Derrota de Chile con Venezuela: Las razones de la peor presentación de la Roja en los últimos años

Mostrando una disposición lenta y predecible, el elenco de Reinaldo Rueda cayó ante la Vinotinto.

Guía de: Selección Chilena

Alexis Sánchez poco o nada gravitó este martes en Caracas, sucumbiendo en el errático esquema chileno.

Alexis Sánchez poco o nada gravitó este martes en Caracas, sucumbiendo en el errático esquema chileno.

Sería todo. Si algo faltaba en las fluctuaciones que ha tenido el actual proceso encabezado por Reinaldo Rueda era una derrota con Venezuela, representativo al que en la previa se le consideraba entre los más ganables en las Eliminatorias para Qatar 2022. Para peor, un sector del periodismo deportivo remarcaba que había una superioridad estadística donde nuestra Selección había anotado seis triunfos y un empate –el Barinazo que le costó el cargo a Xabier Azkargorta en junio de 1996-. Tomemos esto no como un intento de chauvinismo futbolero, sino que como una suerte de placebo por lo que ha venido mostrando la Selección Nacional en los dos últimos años, un intento de inyección de optimismo.

Lo sucedido este martes en Caracas sólo fue la confirmación que Venezuela ya no es la cenicienta de la que se preguntaba cuánto se le iba a golear. Y que Chile, salvo individualidades, muestra un juego insulzo, aburrido, descoordinado y predecible.

Irreverencia venezolana. La Vinotinto mostró desde el inicio el buscar por las puntas, a través de Machís y Savarino, para intentar darle velocidad a sus salidas y buscar el centro. Y cuando perdían la pelota, sin anestesia cometían infracción en mitad de campo para evitar la incursión chilena.

Ante esa disposición, la Roja –que esta vez fue la Blanca- apeló al juego atildado, lateralizado (fútbol ochentero, se nos cayó el carnet) más si los locales esperaban en tres cuartos de cancha, no apretando la salida como sí sucedió la semana pasada en el pleito con los peruanos. Lo complicado es que cuando Chile perdía la pelota, Venezuela pasaba de segunda a cuarta para buscar el centro.

La apertura de la cuenta, antes de los 10 minutos, fue la veloz culminación de los llaneros, con un gol gracias a un cabezazo de pivoteo y otro ídem en el segundo palo para el remate final que a Chile siempre le anotan –en las Eliminatorias a México 86, Paraguay le marcó dos tantos de esa factura a Chile en Asunción-.

¡Despierta Chile! Recién a los 13′ la Selección Nacional llegó al área de Wuilker Fariñez, iniciando todo con una incursión de Alexis Sánchez por la derecha. Lo mejor es que fue con trazos largos, velocidad en despliegue, cobertura de espacios. Menos mal que el empate parcial, a través de Arturo Vidal, evitó que cundiera el nerviosismo en las huestes chilenas.

Sin embargo, cuando parecía que este tanto podría comenzar a arreglar el panorama, eso no fue tal. Porque cuando se arrimó en el último cuarto de campo, el conjunto chileno falló en el pase final y los atacantes se enredaron en el despliegue no entendiéndose entre ellos. Por obviedad, eso facilitaba la labor defensiva de la Vinotinto. En síntesis, no había sorpresa por parte de Chile.

Con el gol que le anotó a Venezuela, Arturo Vidal completó 32 goles por la Roja absoluta. Está a dos de Iván Zamorano.

Con el gol que le anotó a Venezuela -que a la larga sólo sirvió para adornar el marcador final-, Arturo Vidal completó 32 goles por la Roja absoluta. Está a dos de Iván Zamorano.

Problemas por la izquierda. Para peor, Venezuela continuó con sus afanes, sobre todo por el sector izquierdo de la defensa chilena donde Yangel Herrera se floreó con sus piques a lo largo para buscar el centro hacia el compañero que venía entrando. Guillermo Maripán tuvo que extremarse para controlarlo –sus compañeros deben haberse acordado hasta de los ancestros del Memo para hacerlo reaccionar y así tomar bien las marcas-, cometiendo incluso la falta de la cual nació el centro que posibilitó el gol de Luis del Pino Mago.

También, conforme avanzaba el cronómetro, los locales se acercaron un poco más apelando, incluso, al remate de media distancia. Sin embargo, hay que agradecer que esta Venezuela no tenía instinto asesino, porque con otra disposición de mayor presión y profundidad, adelantando más hombres, quizás el naufragio en la testera chilena habría sido monumental.

Si lo anterior ya eran problemas, las descoordinaciones en la defensa nacional se fueron acentuando hacia el final del primer tiempo. Las incursiones locales por las puntas fueron erosionando a la zaga visitante. Menos mal que Salomón Rondón, el gran crédito ofensivo de los locales y quien aprovechaba muy bien las lagunas que se producían en la zona, no estaba fino y elevaba remates cuando estaba en inmejorable opción de anotar. Sólo con el ingreso de Yeferson Soteldo, quien le envió un centro bien, Rondón marcó la ventaja cuando restaban nueve minutos.

Un intento para reparar esas fallas fue el ingreso de Claudio Baeza, para con Erick Pulgar cumplir labores de corte ayudando a sus compañeros de zaga. De paso, cubrirlas espaldas a Arturo Vidal para que tuviera libre albedrío por todo el frente del ataque –un 4-2-1-3 tal como ante los peruanos también en el segundo tiempo- y así intentar conectarse con la línea ofensiva, donde apenas se vio a Alexis Sánchez, mientras que Felipe Mora y Jean Meneses ni se apreciaron porque no les llegó ningún pase bien hecho.

Justamente, en este último detalle la cabina técnica no realizó ajustes -¿habría resultado el esquema si hubiera estado Eduardo Vargas en la cancha?-, tal vez confiando en que cualquiera de los dos –Meneses o Mora- protagonizara alguna salida de libreto favorable. Algo se intentó con el ingreso de Carlos Palacios, pero se quedó sólo en eso.

Fútbol ochentero. Vamos a reiterar un concepto que ya se ha esbozado en anteriores partidos de la Selección a través de esta tribuna. Este equipo chileno carece de sorpresa, carece de explosión. Eso se debe al planteamiento calmo, cansino que emana de Reinaldo Rueda.

Privilegiar el traslado lento del balón para asegurar su posesión es una remembranza de lo que mostraba la Roja en la década de los 80′. Cero sorpresa que facilita el planteamiento del rival, casi un remedio eficaz para quienes sufren de insomnio. Y cuando Chile intenta marcar diferencias son por patriadas personales –como las de Mauricio Isla, uno de los pocos rescatables este martes- para intentar romper el esquema. Pero no hay una idea de base para mantener un tranco acelerado.

Ni hablar de la falta de reacción del cuerpo técnico para enmendar errores sobre la marcha. La lentitud en la lectura del desarrollo del partido ayuda a estos resultados que está anotando la Roja en las actuales Eliminatorias mundialistas.

VENEZUELA 2-1 CHILE

VENEZUELA (4-1-4-1): Wuilker Fariñez; Alexander González, Yordan Osorio, Wilker Ángel, Luis del Pino Mago (90’ Oscar Conde); Junior Moreno; Jefersson Savarino (69’ Yeferson Soteldo), Yangel Herrera, Cristian Cásseres (78’ Rómulo Otero), Darwin Machís (+91’ John Chancellor); Salomón Rondón. DT: José Peseiro

CHILE (4-3-3): Claudio Bravo; Mauricio Isla, Paulo Díaz, Guillermo Maripán, Jean Beausejour; César Pinares (46’ Claudio Baeza), Erick Pulgar (88’ Andrés Vilches), Arturo Vidal; Alexis Sánchez, Felipe Mora (76’ Carlos Palacios) y Jean Meneses. DT: Reinaldo Rueda

Goles: 1-0, 9’ Luis del Pino Mago (Ven); 1-1, 14’ Arturo Vidal (Chi); 2-1, 81’ Salomón Rondón (Ven)

Árbitro: Patricio Loustau (Argentina)
Estadio: Olímpico de la Universidad Central de Venezuela, Caracas

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