¿Qué pasó, realmente, con la Roja en Lima en 1957?

A raíz del primer capítulo de la miniserie “62. Historia de un Mundial”, donde se mostró a una Selección Nacional más preocupada de la fiesta que del fútbol.

Guía de: Selección Chilena

De seis partidos jugados en Lima, Chile perdió cuatro. En la foto, ante Perú con el que cayó por la cuenta mínima.

De seis partidos jugados en Lima, Chile perdió cuatro. En la foto, ante Perú, con el que cayó por la cuenta mínima.

No faltó a quien le llamara la atención, en el primer capítulo de la miniserie “62. Historia de un Mundial”, exhibido la noche de este domingo por TVN, la monumental indisciplina de la Selección Chilena en el Sudamericano de Lima de 1957, lo que aceleró la llegada de Fernando Riera para imponer disciplina en el equipo. Incluso, tales escenas tenían un leve parecido con hechos que ocurrirán casi medio siglo después. Un claro guiño, tal vez algo forzado, a lo sucedido en 2007 con el Puertordazo y el posterior arribo de Marcelo Bielsa.

Para lo que es el desarrollo dramático de la historia puede servir, apelándose a aquello de que los guionistas tienen libertad de escribir. Sin embargo, a juicio de algunos futboleros -sobre todo, los memoriones- queda una imagen distorsionada de lo que sucedió en aquel verano de 1957 en la capital peruana.

¿Qué pasó? Lo que sucedió realmente es que, en resumidas cuentas, tras los subcampeonatos en las Copa América de 1955 y 1956, la Roja era una de las favoritas para llevarse el trofeo en el mencionado año. Esos resultados habían tomado peso entre los jugadores, quienes se dieron cuenta de su importancia, lo que los llevó a subir sus pretensiones económicas de los premios a recibir. Hubo diferencias con los dirigentes, y tras algunos roces se llegó a acuerdo para viajar a Lima. Sin embargo, no se aplacó del todo el asomo de rebelión y pasando por sobre la autoridad del técnico José Salerno, se desató el escándalo. Algunos seleccionados fingieron lesiones, otros salían en las noches y volvían a la concentración en estado no presentable, y el resto no saludaba a los dirigentes aunque pasaran al lado. Eso en resumidas cuentas. O sea, los ánimos no eran los mejores entre seleccionados y directivos.

Algunos hechos específicos. Por ejemplo, en el debut ante Brasil (derrota 4-2) se lesionó Ramiro Cortés, uno de los referentes de aquel plantel. Y tras ser enyesado del tobillo, no guardó reposo sino que salió del hotel de concentración, el Claridge, para conocer la ciudad en compañía de algunos compañeros. Lo malo es que fue sorprendido por el presidente de la delegación y ante la decisión de enviarlo inmediatamente de vuelta a Santiago, el equipo amenazó con irse a la huelga en clara solidaridad con Cortés.

También se acusó de robo al seleccionado Carlos Cubillos quien le sustrajo una suma de dinero al tesorero de la ACF. La situación era que los dirigentes decían que no tenían plata para pagar los premios en el día convenido, sin embargo el jugador de Unión Española, con un afán de broma, le sacó plata al directivo sólo para mostrársela a sus compañeros avisando que sí había dinero para hacer los pagos.

¿Otra más? Leonel Sánchez, quien en esos momentos era uno de los nuevos del equipo, fue mandado por los más experimentados a comprar cerveza mientras ellos jugaban cartas. El referente de la U fue sorprendido por un dirigente, y él, ingenuamente, le comentó lo que iba a hacer. ¿Resultado? En el informe post Sudamericano, Sánchez fue acusado de llevar bebidas alcohólicas al hotel de concentración.

Las sanciones. Un mes después de estos hechos, los 22 integrantes del plantel recibieron alguna sanción. Expulsados a perpetuidad de la Roja fueron Misael Escuti, Carlos Cubillos y Ramiro Cortés. Con 18 meses de suspensión: Isaac Carrasco. Un año de suspensión: Rodolfo Almeyda. Con seis meses: Francisco Nitshche, Caupolicán Peña y Sergio Valdés. Con cuatro meses: Leonel Sánchez y Mario Torres. Tres meses: Mario Ortiz y Jesús Picó. Dos meses: Sergio Espinoza, Daniel Morales, Andrés Prieto y Jaime Ramírez. Amonestaciones: Raúl Águila, Gonzalo Carrasco, Carlos Tello, José Fernández, Carlos Verdejo y Jorge Robledo.

José Salerno (izquierda) era muy cercano a sus jugadores. Eso le pasó la cuenta.

José Salerno (izquierda) era muy cercano a sus jugadores. Eso le pasó la cuenta.

¿Quién era José Salerno? En la serie también se mostró al DT José Sarlerno como cómplice de los jugadores en sus juergas. Lamentablemente, es una imagen errada. El estratego, de nacionalidad argentino, había llegado a la Roja respaldado por buenas campañas dirigiendo a Green Cross. Y en el medio era muy querido, ya que se trataba de un tipo “quitado de bulla” pero “demasiado blanco de carácter para conducir a jugadores que ya no eran los dóciles seguidores de instrucciones de una época anterior” según consignó el Premio Nacional de Periodismo Deportivo, Edgardo Marín, en su libro “La Roja de Todos” (1985). Siempre conciliador, se puede deducir que sus convocados lo pasaron a llevar. Sobre todo, si antes del viaje hasta el vecino del norte, algunos periodistas notaron en el ambiente del representativo “un ambiente de gran libertad. Tal vez demasiada”. Para la estadística, en ese SudamericanoChile perdió con Brasil (2-4), Perú (0-1), Argentina (2-6) y Uruguay (0-2); empató con Ecuador (2-2); y sólo venció a Colombia (3-2) terminando, con apenas 3 puntos, en el penúltimo lugar entre siete países.

Otros errores en la serie. En el capítulo exhibido este domingo también se apuntó a Enrique Cua Cuá Hormazábal (personificado por Koke Santa María) como uno de los líderes de la bacanal. En estricto rigor, el centrocampista de Colo Colo -y no de Universidad Católica, como aparece en la página oficial de la serie- nunca fue a Lima en esos días de 1957.

En el caso de Fernando Riera (Daniel Muñoz), cuando fue contactado para asumir al equipo en julio de 1957, las negociaciones no fueron en Río de Janeiro. Se aprovechó que estaba de visita en Santiago y se le contactó. Así, Juan Pinto Durán (Néstor Cantillana) no se trasladó hasta Brasil para iniciar la llegada del DT.

También se muestra que los seleccionados practicaban en un potrero y no tenían, siquiera, vestuario de entrenamientos. Mayúsculo error, porque con Luis Tirado -antecesor de Salerno en la cabina técnica- se logró un atisbo de profesionalización y hasta el equipo más humilde contaba con buzos para las prácticas. Y, al no existir aún el complejo Pinto Durán, los seleccionados realizaban sus ejercicios físicos en el Stadio Italiano y se concentraban en algún hotel del centro de Santiago.

De repente las licencias de los guionistas parecieran no tener límites. Como la celebración mostrada el domingo…

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