Los 10 goles más importantes que ha marcado en su historia la Selección Chilena

Algunos están aún frescos en la memoria. Otros, son rescatados desde la biblioteca de la memoria. Son anotaciones que hicieron vibrar a todo el país.

Guía de: Selección Chilena

Desde su primer duelo, el 27 de mayo de 1910 ante Argentina en Buenos Aires, hasta su derrota frente a los alemanes, en marzo recién pasado, la Selección Chilena absoluta ha marcado 986 goles. De esos, algunos fueron obras de la causalidad –vulgo, chiripazos- y otros de notable construcción.

La confección de este ranking -y de todos los rankings, para qué estamos con debates bizantinos- conllevan un toque de subjetividad. En la siguiente clasificación se intentó ser lo más salomónico posible para establecer los diez goles más importantes en los casi 104 años de existencia de la Roja.

Se apoyan en imágenes, algunas más nítidas y otras un tanto borrosas, que permiten completar el marco. Con esto, ¿cuál es para usted el gol más importante? ¿Cuál le gusta más?

Disfrute de esta entrega…

10. Guillermo Yávar a Alemania Democrática (22 de junio de 1969): La Selección, a cargo de Salvador Nocetti, realizaba una gira por Sudamérica, preparatoria para las Eliminatorias al Mundial de México 70 ante los ecuatorianos y uruguayos. Dicho periplo tuvo como agregado este partido ante los alemanes orientales, en Magdeburgo. Luego de un trámite duro, cuando se jugaban los segundos finales llegó esta última carga chilena cuyo rebote tomó Yávar para marcar el único tanto del partido. Más allá de la factura de esa anotación, significó el primer triunfo de la Selección Chilena en Europa, enfrentando a un elenco del Viejo Mundo.

9. Sandrino Castec a Argentina (18 de septiembre de 1980): Los dirigidos de Luis Santibáñez continuaban su preparación para las Eliminatorias del Mundial de España, jugando ante los vigentes campeones del mundo. Mejor aún, en Fiestas Patrias en la vecina Mendoza. La Roja perdía 2-1 cuando se produjo el disparo de Manuel Rojas del cual Ubaldo Fillol otorgó rebote. El llamado Bombardero Azul quedó pasado para agarrar de frente aquella pelota, pero fue lo justo para protagonizar la contorsión que lo dejó en la historia. Y que le permitió, también, filmar un comercial de mocasines con las imágenes de su gol como marco de difusión.

8. Marcelo Salas a Bolivia (4 de junio de 2005): El Matador llevaba casi cuatro años sin anotar con la camiseta roja. Además, empataba con Zamorano en el liderato de los goleadores históricos de la Selección, cada uno con 34 tantos. Hasta ese partido con los altiplánicos. Chile ganaba 2-0, gracias al par de anotaciones de Luis Fuentes, cuando vino el pase al vacío de David Pizarro hacia Luis Jiménez. El Mago aguantó el balón hasta que apareció el temuquense. Dos segundos después todo el país celebraba el 3-0 y la firma del delantero como scorer exclusivo del representativo. Un par de años después, con dos goles más a Uruguay, en el mítico Centenario, José Marcelo Salas Melinao afirmó –quizás por cuánto tiempo- su condición de Goleador Histórico de la Selección Chilena.

7. José Luis Sierra a Camerún (23 de junio de 1998): En Nantes, el equipo dirigido por Nelson Acosta estaba ante una opción cierta de clasificar a Octavos de Final del Mundial de Francia, después de 36 años sin anotar ese objetivo. Era el primer partido como titular del Coto, tras haber ingresado por Fabián Estay en los dos anteriores duelos ante los italianos y los austríacos. La falta de Rigobert Song sobre Zamorano propició la posición ideal para Sierra, para repetir lo que se le conocía desde sus épocas en Unión Española y que repetía, en esos meses, en Colo Colo. Impecable zurdazo, prístino, colocado que comenzó a abrochar la mentada clasificación. Años después, este gol del hoy DT hispano fue incluido entre los cinco mejores, anotados mediante tiro libre, de la historia de los Mundiales.

6. Jorge Aravena a Uruguay (24 de marzo de 1985): En el Estadio Nacional, la Roja se imponía en este duelo, correspondiente a las Eliminatorias al Mundial de México 86, en medio de un cóctel de patadas, codazos y caricias varias que ofrecían los uruguayos. Hasta que se produjo la enésima falta de Víctor Diogo sobre Hugo Rubio, al borde del sector izquierdo del área charrúa. Tiro libre cerrado para los locales. Se ubicó Jorge Aravena, especialista con la pelota muerta. Enfocó la mira, y con la suavidad de su botín zurdo el balón tomó una parábola que hizo imposible el estirón del gigantón Rodolfo Rodríguez, anidándose calmadamente en las mallas. Fue tan perfecta tal ejecución, que en los cursos de la FIFA fue bautizado como El Gol Imposible. Por el ángulo de ejecución, que significaba probabilidades menos que mínimas para anotar. Sin embargo, cuando se hicieron esos cálculos no se tomó como variable a considerar el disparo de Aravena.

5. Leonel Sánchez a Unión Soviética (10 de junio de 1962): Hasta el último día de su vida, el portero ruso Lev Yashin se preguntó cómo diablos el zurdo de Universidad de Chile metió el balón entre su humanidad, ataviada con su clásico uniforme negro, y el primer palo del arco sur del Carlos Dittborn en Arica. Lo que pasa es que Sánchez, en su repertorio de chutes, incluía el remate con borde externo que fue cómo anotó ese importante gol. Fue la apertura para el triunfo 2-1 que dejó a los chilenos en las semifinales de su Mundial. Además, fue la coyuntura que dio nacimiento a la clásica expresión de don Julio Martínez, al gritar “¡Justicia Divina! ¡Justicia Divina!” ya que la falta que dio origen a ese servicio libre era penal. Pero, a esta altura, eso es una anécdota.

4. Patricio Yáñez a Paraguay (7 de junio de 1981): Pasarán los años, la Roja jugará una y otra vez en Asunción –y podría ganar, nuevamente-, las generaciones se sucederán. Pero este tanto del Pato se afianzará más en la historia, con el condimento del relato de Pedro Carcuro alargando el nombre del entonces puntero derecho de San Luis de Quillota, quizás para que lo escucharan en nuestro país. Fue el gol que pavimentó la clasificación al Mundial de España y, de paso, la revancha de lo sucedido dos años antes cuando los paraguayos se habían impuesto en esa cancha del Defensores del Chaco por 3-0, comenzando a asegurarse de esa manera el título de la Copa América 1979.

3. Eladio Rojas a Yugoslavia (16 de junio de 1962): Cuando han transcurrido 52 años de este tanto, la leyenda ha fortalecido su impronta en la acción. Que Chile jugaba con tres hombres lesionados que no podían ser reemplazados porque no se permitían cambios, que se jugaba el último minuto y que había aroma a alargue que habría sido fatal para la Roja. Este postrer esfuerzo de Eladio Rojas, que sólo por obra y gracia de los Dioses del Fútbol dio en un zaguero balcánico para descolocar al portero Soskic, fue la coronación con el tercer lugar en el Mundial realizado en nuestro país. Escribir más de eso sería redundante.

2. Marcelo Salas a Inglaterra (11 de febrero de 1998): La Roja jugaba por segunda vez en el mítico Wembley, preparándose para el Mundial de Francia. La primera había sido en mayo de 1989, dejando una pésima impresión debido al esquema ultra defensivo que mostró en aquella oportunidad. Nueve años después, los súbditos de Su Majestad supieron que los chilenos también sabían atacar. Y de qué manera, con este tanto de Marcelo Salas que quedó indeleble por la jugada completa –el pase a distancia de José Luis Sierra y la acción en el aire del Matador amansando el balón, acomodándolo y gatillándolo con su zurda- y porque fue la apertura para un triunfo histórico de 2-0 en el sagrado césped londinense. La leyenda indica que en la tribuna observaba Cesare Maldini, el técnico de los italianos quienes serían los rivales ante los cuales los chilenos debutarían en el Mundial. Al momento de este gol, el estratego quedó con la boca abierta ante lo presenciado. Tan abierta, que el cigarrillo que fumaba se le cayó.

1. Fabián Orellana a Argentina (15 de octubre de 2008): Fueron 12 pases en 36 segundos los que terminaron con 94 años, 4 meses y 18 días de frustraciones ante los vecinos trasandinos. El gol que abrochó el primer triunfo, en partidos oficiales, ante Argentina fue la consumación de un trabajo de equipo, en particular, y la consolidación de un proceso que cumplía un año con Marcelo Bielsa como líder técnico. Un golazo, que no fue producto de un contragolpe o algún chiripazo. Un golazo, que mandó al estratego argentino Alfio Basile “a llorar a la iglesia”.

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