El uno a uno de los mundialistas en Brasil 2014: Repaso a una participación inolvidable

De los 23 inscritos por el DT Jorge Sampaoli, 17 fueron considerados para jugar en los cuatro partidos que disputó Chile en el Mundial. Y, como era de esperarse, algunos destacaron más que el resto.

Guía de: Selección Chilena

Sólo los porteros Johnny Herrera y Christopher Toselli; los laterales Miiko Albornoz y José Pedro Fuenzalida; y los delanteros Fabián Orellana y Esteban Paredes no alinearon en alguno de los cuatro partidos que disputó Chile en el Mundial de Brasil. El detalle de lo que cumplió el resto, en el siguiente Uno a Uno.

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CLAUDIO BRAVO: Lo demostrado en las canchas brasileñas reafirman que la elección que hizo el Barcelona por sus servicios fue acertada. Además, quizás es lo mejor que ha mostrado el oriundo de Viluco en su período en la Selección reafirmando su buen juego aéreo y con los pies. También sus reflejos, que se realzó en la contención de aquel zurdazo del australiano Bresciano –en el segundo tiempo, cuando aún la cuenta iba 2-1- o los desvíos en los remates de distancia de los españoles Iniesta y Santi Cazorla. Sin embargo, la reacción ante el remate a quemarropa del brasileño Hulk debe haber sido el peak de lo que mostró en el certamen. Si había dudas respecto a lo que podía hacer en el torneo, estas quedaron despejadas porque Bravo ya puede ser considerado entre los tres mejores porteros en la historia del fútbol chileno. En lo estadístico, completó 83 partidos por la Roja quedando a sólo uno de quien lidera el escalafón desde 1968, Leonel Sánchez.

GARY MEDEL: Amén de su técnica, su espíritu de lucha es más grande que el monumento del Cristo Redentor. Demostró que la estatura no es impedimento para ejercer respeto ante el contrincante. A pesar de su desgarro, contra Brasil no se amilanó –como para reafirmar que un Pitbull herido es más peligroso-. En lo futbolístico, un hallazgo en la labor de líbero donde demostró dominio de la zona, fuerza cuando había que aplicarla y dominio del balón para entregarla a los compañeros del mediocampo. En síntesis, un CRACK. Así con mayúsculas.

GONZALO JARA: Se podrá decir que Jarita no es de la total confianza de la hinchada y de un sector del periodismo deportivo. Pero lo que no se le puede discutir es su aplicación en las instrucciones que le dan. Cuando está concentrado alcanza niveles superlativos. Lo sucedido en el partido con Brasil –el autogol y el penal en el vertical izquierdo verdeamarelo- fueron sólo circunstancias del partido.

MAURICIO ISLA: Algo sucedió con el Huaso en el Mundial. Desde los amistosos previos quedó debiendo sus constantes piques por la banda. Pero cuando lo hizo llevó peligro, como en la habilitación a Charles Aránguiz en el partido con Brasil. Su mejor duelo fue ante los españoles, donde impidió que Jordi Alba se tomara el carril. Como le dijo en su momento Alexis Sánchez, le falta asumir que puede llegar a ser, en su puesto, uno de los mejores del mundo.

MARCELO DÍAZ: El maratonista del equipo, corrió como si fuera el último partido de su vida. Silencioso, como siempre ha sido su labor en la Selección. El mejor de los guardaespaldas y también uno de los buenos administradores del balón. También, no fue egoísta con el remate de distancia. Su punto bajo fue en el partido de Holanda, donde no pudo cumplir fehacientemente su labor debido a la marca personal que le impusieron con Wesley Snajder.

CHARLES ARÁNGUIZ: El Príncipe de Puente de Alto es otro de las tremendas figuras que tuvo el equipo chileno. Cada vez que tuvo la opción de pisar el área rival llevó peligro. Claro que hubo momentos en que falló en la entrega fomentando una dosis de peligro a la zaga nuestra. Por algo su club Internacional de Porto Alegre compró su pase antes del Mundial, porque de seguro su cotización subió. El puntete a tres dedos con que le marcó a España es uno de los mejores goles del torneo, qué duda cabe.

EUGENIO MENA: El lateral del Santos tuvo un rendimiento parejo, yendo de menos a más. Bien en la clausura de su banda, cuando subió llevó peligro al rival y desahogo para sus compañeros de avanzada, como en el pleito ante España.

ARTURO VIDAL: Junto con Medel, el ejemplo de que el llamado amor a la camiseta todavía existe. Arriesgó la rodilla para jugar el Mundial, contagiando a sus compañeros. En la interna de la Roja se dijo que alineó sólo en el 40 por ciento de sus posibilidades, y aun así marcó presencia. Vale preguntarse, entonces, cómo habría sido si hubiera estado en la plenitud de sus condiciones. Por lo menos, ya mandó a decir que en la próxima Copa América que se disputará en nuestro país los que quieran vencer a Chile “deberán sudar sangre”.

ALEXIS SÁNCHEZ: El Jugadorazo, qué duda cabe. Corrió, defendió, recuperó, habilitó, marcó dos goles y sirvió tiros libres. Reafirmó en la cancha que es uno de los referentes de este plantel. Su nombre causa respeto entre sus rivales, además de que en Barcelona deben estar evaluando su potencial venta. Con el par de tantos que registró ante Australia y Brasil completó 25 anotaciones con la camiseta roja, ubicándose en el cuarto lugar de los scorers históricos tras Marcelo Salas (37), Iván Zamorano (34) y Carlos Caszely (29). Un astro.

EDUARDO VARGAS: Hábil, escurridizo, muchas veces se sacrificó llevándose marcas y/o recuperando balones para propiciar la entrada de un compañero mejor ubicado. Aun así, no destiñó en su faceta como delantero neto. Su gol ante España fue el resumen de su talento con el balón, al controlar con sangre fría –mandado a comprar pan a Iker Casillas- y anidar el balón en el pórtico hispano abstrayéndose de la presión ambiente. Lo bueno es que, a pesar de todo lo que ha demostrado en la Selección, aún le queda mucho para alcanzar su mejor rendimiento. Es más, ya está entre los 10 goleadores históricos de la Roja con 15 tantos.

JORGE VALDIVIA: Extraño lo que sucedió con el Mago. De ser uno de los preferidos del DT Sampaoli poco a poco fue desapareciendo de las citaciones. Tal vez, realmente, el físico no lo acompañó del todo. Titular en el debut ante Australia, en el pleito con España sólo jugó 6 minutos; y con Holanda, 20. Y cuando se pensaba que contra Brasil sería “su” partido, no fue enviado al campo. Como para recordar lo que dijo Jorge Coke Contreras en 1991 –en ese entonces, en Universidad Católica- cuando el técnico Vicente Cantantore lo dejó en la banca: “Donde manda capitán no manda marinero”.

FELIPE GUTIÉRREZ: Siendo reserva, el volante del Twente holandés alineó en los cuatro partidos. Pero su inclusión divide las opiniones porque si bien dispone de técnica, aún le falta peso para convertirse en un referente. El día que destierre su bajo perfil puede sorprender.

FRANCISCO SILVA: Otro de los discutidos, sin embargo –y a pesar de ser, nominalmente, volante de corte- respondió en su labor como stopper. Contagiado por el líbero Medel, apeló a todos sus recursos para anular al delantero que iba por su sector, el derecho de la zaga nacional.

MAURICIO PINILLA: Tal como se preveía, fue utilizado como factor táctico para meterse entre los centrales rivales, aguantar el balón y propiciar algún ataque. En los 46 minutos que jugó en el torneo –divididos en los pleitos ante Australia, Holanda y Brasil- respondió en la tarea que se le encomendó. Si su postrer remate ante los verdeamarelos –aquel del minuto 119- hubiera entrado, en vez de dar en el horizontal, a esta altura ya sería héroe nacional.

JEAN BEAUSEJOUR: Sólo en dos partidos, ante Australia y Holanda, fue considerado para ser alternativa. Su gol ante los oceánicos lo ungió como el único seleccionado chileno que ha marcado en dos Mundiales, ya que hace cuatro años en la ciudad sudafricana de Nelspruit  había anotado ante Honduras.

JOSÉ ROJAS: Sólo agendó 13 minutos ante Brasil, reemplazando a Gary Medel, para cumplir su labor defensiva.

CARLOS CARMONA: Los 3 minutos que registró en su único partido jugado, ante España, le permitieron certificar su cuarto Mundial tras las dos citas Sub 20 (Holanda 2005 y Canadá 2007) y Sudáfrica 2010.

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