Derrota de Chile ante Uruguay: Las claves de un pleito que se tomó con cautela

Con este resultado, en Cuartos de Final el duelo será ante Colombia.

Guía de: Selección Chilena

En la línea defensiva, Chile llegó a tener hasta cinco hombres para contrarrestar la potencia ofensiva uruguaya. (crédito foto: Instagram @laroja)

En la línea defensiva, Chile llegó a tener hasta cinco hombres para contrarrestar la potencia ofensiva uruguaya. (crédito foto: Instagram @laroja)

Bastó un desajuste en la última línea defensiva para que Chile terminara perdiendo 1-0 ante Uruguay, en el cierre de la Primera Fase de la Copa América en Brasil. Un error muy bien aprovechado por el cabezazo de Edinson Cavani, posibilitando la celebración de un equipo uruguayo que se iba extraviando ante el correcto planteamiento chileno que apuntaba a no perder este cotejo.

A grandes rasgos, lo mejor de Chile en esta ocasión fue el desdoblamiento que tuvieron los laterales –sobre todo, Óscar Opazo- y la omnipresencia, otra vez, de Charles Aránguiz en todo el campo de juego. Lo negativo, las dudas que a momentos mostró la zaga nacional. Una de ellas, la que propició el gol charrúa.

Cuidando la estantería. Fiel a su pragmatismo –y no mandando a la cancha a los que estaban al filo de ausentarse en los Cuartos de Final, por cargar con una tarjeta amarilla-, Reinaldo Rueda reforzó en esta oportunidad la línea defensiva, agregando el plus de la estatura de sus centrales, para contrarrestar la potencia que significa en el ataque uruguayo contar con Edinson Cavani y Luis Suárez.

De partida, en los laterales los ingresos de Paulo Díaz y Oscar Opazo supusieron aumentar la zona defensiva con estos dos que también se desdoblaron –sobre todo, el segundo por la izquierda- en ataque. Esto apuntaba a respaldar la labor de los tres centrales, donde Gonzalo Jara se ubicó entre Gary Medel y Guillermo Maripán.

Estrategia de nominales cinco zagueros que no es nueva en el fútbol chileno para conseguir un resultado, ya que fue utilizada por ejemplo por Luis Santibáñez en sus partidos como visitante con la Roja, entre 1979 y 1981 –aunque con Locutín, los laterales sólo cruzaban la mitad de cancha cuando cambiaban de lado en el entretiempo-. Tampoco era nuevo alinear a carrileros que no subían, recurso que fue muy utilizado por Nelson Acosta en algunos pleitos como forastero en las Eliminatorias a Francia 98 –el detalle era que el calvo estratego improvisaba a defensas centrales por los costados, no logrando algunas veces resultados positivos como la derrota 4-1 ante Colombia, en Barranquilla, en septiembre de 1996-. Por lo tanto, lo de Rueda fue una apelación a la Vieja Escuela para reforzar su postulado de no perder.

En el medio campo, la línea de tres con Erick Pulgar por el centro, cuidando las espaldas ante las potenciales subidas de Charles Aránguiz y Pedro Pablo Hernández para intentar enlazarse con Alexis Sánchez, quien retrocedía para crear juego y buscar a Eduardo Vargas, solitario en el frente de ataque. Hay que decirlo, formación que de seguro sacó aplausos entre los llamados resultadistas.

Asomo de dudas. Una descoordinación entre el portero Gabriel Arias y sus centrales (21′) casi le cuesta el gol a Chile, con la entrada de Luis Suárez. Menos mal que el guardavallas de Racing logró reubicarse y achicarle los espacios al atacante del Barcelona. Sin embargo, eso denota que el portero a ratos se muestra dubitativo –tal como ocurrió en el duelo con Ecuador, cuando salió a destiempo a cortar y le costó el penal en contra- lo que puede resultar caro en los próximos pleitos de la Roja.

Más, si justo en esos momentos el equipo oriental comenzaba a presionar la salida nacional, llegando a tres cuartos de cancha. Fue ahí que Aránguiz lideró el repliegue, protagonizando coberturas para ayudar a los de la línea de zagueros.

Despliegue chileno. Con calma, Chile apostó al pelotazo largo para saltarse el mediocampo y buscar el pique de Alexis Sánchez o de alguno de los laterales, además de la habilitación a Eduardo Vargas. Con este ítem, protagonista debía ser Gonzalo Jara, quien desde su zona se sabe que provoca cambios de frente con trazos largos buscando abrir la cancha con las corridas por los callejones externos.

Los ya anunciados Paulo Díaz y el “Torta”, sólo cuando tenían el espacio en su carril, se proyectaban para aumentar el volumen ofensivo. Más, si con el transcurrir de los minutos la Roja poco a poco se fue asentando en el campo uruguayo. Si incluso Gary Medel se adelantó, aportando con despliegue en la recuperación en el mediocampo, sabiendo que su ubicación en la zaga era cubierta por Gonzalo Jara.

Hubo momentos –sobre todo en los primeros 20′- en que Uruguay se descolocó sin poder controlar el balón debido a la constante movilidad chilena en la zona media. Donde Pedro Pablo Hernández aparecía sin problemas por ambos lados, mientras que el “Príncipe” transitaba longitudinalmente intentando, incluso, el remate desde fuera del área.

Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo Alexis Sánchez se fue quedando solo ya que, por un lado, Eduardo Vargas sucumbió ante la marca rival; y por el otro, le faltó un alimentador para intentar profundizar.

Alexis Sánchez se vio muy movedizo en el frente de ataque. (crédito foto: Afp)

Alexis Sánchez se vio muy movedizo en el frente de ataque. (crédito foto: Afp)

Pelotas Muertas. Las pelotas detenidas –servidas por Giorgian de Arrascaeta- fueron uno de los principales avales de los charrúas, contando con los potenciales testazos de Luis Suárez, Edinson Cavani, José María Giménez y Diego Godín. Ante esto, lo ya enunciado de contar con hombres de estatura, como Guillermo Maripán, o que el cabezazo defensivo es una virtud, como el caso de Paulo Díaz, contrarrestó dicha estrategia de los celestes.

Además, los orientales buscaban la falta cerca del área chilena para, obviamente, intentar el ollazo. Esto se acrecentó debido a que Uruguay no lograba jugar de forma asociada –sus dos delanteros netos estaban muy bien marcados por los centrales chilenos; mientras que Giorgian de Arrascaeta y Nicolás Lodeiro, los volantes externos, poco o nada lograron proyectarse por sus bandas porque no encontraron resquicios-, quedando sólo a la dependencia de alguna patriada de Luis Suárez o que alguno de esos centros fueran conectados por Edinson Cavani –como sucedió, finalmente, cuando restaban sólo nueve minutos de juego-.

Retomando el tema de las pelotas muertas, fue justamente de una de ellas –un córner, para ser específico- que nació la mejor ocasión de Chile (68′) con el testazo de Paulo Díaz que José María Giménez sacó, literalmente, de la línea.

Próxima estación. Con esta derrota, Chile quedó ubicado en el segundo puesto del Grupo C del certamen. En consecuencia, la Roja jugará por Cuartos de Final el próximo viernes ante Colombia, ganador del Grupo A, a partir de las 19 horas en el Arena Corinthians de Sao Paulo.

CHILE 0-1 URUGUAY

CHILE (3-5-1-1): Gabriel Arias; Paulo Díaz, Gary Medel (54′ Igor Lichnovsky), Gonzalo Jara (89′ Nicolás Castillo), Guillermo Maripán, Oscar Opazo; Charles Aránguiz, Erick Pulgar, Pedro Pablo Hernández; Alexis Sánchez; Eduardo Vargas (77′ Junior Fernándes). DT: Reinaldo Rueda

URUGUAY (4-4-2): Fernando Muslera; Giovani González, José María Giménez, Diego Godín, Martín Cáceres; Giorgian de Arrascaeta (75′ Jonathan Rodríguez), Federico Valverde (91′ Sebastián Coates), Rodrigo Bentancur, Nicolás Lodeiro (46′ Nahitan Nández); Luis Suárez y Edinson Cavani. DT: Oscar Washington Tabárez.

Gol: 0-1, 81′ Edinson Cavani (Uru)

Árbitro: Raphael Claus (Brasil)

Estadio: Maracaná de Río de Janeiro

GRUPO C XLVI COPA AMÉRICA BRASIL 2019

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