Las conclusiones tras jugar con México y Haití: No apure, en rodaje… todavía

El triunfo por la mínima sobre el cuadro caribeño cerró el primer episodio post Mundial de Brasil, que dejó algunos ítems “al debe” de cara a la próxima Copa América.

Guía de: Selección Chilena

Alguna vez, en este mismo Canal de Guioteca, recordamos que el fallecido ex DT de la Selección Chilena, Luis Santibáñez, decía –previo a la participación de Chile en la Copa América 1979-  que los amistosos servían para calibrar al equipo, y en donde los resultados obtenidos no servían de mucho. Lo malo es que el sentimiento del hincha no toma en cuenta eso y se urge si el equipo no se ve bien.

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Esa es la sensación que debe haberse sembrado tras el (pálido) 1-0 con que Chile venció a Haití, la noche del martes en Fort Lauderdale. A priori, amistoso que le servía más al elenco isleño –ante sus próximos compromisos de octubre por la Copa del Caribe- que a la Roja, que está aprovechando todas las fechas FIFA para afinar el plantel que disputará la venidera Copa América.

Vale agregar, como atenuante, que la Selección Chilena está como camioneta petrolera, en el sentido de que el inicio de este nuevo proceso –tras el Mundial de Brasil- es lento producto de la inercia post mundialista y a que el plantel recién está entrando en ritmo competitivo en las respectivas Ligas europeas donde juegan.

Luego de esta introducción, se pueden determinar algunas conclusiones que surgen luego del empate del sábado con México y el mencionado pleito con los isleños.

A considerar

Primero ¿qué se puede señalar tras disputar un partido con un rival qué es de un nivel muy inferior como lo es Haití? A nivel específico, no se impuso la jerarquía que, se supone, tiene un elenco que está ubicado entre los mejores 15 seleccionados nacionales a nivel mundial por sobre uno formado por jugadores sin club más uno que otro nacionalizado, unidos por la sensación de no perder nada ante los chilenos.

A nivel macro, no se puede arriesgar a experimentos cambiando los esquemas que bajo la mano se Sampaoli tenían como norma, mínimo, dos atacantes netos. No en vano, el casildense había variado entre los esquemas 4-3-3, 3-4-3, 4-2-1-3 y 3-4-1-2 que fue la base en el Mundial de Brasil. Experimentar jugando con sólo un delantero –como se anotó con México- no parece formar parte del Bielsismo del que tanto se vanagloria el estratego de la Roja.

Que se debe, en forma urgente, buscar alternativas en la defensa porque el equipo no se puede aferrar a que Gary Medel esté inspirado para imponer respeto y superar a rivales de mayor estatura y envergadura física -¿una oportunidad para Igor Livnochski, por ejemplo? ¿La posibilidad de un retorno de Marcos González?-. Más, si el Pitbull está alineando en el Inter de Milán como volante central.

Que se está incubando, lentamente, una Alexisdependencia para fabricar oportunidades ofensivas. Porque cuando el delantero del Arsenal no logra meter el pase o intentar la incursión, las probabilidades de anotar bajan.

Que faltó un 10 de la Vieja Escuela para manejar los tiempos y desarmar a la defensa rival con un pase bien colocado -¿estaremos echando de menos a Jorge Valdivia? ¿Será la opción de Matías Fernández para congraciarse con el jefe?-.

Que las alternativas de cartas ofensivas son limitadas, porque Sánchez y Eduardo Vargas están un escalón superlativo sobre el resto. De hecho, se nota cuando alguno de los dos no está en cancha. Además, sus inmediatos escoltas -Mauricio Pinilla y Fabián Orellana- no tienen el peso específico de los dos primeros.

Al parecer, Sampaoli descartó a un “9 de área” como Mauricio Pinilla, a quien tiene sólo como alternativa para realizar variación de esquemas cuando el partido ya está en desarrollo. Todo indica que insistirá con el 9 Mentiroso, donde Alexis Sánchez aparece como el principal candidato. ¿Y si se le da una oportunidad a Nicolás Castillo, quién está respondiendo en su club, el Brujas de Bélgica?

Relacionado con todo lo anterior, no hay finiquito lo que se reafirma con números: en los últimos cuatro partidos que ha jugado Chile, sólo ha marcado dos goles. Muy pobre la producción.

Finalmente, el atacante Juan Delgado anotó un gol y protagonizó algunos intentos de ataque cuando tuvo la oportunidad. Pero el rival era Haití y no Argentina, Brasil, Alemania u Holanda. Ojo con eso… sobre todo, cuidado con aquellos medios periodísticos que se les ocurra titular Ha Nacido Un Ídolo porque el lolito recién está comenzando en la Selección Absoluta.

El partido

Sobre el duelo en sí con Haití, Chile inició el pleito buscando por los carriles externos –a la izquierda, Miiko Albornoz y Juan Delgado insinuaron coberturas; a la derecha, Mauricio Isla se acordó que también podía llegar a línea de fondo- y con pases al vacío, sobre todo, para Fabián Orellana.

Mas, la última línea isleña estuvo bien ubicada y conjuró aquellas intentonas. También, Gary Medel –nominalmente, zaguero central- se atrevió a llegar, por lo menos en los inicios del encuentro, a la última zona contrincante comiéndose los carriles internos para propiciar un centro.

Los caribeños mostraron personalidad para presionar la salida chilena, cuando se podía, o también para esperar en mitad del campo. Quien lideró aquellas escaramuzas fue el gigante Kervens Fils Belfort, quien no escatimó ocupar su humanidad para asustar a los centrales chilenos. Además, con sus compañeros se atrevieron hasta a esconder el balón con una acertada rotación.

Todo ese trabajo logró llevarle trabajo al portero Johnny Herrera en la última parte del primer tiempo, demostrando -por enésima vez- que las ubicaciones en el ranking mundial –Chile está 12; y Haití, 117- poco o nada influye cuando se ponen ganas en la cancha. Es más, al inicio del segundo tiempo los isleños se pararon en la mitad del campo chilena, obligando –incluso- al delantero Juan Delgado a retroceder para ayudar en la defensa. Y cuando apuraron sus incursiones lograron desarmar la estantería sudamericana. Atentos, porque un equipo de mayor jerarquía habría concretado esas oportunidades.

Con ese escenario, sólo después del primer cuarto de hora la Roja tuvo dos claras opciones de gol –Alexis Sánchez y Charles Aránguiz- que elevaron sobre el horizontal. Fueron la previa de la apertura de Juan Delgado, cuyo remate nació de un pase desde la derecha protagonizado por Isla. ¿Algo más? Nada más… hasta el ingreso de Jean Beausejour, quien con sus incursiones por la banda izquierda complicó a los rivales con remates cruzados –dos se fueron desviados; el tercero, casi propicia un autogol haitiano-. Eduardo Vargas también tuvo sus minutos, pero no se halló cuando el partido ya había caído en un enredo.

La peor sensación que quedó es que si Chile hubiera anotado uno o dos tantos más no habría disfrazado la insípida presentación en la cancha de Miami. Pero como insinuamos algunos párrafos más arriba, el aval es que el equipo aún está en período de rodaje. Pero el crédito se le está acabando…

CHILE 1-0 HAITI

CHILE (4-3-3): Johnny Herrera; Mauricio Isla, Gary Medel, José Rojas, Miiko Albornoz; Charles Aránguiz, Marcelo Díaz (65’ Sebastián Martínez), Rodrigo Millar (65’ Martín Rodríguez); Fabián Orellana (56’ Eduardo Vargas), Alexis Sánchez (85’ José Pedro Fuenzalida) y Juan Delgado (65’ Jean Beausejour). DT: Jorge Sampaoli

HAITÍ (4-3-3): Johnny Placide; Reginald Goreux, Kevin la France, Frantz Bertin, Kim Jaggy; Jean-Francois Lecsinel (46’ Sebastian Tourier), Jerome Merchack, Sony Mustivar (85’ Pierre Jean-Jacques); Garry Ambroise, Kervens Fils Belfort (72’ Kens Germain) y Donald Guerrier (65’ Jean Eudes Maurice). DT: Marc Collat.

Gol: 1-0, 20’ Juan Delgado (Chi)

Arbitro: Oscar Moncada (Honduras)

Público: 7 mil personas, aproximadamente

Estadio: Lockhart Stadium de Fort Lauderdale, Miami

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