Los Diez Mejores Arqueros en la Historia de la Roja

Desde el Maestro Guerrero al Sapo Livingstone y desde el Cóndor Roja a Claudio Bravo. Entre medio el Pulpo Simián, el Nano Fernández y Misael Escuti.

Guía de: Selección Chilena

En julio pasado, en esta tribuna, expusimos sobre los tres mejores porteros de la historia de la Selección Chilena. Fue el resumen donde al bizantino debate sobre si Sergio Livingstone o Roberto Rojas era el más destacado se unió Claudio Bravo, gracias a sus desempeños que coronó en el Mundial de Brasil. Dicha diferencia de opiniones se acrecentó en los últimos meses con los desempeños del ex colocolino en la Liga Española. Entre paréntesis, el lunes el mentor de Bravo, Julio Rodríguez, lanzó un libro con la biografía de su pupilo titulado Atajando Sueños.

Con esos argumentos, comenzamos una serie donde intentaremos ser lo más cercano a la certeza para determinar a los diez mejores en cada uno de los puestos en la cancha, en la historia de la Selección Nacional. Como todo escalafón, habrá acuerdos y opiniones contrarias. He aquí los designados entre los diez mejores que vistieron el polerón con el escudo bicolor en el pecho.

manuel_guerreroMANUEL GUERRERO (13 partidos, entre 1916 y 1920): El Maestro. En aquellos tiempos heroicos, donde los colosos del Atlántico aplastaban a las primeras selecciones chilenas, el porteño era el conjurador de goleadas que podrían haber sido catastróficas. Guerrero aprendió el oficio de atajar observando a los ingleses que chuteaban en el puerto de Valparaíso, agregando su dosis de temperamento. Fue en el Sudamericano de Buenos Aires, en 1916, donde la afición trasandina lo bautizó con el apodo que lo identificó. El club con el que se le identifica es La Cruz FC de Valparaíso, aunque también reforzó a Colo Colo en su gira europea de 1927.

roberto_cortesROBERTO CORTÉS (9 partidos, entre 1926 y 1935): El Viejo. Oriundo de Iquique, fue uno de los herederos del Maestro Guerrero, hasta la aparición en escena de Sergio Livingstone. Comenzó como half –centrocampista- en el club Abecé, de la oficina salitrera Anita. Sólo cuando pasó al Perseverancia tomó el puesto bajo los maderos. Cuando formaba en el Corre Vuela de Antofagasta, fue seleccionado de la Zona Norte para intervenir en el Nacional de 1926. Esa fue la coyuntura que lo llevó a la Selección Chilena donde fue el titular en los Sudamericanos de ese año y 1935, más el Mundial de Uruguay 1930.

eduardo_simianEDUARDO SIMIÁN (3 partidos, 1939): El Pulpo. Si bien sólo jugó en el Sudamericano de 1939, es considerado como el gran rival por el puesto que pudo haber tenido el Sapo Livingstone en aquellos años. También, se le designó como referente del equipo de Universidad de Chile cuando realizaba sus primeros contactos para ingresar al balompié profesional, en la segunda mitad de la década de los 30. A pesar de sus aptitudes deportivas, priorizó sus estudios como Ingeniero en Minas porque no miraba a la actividad como una profesión sino que sólo como algo netamente amateur. Además, fue uno de los primeros porteros en abandonar el área chica para salir a cortar los centros más allá de esos límites o rechazar el balón como si fuera el último hombre de la defensa. Además, saltaba con la pierna hacia adelante, para evitar los embates de los forwards rivales que en aquellos años cargaban con todo.

sergio_livinsgtoneSERGIO LIVINGSTONE (52 partidos, entre 1941 y 1954): El Sapo. Ungido como el mejor portero que ha tenido el fútbol chileno en su historia, sus reflejos provocaban asombro entre los hinchas. También, la forma en que salía a cortar los centros, con un repentino brinco donde sus piernas quedaban perfectamente estiradas, propició el apodo con que se identificó. Dos años después de su debut en Primera División, llegó a la Selección Nacional. La estación previa fue el representativo de la ACF que se midió con Argentina por la Copa Presidente en 1940. El estreno oficial fue el año siguiente en el Sudamericano realizado en Santiago. Ahí comenzó a notarse la diferencia de juego que tenía en el ambiente local y cuando lucía el escudo chileno en su casaquilla. Mientras que en el campo casero la excesiva fe en sus aptitudes le hacía caer en algunas ocasiones en errores que costaban goles, en el ámbito internacional su figura crecía. Se transformaba casi en un salvador de la patria, donde sus atajadas resultaban fundamentales para que el representativo chileno lograra un buen resultado. No en vano, tras su maciza faena en el Sudamericano de 1945, también en la capital, el periodista y literato Joaquín Edwards Bello expuso que “es preciso ver cómo en todas partes se pronuncia el nombre de nuestro guardavallas. Parece que hubiera salvado a la patria de un peligro mortal”. Su hoja de servicios en el seleccionado se completó con los torneos continentales de 1947, 1949 y 1953; el Mundial de Brasil 1950, donde lució las jinetas de capitán; y las Eliminatorias al Mundial de Suiza 1954, donde tras la derrota ante Paraguay por 3-1 en el Estadio Nacional fue levantado en andas por sus rivales guaraníes, como una forma de reconocimiento hacia quien consideraron como el mejor de la cancha.

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HERNÁN FERNANDEZ (10 partidos, entre 1942 y 1952): El Nano. Una suerte de casualidad y continuación del derrotero familiar determinaron su destino futbolístico. Siendo un niño, y cuando las oficiaba de centrodelantero en la Selección del Instituto Nacional, el encargado de los equipos infantiles de Unión Española pronunció una especie de sentencia: “Tu hermano Pedro fue arquero de la Unión. Así es que, como no tenemos ningún chico para ese puesto y en cambio nos sobran delanteros, tú tendrás que jugar en el arco”. Fue ése el comienzo de su carrera identificada con el elenco de Santa Laura, que lo llevó a disputar palmo a palmo el puesto de titular en el seleccionado chileno  con el Sapo Livingstone. Se considera que su mejor partido fue defendiendo a la Selección Nacional en el Sudamericano de Buenos Aires en 1946, en la victoria 2-1 sobre Paraguay. Tras la apertura de la cuenta, Fernández apeló a todos sus recursos para detener los embates rivales. Tal fue su actuación, que el periodista Renato González contó, posteriormente, que un colega trasandino redactó que “viendo a Fernández luchar contra Paraguay él solo, las muchachas argentinas pedían muchachos chilenos para casarse con ellos…”. En lo concreto, fue elegido el mejor guardavallas de ese certamen, agregando el hecho que San Lorenzo de Almagro se interesó en sus servicios. Pero él desechó tal posibilidad porque su apego a Unión Española era más fuerte.

misael_escutiMISAEL ESCUTI (41 partidos, entre 1953 y 1963): El Ciego y Chasca. Debutó con sólo 18 años en el primer equipo de Badminton, donde resaltó su agilidad y elegancia para el puesto. Sus actuaciones con el equipo del Rodillo Aurinegro lo llevaron a Colo Colo, donde se convirtió en referente por casi dos décadas ganando el título en cuatro ocasiones (1953, 1956, 1960 y 1963).  Los argumentos que exhibió a nivel local los confirmó con la Selección, debutando en el Campeonato de las Juventudes de América de 1949. Su campaña en el representativo –que incluye los subcampeonatos continentales en 1955 y 1956- fue la reafirmación de un equilibrado rendimiento, donde ni siquiera la suspensión que sufrió tras el escándalo de los seleccionados en el Sudamericano de 1957 empañó su campaña. Incluso, cuando el Sapo Livingstone se retiró de la actividad no hubo dudas que su heredero absoluto sería Escuti, más si se avecinaba el Mundial de 1962.  Pero en aquella cita ecuménica vivió sentimientos encontrados: por un lado, la hazaña del tercer lugar; por el otro, se le atribuyó gran responsabilidad en la derrota 4-2 ante Brasil en las semifinales. Tales críticas lo afectaron anímicamente, por lo cual decidió ceder su puesto a Adán Godoy en la definición ante los yugoslavos.

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MARIO OSBÉN (36 partidos, entre 1979 y 1988): El Gato. Comenzó en el club San Pablo de su natal Chiguayante. De ahí pasó a Deportes Concepción, donde tras una estación en Ñublense a préstamo, pasó a ser el dueño de la portería lila a partir de 1972. Eso le posibilitó ser inscrito de la lista de los 40 preseleccionados al Mundial de Alemania 1974. Pero sólo cuando llegó a Santiago para fichar en Unión Española su nombre tomó más voltaje. Su agilidad y seguridad de manos lo hicieron titularísimo en la Selección Nacional en el proceso hacia el Mundial de España 1982. En el subcampeonato de la Copa América 1979 recibió apenas seis goles en los nueve partidos que disputó. Lo mejor fue en las Eliminatorias, donde entregó su valla invicta y registró su mejor partido en la victoria chilena de 1-0 sobre Paraguay en Asunción. Su performance en el Defensores del Chaco fue tan perfecta, que se le ungió como el esperado sucesor del Sapo Livingstone. Pero, cuando se esperaba que llegara alto en la cita mundialista, sucumbió igual que el resto del plantel seleccionado. Sus posteriores rendimientos en Colo Colo y Cobreloa le permitieron retornar al seleccionado para la Copa América de 1987, donde fue suplente del Cóndor Rojas, y en algunos amistosos del año siguiente.

condor_rojasROBERTO ROJAS (49 partidos, entre 1983 y 1989): El Cóndor. Sabido hasta la saciedad es el hecho que hasta antes del Maracanazo generaba opiniones divididas sobre quién era el mejor de la historia, si él o Livinsgtone. Su debut en el pórtico de la Roja fue ante Argentina el 23 de junio de 1983, en Buenos Aires. A partir de ese momento se transformó en inamovible en la valla de la Roja, donde se le definió como un portero que ganaba partidos, ya que su performance tomó ribetes de grandiosidad. Sus mejores pleitos fueron ante Inglaterra, en Santiago (0-0, 17 de junio de 1984) y en Wembley (0-0, 23 de mayo de 1989) –tras este partido fue llamado El Cóndor de Wembley-; ante Perú, en Lima por el repechaje de las Eliminatorias al Mundial de México 1986 (victoria 1-0, 3 de noviembre de 1985); y enfrentando a Brasil, en la Copa América de Argentina (goleada 4-0, 3 de julio de 1987). Fue tan influyente su figura en el representativo chileno que pocos discuten que Roberto Rojas fue el gran referente de la Selección en la década de los 80.

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NELSON TAPIA (73 partidos, entre 1994 y 2005): El Simpson. El oriundo de Molina no fue un abusador de las voladas ni un gritón desorbitado. Su estilo se basó más en propiciar la efectividad antes que el lucimiento desmedido. Esos rendimientos le permitieron llegar a la Selección Nacional, donde poco a poco se ganó el aprecio de la hinchada con su sobrio estilo. De hecho, sus mejores partidos los tuvo alineando por la Roja en las Eliminatorias y Mundial de Francia. Tras un breve retiro después del torneo galo, retornó para anotarse como el portero que en más ocasiones había jugado por el representativo, hasta la aparición de Claudio Bravo. Además, junto a Pedro Reyes e Iván Zamorano fue uno de los tres refuerzos en el equipo olímpico Sub 23 que ganó medalla de bronce en los Juegos de Sydney 2000.

claudio_bravoCLAUDIO BRAVO (87 partidos, desde 2004): El Cóndor Chico. El oriundo de Viluco está aún redactando sus crónicas en la Roja. Ya es majadero remarcar que el Mundial de Brasil –sobre todo, en los cotejos ante España y los locales- fue su catapulta final hacia el Primer Mundo Futbolero tras fichar en el Barcelona. Ya batió el record de imbatibilidad en un inicio de Liga española, al completar 754 minutos sin trasladarse a retirar el balón al fondo de sus mallas. También, fue considerado entre los cinco mejores del mundo en el presente año.

MENCIONES HONROSAS: Juan Ibacache, titular en los pleitos en los Juegos Olímpicos de 1928, y con quien rivalizaba Roberto Cortés para adueñarse de la portería en aquellos años. Raúl Coloma, fijo en los primeros tramos del proceso para el Mundial de 1962. Manuel Astorga -arquero en los tiempos iniciales del Ballet Azul- y Adán Godoy -identificado con Santiago Morning- integrantes del plantel definitivo en el mencionado certamen. Adolfo Nef, Juan Olivares y Leopoldo Vallejos se turnaron bajo los tres palos del seleccionado en la década de los 70. Oscar Wirth, referente del Cobreloa copero de los inicios de los 80, tuvo la mala suerte de toparse en Pinto Durán con Mario Osbén. Tal como Marco Cornez, quien cuando se presumía que por fin el puesto sería suyo, tras ser suplente del ya mencionado Gato y del Cóndor Rojas, apareció Patricio Toledo, elegido el mejor del puesto en Sudamérica en 1991. Marcelo Ramírez quien con sus rendimientos estuvo entre el cielo -Copa América de 1999- y el suelo -amistoso con Honduras, 21 de marzo de 2001, cuando fue expulsado tras empujar al árbitro-. Y Sergio Vargas, quien tras casi una década en nuestro balompié se nacionalizó para jugar por la Roja en los últimos tramos de las Eliminatorias al Mundial de Korea-Japón y la Copa América de 2001.

He aquí la lista de los mejores bajo los tres palos. ¿Está de acuerdo con esta nómina?

En nuestra próxima entrega bajo este temática presentaremos a los Diez Mejores Laterales Derecho.

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