La desconocida historia de la “Roja Olvidada” del Mundial de 1950

Los archivos exhiben que Chile enfrentó en aquel torneo a ingleses, españoles y estadounidenses. Sin embargo, un mes antes la mitad del equipo había sido cambiado. He aquí lo sucedido con ese grupo que se quedó guardado en los archivos.

Guía de: Selección Chilena

Tras formar entre los equipos que inauguraron los Mundiales en 1930, y ausentarse en las siguientes versiones de 1934 y 1938, Chile se inscribió para participar en la cuarta cita balompédica fijada en Brasil para 1950.

Por Sudamérica se inscribieron siete países para disputar cuatro cupos asignados para el certamen. La Roja quedó encuadrada junto a Argentina y Bolivia, pero clasificó sin jugar –junto a los altiplánicos- por renuncia de los trasandinos.

 

La formación que goleó 5-0 a Bolivia, en Santiago. Arriba, de izquierda a derecha: Arriagada, Fernández, Farías, Platko (DT), Livingstone, Sáez, López y Machuca. Abajo: Hormazábal, Campos, Lorca, Prieto y Díaz. La mitad no viajó al Mundial.

La formación que goleó 5-0 a Bolivia, en Santiago. Arriba, de izquierda a derecha: Arriagada, Fernández, Farías, Platko (DT), Livingstone, Sáez, López y Machuca. Abajo: Hormazábal, Campos, Lorca, Prieto y Díaz. La mitad no viajó al Mundial.

Bajo ese panorama, en enero de ese año comenzó la preparación a cargo del técnico Waldo Sanhueza, quien  dirigió al equipo ante los brasileños de Bangú (1-1) y los uruguayos de Rampla Juniors (0-0).

Ante los charrúas, Sanhueza protagonizó un hecho surrealista. Al término del primer tiempo, el público presente en el Estadio Nacional estaba disconforme por el rendimiento de la oncena local, demostrando ausencia de una idea de juego. Por eso, el DT subió a la caseta de transmisión y por los altoparlantes le habló a los asistentes, justificando su alineación y pidiendo comprensión. Insólito.

El caso es que en febrero, para los amistosos ante Bolivia, Sanhueza ya hacía dupla con el húngaro Francisco Platko, el estratego que encabezó la revolución táctica de la marcación, nueve años antes, con Colo Colo.

Con los vecinos del norte se dieron los resultados lógicos: derrota 2-0 en La Paz, con la altura como plus de los locales. Y en Santiago, goleada 5-0 de los chilenos que era lo que dictaba el trámite.

Sin embargo, las inquietudes aumentaron por los muchos desaciertos en la búsqueda de la alineación. Eso conllevaba a la convocatoria de nuevos jugadores tras cada partido de preparación. No había una definición.

Para aumentar el entuerto, los dos pleitos ante Uruguay, en abril, determinaron más interrogantes. Porque tras caer en el primer duelo por 5-1, en la revancha los chilenos se imponen por 2-1. Claramente, el plantel era bipolar.

El averno futbolístico abrió sus puertas a ese representativo tras los enfrentamientos con los clubes cariocas América (0-2 y 2-3) y Fluminense (2-2). La prensa, a los comentarios respectivos de aquellos duelos, reflejaba el descontento de la hinchada que exigía cambios. Eran comunes frases escritas como “el técnico no ha podido conformar un conjunto que convenza”; o también, “el equipo tiene una discreta capacidad, es superado por el rival sin atenuantes”.

A poco más de un mes del comienzo del Mundial, habían pasado 29 jugadores que no arrojaban conclusiones. Y los diarios publicaban que serían llamados nuevos elementos, como José Sepúlveda y Carlos Ataglich, para tratar de arreglar el panorama en el equipo.

Cambios cruzados

El cénit de la confusión llegó el domingo 21 de mayo, con el pleito amistoso con Universidad Católica, cuyo equipo venía llegando desde Europa donde jugó ocho partidos en España, Bélgica y Alemania con un saldo de dos victorias, dos empates y cuatro derrotas.

Fue en ese encuentro donde debutó, en el llamado “Seleccionado de la Federación Chilena” el atacante Jorge Robledo, quien había llegado una semana antes desde Inglaterra, donde jugaba por el Newcastle United. El Gringo era toda una novedad, por provenir del país que se vanagloriaba de ser el inventor del balompié y por el aporte que podría significar toda esa experiencia. Similar a lo que sucede en el barrio, cuando un niño bueno para la pelota llega a reforzar y para mantener en alto el honor del club del pasaje en que vive su abuela.

Bajo esa predisposición, los cruzados -con el acervo acumulado en el Viejo Mundo- se impusieron con un refrescante juego por 3-2 a los de la camiseta roja. Resultado que apuró la sentencia final.

Paralelamente, desde Brasil llegaba un cable notificando que, tras el correspondiente sorteo realizado, Chile había quedado ubicado en el Grupo B del Mundial junto a Inglaterra, España y Estados Unidos. Además, se confirmaba que Escocia, India y Turquía habían renunciado a participar por lo que el número de competidores se redujo de 16 a 13. Entre algunos dirigentes chilenos también rondó esa posibilidad de no viajar, tras los numeritos que se habían visto en la cancha desde enero.

Pero el ambiente se calmó el miércoles 24 cuando el Consejo de Delegados de la División de Honor del fútbol chileno, por 7 votos contra 4, destituyó a Francisco Platko nombrando en su reemplazo al estratego de la UC, Alberto Buccicardi.

El también periodista –fue uno de los insignes redactores de la revista Estadio- optó por el pragmatismo y llamó a nueve jugadores –entre ellos, cinco cruzados: Manuel Alvarez, Fernando Roldán, Hernán Carvallo, Fernando Riera y Lindorfo Mayanés- uniéndolos a trece que habían formado en el proceso anterior.

Con esta limpieza, un total de 16 elementos se quedaron con el bolso hecho. Entre ellos, nombres ilustres como Mario Lorca, goleador en Unión Española; Enrique Cua Cuá Hormazábal, ya referente en Santiago Morning; René Orlando Meléndez, astro en Everton; y José Peta Fernández, talento en Santiago Wanderers. Ellos quedaron fuera “por exceso de delanteros en el plantel”, según el nuevo DT.

El primer partido de la “Nueva Selección” fue el domingo 28, ante 40 mil personas en el Estadio Nacional, midiéndose con Colo Colo. Ganaron los albos 3-2, en un duelo muy friccionado tras el cual la prensa criticó el desempeño del árbitro Aldo Candolini por no frenar los roces y patadas, provenientes sobre todo del elenco popular.

Dos partidos más, ante Combinados de la Primera División y de Futbolistas Extranjeros, fueron la previa del viaje a Brasil de aquel plantel encabezado por Buccicardi. Allá sólo ganarían un partido y perderían los otros dos, pero eso da para otra crónica.

Lo que sí vale agregar es que en la derrota 3-2 ante Colo Colo –en aquel partido lleno de patadas y caricias varias, sobre todo en las canillas del representativo nacional- el acentuar si fue casualidad que justo en ese pleito el entrenador colocolino era… ¡¡Francisco Platko!!… fue mera coincidencia. ¿O no?…

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