Derrota de Chile en la Copa Confederaciones: Alemania ganó pegando y con ley del mínimo esfuerzo

La Roja no pudo ante el pragmatismo alemán, cayendo en la instancia suprema.

Guía de: Selección Chilena

alemania

Lamentablemente, despertamos del sueño. Se sintió que estaba tan cerca, pero no se pudo ante esta joven Alemania (no me vengan con que era el equipo B, sin las figuras de siempre). Era un torneo oficial, Full International, así que se enfrentó al representativo germano oficial sin importar los nombres que lo integraron. Y también jugó lo suyo. De buena o mala manera. Más mala que buena, lo que se notó en las constantes faltas para detener el juego y hacer tiempo cuando veían que Chile se les escapaba. Y les funcionó, pues se impuso a nuestro equipo por 1-0.

Aún así, y que no suene a triunfo moral, debemos ser agradecidos por esta Generación Dorada. Lo dijo el propio Alexis Sánchez en la previa, en el sentido de disfrutar todo esto que nos ha tocado porque quizás cuándo se repetirá en el corto o mediano plazo.

A pesar de la derrota, bienaventurados son los chilenos menores de 20 años porque han crecido como testigos en sus cortas vidas de los hitos que ha anotado la ya nombrada Generación Dorada.

Bienaventurados también los chilenos mayores, que tras haber cargado pesadas mochilas con derrotas en finales -como la Copa América de 1987- o tristes episodios como el penal perdido de Carlos Caszely o el Maracanazo del Cóndor Rojas, han disfrutado de todos estos triunfos que sólo habían soñado o habían leído en una que otra historieta.

Y, sobre todo, bienaventurados los integrantes de esta Selección Nacional que nuevamente puso el nombre de nuestro país en el primer plano internacional entregando, de paso, a los habitantes de esta faja de tierra un paréntesis de alegría en medio de tantos sinsabores de la vida diaria. ¿Cómo pasó esto? A continuación.

La pirámide alemana. Si bien el sistema de juego que anunciaron los germanos era un 3-4-2-1, su ductilidad táctica le permitía, a la hora de defender, trasformar aquel dibujo en un 5-4-1 gracias al retroceso de los dos volantes externos (Joshua Kimmich y Jonas Hector), cerrando así el paso a los intentos nacionales con una ubicación que semejaba a una pirámide. De paso, protagonizar la salida en contra gracias a sus explosivas transiciones desde la llamada Zona de Elaboración (medio campo) hacia el último cuarto de cancha.

Esto derivaba en que, sin pretenderlo, la Roja pasaba del anunciado 4-3-1-2 a un 4-3-2-1 con el acostumbrado repliegue de Alexis Sánchez para ayudar en el trajín en la zona media e intentar meter algún pase al vacío buscando a Eduardo Vargas o las internadas de los carrileros (Mauricio Isla y Jean Beausejour). Ayudaba al esquema el constante ida y vuelta de Charles Aránguiz.

La Ley del Mínimo Esfuerzo. Derivado de lo anterior, y haciendo honor a su pragmatismo, el representativo alemán bastó que presionara un poco para provocar el error en la salida de Marcelo Díaz para anotar la apertura. Sin mucho esfuerzo, la Mannshaft se adelantó en el marcador. De hecho, recién a los 16’ los teutones se acercaron al área chilena consiguiendo un tiro de esquina. Y a los 35’, con el marcador a s favor, tuvieron recién su segunda incursión profunda con una entrada de Leon Goretzka por la derecha. Pragmatismo que no gusta a la mayoría, pero que es efectiva para conseguir resultado, qué duda cabe.

La pelota es mía. Aparte del gol teutón, Chile fue el dominador de las acciones apretando al rival, creándose opciones de anotar, haciendo circular la pelota y metiendo pases que dolían a las espaldas de los germanos. Así se contó, en el primer tiempo, una internada de Charles Aránguiz (5’), un disparo de Arturo Vidal (7’), un remate cruzado de Eduardo Vargas que Ter Stegen contuvo (13’), un rebote que otorgó el portero germano tras un nuevo disparo de Vidal que Alexis Sánchez no alcanzó a conectar (19’) y remate elevado de Arturo Vidal (31’). Tras eso, y con Chile apurándose para anotar el empate, los alemanes comenzaron a equilibrar el trámite.

¡Tócala bien! Ya, está bien. Los alemanes fueron pragmáticos. Pero los chilenos también facilitaron, en determinados momentos, el despliegue alemán con malas entregas. Además del error de Marcelo Díaz, Gonzalo Jara (43’) la tocó al medio y entró Lars Stindl para abrir a Timo Werner quien entró libre por la izquierda. Si no hubiera sido por el achique de Claudio Bravo, Chile se habría ido al descanso perdiendo 2-0. Fueron riesgos innecesarios.

Cambio en el dibujo. El ingreso de Leonardo Valencia supuso darle mayor profundidad al ataque chileno, aprovechando las lagunas que podían surgir debido al adelantamiento de las líneas germanas. Pero también supuso el sacrificio de Marcelo Díaz, dejando en exclusividad a Pedro Pablo Hernández con las labores de contención y ataque, quien debía ser ayudado por el ida y vuelta del mencionado Valencia y de Arturo Vidal, quien tuvo que contenerse un tanto más respecto a sus incursiones ofensivas. Retroceso que se reafirmó con las entradas de Angelo Sagal, como atacante central, y Edson Puch, como extremo.

Lamentablemente, no se encontraron los resquicios como en el primer tiempo, atizado por la pirámide alemana que se fue fortaleciendo. Fortaleciendo con el agregado de alguna que otra maña -como el llamado foul táctico para tener tiempo en el rearme de la formación- para sacar de su centro a los chilenos -premio mayor para Joshua Kimmich, el que sacó más que quicio a los de la Roja-. De hecho, recién a los 74’ se anotó la primera clara de los nacionales con un remate de Eduardo Vargas.

Y sería todo. Otra vez se lloró… pero esta vez fue de tristeza. Nos tocó el otro lado. Será no más…

CHILE 0-1 ALEMANIA

CHILE (4-3-1-2): Claudio Bravo; Mauricio Isla, Gary Medel, Gonzalo Jara, Jean Beausejour; Charles Aránguiz (80’ Angelo Sagal), Marcelo Díaz (53’ Leonardo Valencia), Pedro Pablo Hernández; Arturo Vidal; Alexis Sánchez y Eduardo Vargas (80’ Edson Puch). DT: Juan Antonio Pizzi

ALEMANIA (3-4-2-1): Marc-Andre Ter Stegen; Matthias Ginter, Antonio Ruediger, Shkodran Mustafi; Joshua Kimmich, Leon Goretzka (+91’ Niklas Suele), Sebastian Rudy, Jonas Hector; Timo Werner (78’ Emre Can), Julian Draxler; Lars Stindl y. DT: Joachim Löw

Gol: 0-1, 20’ Lars Stindl (Ale)

Árbitro: Milorad Mazic (Serbia)

Público: 57.268 personas

Estadio: Krestovski de San Petersburgo

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