 3-1-4-2 donde en la zaga Gary Medel se ubicó como líbero, flanqueado por Gonzalo Jara y Guillermo Maripán. En el medio, Erick Pulgar siempre como volante central, mientras que mandaron a Mauricio Isla y Oscar Opazo por los carriles externos, buscando el apoyo de Arturo Vidal y Charles Aránguiz. Y arriba, Nicolás Castillo acompañado de Felipe Mora con quien debía esperar las habilitaciones que debían surgir desde las puntas con las esperadas incursiones de los ya nombrados Isla y Opazo.

Sistema defensivo. Se intentó a ratos apelar al pressing pero los aztecas le escondieron la pelota en los primeros minutos de juego. Además, para mantener el bloque, los centrales chilenos se ubicaban en la zona media, desde donde intentaban habilitar a sus compañeros con un trazo largo.

Ya con minutos transcurridos, el sector izquierdo tuvo que extremar recursos en el primer tiempo, porque por esa zona se cargaron los norteamericanos para intentar ataques (bien Maripán en los cierres en aquella zona, en el primer tiempo).

En lo que concierne a los laterales (Mauricio Isla y Eugenio Mena) estuvieron, en grandes tramos de cotejo, contenidos en sus proyecciones. Para afirmar la testera, eso estuvo bien. Pero se pierde un par de interesantes alternativas para abrir la cancha y atacar. Recién a los 25’ de juego comenzaron los dos carrileros a transitar al otro lado de la cancha para fabricar algunos centros.

Sistema ofensivo. A pesar de que se vio muy movedizo, Nicolás Castillo -por ahí tuvo la opción de anotar con un globito, cuando lo apuró Ochoa, que le sacaron casi de la línea (22’)- otra vez, al no contar con abastecedores, tuvo que ir al sacrificio recibiendo de espaldas al arco de Ochoa e intentando la personal. Y en la primera ocasión que recibió de forma cómoda, cobró.

También se apeló a las pelotas detenidas, como el tiro libre de Charles Aránguiz que manoteó Memo Ochoa (6’); y el servicio del Príncipe que cabeceó Arturo Vidal (13’) y que manoteó el cancerbero azteca. El problema es que después no hubo más opciones de pelotas muertas para haber intentado algo más.

Nicolás Castillo –en la foto, aguantando la marca de Héctor Moreno- nuevamente fue al sacrificio en la ofensiva. Anotó el descuento del honor.

Nicolás Castillo –en la foto, aguantando la marca de Héctor Moreno- nuevamente fue al sacrificio en la ofensiva. Anotó el descuento del honor.

Puntos fuertes. Se había anunciado un rombo en el mediocampo chileno, pero Pedro Pablo Hernández se soltó y patrulló el sector derecho, turnándose en esas labores con Arturo Vidal.

También, cuando los mexicanos apuraron la salida chilena, los nacionales -cuando estuvieron concentrados- mostraron rápida circulación del balón con toques de primera. Además, hubo un asomo de aumento del volumen ofensivo, sobre todo en el comienzo del segundo tiempo, donde los centrales rivales se vieron desarmados ante las pelotas cruzadas que nacieron, fundamentalmente, desde las puntas.

Pero todo lo anterior se fue al tacho de la basura tras el primer gol mexicano.

¿El mejor de Chile? Mauricio Isla, otra vez… sobre todo porque, nuevamente, mostró su vocación bomberil, cuando el incendio amenazaba con aniquilar con todo a la Selección Nacional, para intentar aportar con sus incursiones por la derecha.

Puntos débiles. A grandes rasgos,Chile se desordenó tras la apertura de la cuenta permitiendo el crecimiento de un representativo azteca que se animó con transiciones en sus incursiones –y con el ánimo para desquitarse, por fin, del 7-0 en la Copa América Centenario-. Dos de los goles aztecas nacieron de pelotas detenidas, por ello es imperdonable el no estar atento para ordenar la zona y tomar las marcas.

Gran pecado también la demora de la cabina técnica en cambiar la mano cuando los mexicanos estaban en su máxima expresión buscando anotar más goles. Si hay dudas en el que manda justo en momentos cruciales, ¿qué se le puede pedir a sis dirigidos?

En temas más específicos, así como se elogió el toque rápido cuando los apuraron, cuando se tuvo el balón a disposición hubo demora a ratos en el traslado hacia adelante abusando del toque lateralizado. Eso hace perder sorpresa y, por ende, permitió al rival reacomodarse en sus posiciones.

Algunos párrafos más arriba, también, se enunció que la mayoría de los ataques mexicanos se produjeron por el sector izquierdo de la defensa chilena, con gran protagonismo del carrilero Carlos Rodríguez. El azteca tuvo mucha libertad, no contándose en la cobertura defensiva ni de Iván Morales, quien se perdió buscando su espacio en ofensiva, ni de Pedro Pablo Hernández que como ya se esbozó apareció incursionando por el otro lado.

Tampoco hay profundidad en el ataque, muy poca sorpresa. Eso se refrenda en la poca contundencia en la portería antagonista.Y eso pasa -y no queremos ser reiterativos en el tema- que falta el hombre que ponga la calma, el que ordene, el que sorprenda con una correcta administración del balón para abrir la cancha o entregar un pase al vacío. (¿Cómo? ¿Marcelo Díaz? Él se está luciendo en Argentina…)

Finalmente, cuando apuraron a la zaga chilena –y la pillaron mal parada- hubo sobresaltos. Como el aviso de Raúl Jiménez (49’) por la izquierda, cuyo remate dio en el palo. Ante un rival linajudo, esas incursiones pueden costar más caro de lo que costó con México. Ni hablar del entrevero que determinó el penal que permitió la apertura de la cuenta. A partir de esa última situación, vinieron los seis minutos de terror para Chile. Tal vez, lo peor de la Roja en lo que va de este proceso.

MÉXICO 3-1 CHILE

MÉXICO (4-3-2-1): Guillermo Ochoa; Luis Rodríguez, Carlos Salcedo, Héctor Moreno, Jesús Gallardo; Carlos Rodríguez (90’ Miguel Layún), Edson Álvarez, Andrés Guardado (74’ Erik Gutiérrez); Rodolfo Pizarro (84’ Luis Montes), Hirving Lozano (81’ Diego Lainez); Raúl Jiménez (74’ Javier Hernández). DT: Gerardo Martino

CHILE (4-3-1-2): Gabriel Arias; Mauricio Isla, Gary Medel, Guillermo Maripán, Eugenio Mena (73’ Oscar Opazo): Charles Aránguiz, Erick Pulgar, Pedro Pablo Hernández (76’ Felipe Mora); Arturo Vidal; Iván Morales (73’ Gonzalo Jara) y Nicolás Castillo. DT: Reinaldo Rueda.

Goles: 1-0, 52’ Raúl Jiménez (Méx), de penal; 2-0, 63’ Héctor Moreno (Méx); 3-0, 64’ Hirving Lozano (Méx); 3-1, 69’ Nicolás Castillo (Chi)

Árbitro: Ted Unkel (EE.UU.)

Estadio: SDCCU Stadium de San Diego, Estados Unidos

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