Selección Chilena Histórica: Estos son los 30 nominados, los mejores de todos los tiempos

En un sano ejercicio de revisión histórica, proponemos una lista de quienes vestirían la Roja en el Mundial. Se trata de los mejores que ha dado el balompié nacional desde 1910.

Guía de: Selección Chilena

(El siguiente es un sano ejercicio de revisión histórica en un momento clave para la Selección Chilena).

El técnico de la Selección Chilena Histórica, Fernando Riera, terminó con las especulaciones periodísticas y de la hinchada tras dar a conocer la lista de los 30 prenominados, de quienes designará a los que conformen el plantel que jugará, en poco más de un mes, el Mundial de Leyendas Futbolísticas.

Sobre esta participación, el estratego expuso que “no se trata sólo de entrenar un equipo. Se me ha contratado para hacer muchas cosas muy interesantes, al estilo europeo. Preparar no sólo un contingente internacional, sino crear un clima, hacer penetrar un estilo que se avenga con las características del jugador nuestro”.

Por de pronto, está definido el equipo titular, ya que será la misma oncena que venció, en las Eliminatorias, al Perú del Nene Cubillas, Chumpitaz y Lolo Fernández; a Uruguay de Nasazzi, Varela y Francéscoli; al Paraguay de Romerito, Fleitas Solich y Chilavert; y al Ecuador de Spencer y Bolaños.

El arco, indiscutiblemente, es de Sergio Livingstone. Su ascendiente sobre el resto lo ungen, además, como el capitán de la oncena. Sus desempeños bajo los tres tubos son legendarios, sobre todo en los partidos ante Argentina y Uruguay en el Sudamericano de 1945 que lo elevaron a categoría de “héroe nacional”.

Nómina ideal selección

Foto: Jorge Rodríguez

Los componentes de la línea de cuatro zagueros son fijos: por los carriles externos, Luis Fifo Eyzaguirre –cuyo aval es su participación en la Selección Resto del Mundo, en 1963- y Antonio Arias –referente de Unión Española y finalista de la Copa Libertadores de 1975-. Al centro, dos colosos: Elías Figueroa y Alberto Quintano, quienes desde que debutaron como dupla en el mítico duelo en Moscú, en septiembre de 1973, formaron en once partidos vistiendo la Roja.

Nos referimos a una zaga que combina técnica con fuerza. Porque, la verdad sea dicha, cuando hay que marcar territorio estos no se achican. Lo dijo otro duro, Guillermo Páez, al expresar que “esa defensa repartía. El Chino Arias era cochino-cochino. El Flaco Quintano pegaba también. Elías para qué hablar; cuando pegaba, pegaba”.

En el medio, Arturo Vidal –tricampeón en la Liga italiana y referente de la Juventus- y Rubén Marcos –símbolo de Universidad de Chile, en la segunda mitad de los 60- se encargan de la contención y ataque colocando el toque de guapeza que se necesita cuando lo amerite. Sobre todo Marcos, quien en su estilo, marcó presencia ante los nuevos valores. “El balompié nació en la calle, y de ahí deben salir los auténticos jugadores de fútbol para que a los Mundiales lleguen los verdaderos hombres, los hechos y derechos, con peso físico, capaces de aguantar un encontrón sin pensar en la camilla ni en la botellita de agua milagrosa que manejan con tanta gracia los aguateros”. Sabio el osornino, quien agregó: “Quiero ver a un equipo chileno que guapee y deje el pellejo en pos de la victoria”.

Por eso, tal vez, que Rubén Marcos está tranquilo ya que quien lleva los hilos en el mediocampo es una suerte de pitoniso anticipando el pase antes que el resto. Quien es capaz de ubicar una habilitación precisa a 40 metros de distancia con total facilidad, acelerando de esta manera el juego ofensivo. Y también, rematar de distancia agregando su dosis de guapeza, gracias a su aforismo personal con el que repite “cuando me golpeaban, yo lo contaba: llevas uno… llevas dos… a la tercera empezaba a pegar yo”.  Es Enrique Hormazábal, el popular Cua Cuá, quien orgulloso cuenta que sobre esto de la pelotita “aprendí solo, jugando pichangas en la calle. El talento es cosa de Dios, el fútbol se juega con los pies, pero nace en la cabeza”. Y al contrario de lo que sucedió en el proceso al Mundial de 1962, donde no se puso bajo la disciplina que estableció Riera, en esta ocasión no tuvo problemas en aceptar las órdenes del estratego.

Con las milimétricas habilitaciones de Hormazábal se busca a los tres de arriba: Alexis Sánchez, como extremo derecho; Marcelo Salas, el Goleador Histórico del representativo, por la izquierda; y Carlos Caszely, por el centro.

El DT sabe, íntimamente, que hay hinchas disconformes porque en la banca se quedan Iván Zamorano y Leonel Sánchez. De todas maneras, las posibilidades de que ambos jueguen son altas porque la flexibilidad en el sistema de juego les favorece.

El ex cobresalino puede ingresar como centrodelantero, reemplazando al Niño Maravilla, quien a su vez dejaría su puesto a Caszely ya que esa labor, la de puntero derecho, la cumplió el Chino, con mayúsculas, en el mítico Colo Colo 73.

En tanto, don Leonel –el legendario emblema de la U- garantiza pique, guapeza –al italiano David aún le duele el puñetazo que le propinó en 1962- y maestría en los tiros libres –el ruso Lev Yashin todavía se está estirando para intentar controlar su remate en Arica-. Sánchez se agrega a los titulares cuando Chile forma con un 4-4-2, también ingresando por su homónimo del Barcelona, bajo la estrategia de ayuda por el carril zurdo desahogando el mediocampo y dándole juego a Caszely y Salas. También, es fijo en el dibujo táctico del 4-2-4 –que impuso Riera para el Mundial de 1962- reemplazando a Vidal o Marcos. Con esa movida, Caszely retrocedería unos metros para oficiar de 9 y Medio, como en los tiempos de Luis Santibáñez, para que con su visión de juego y talentoso manejo del balón buscar a cualquiera del trío que queda arriba.

El resto del plantel

Quedan 17 jugadores para los diez cupos que completarán la definitiva lista mundialista. Por lo menos, los otros dos arqueros están definidos: Manuel Guerrero y Roberto Rojas. El primero, apodado el Maestro, fue pieza clave en los partidos iniciales de la Selección, en la década de los 10 y 20, evitando catastróficas goleadas ante argentinos, uruguayos y brasileños. No en vano, en el empate 1-1 con esos últimos, en Buenos Aires el 8 de julio de 1916, el porteño salió ovacionado por el público que repletó la cancha del club Gimnasia y Esgrima.

Nómina Mundialista

Imagen: Jorge Rodríguez

En el caso del Cóndor, con tintes de leyendas son varios de sus partidos donde sacó patente de arquero gana partidos. Ejemplo son la victoria sobre Perú en Lima, en octubre de 1985; el 4-0 sobre Brasil, en la Copa América de 1987; o los dos duelos ante Inglaterra, en 1984 en Santiago y cinco años después en Londres. Sin embargo, la bengala nefasta en el Maracaná le quitó algunos bonos para ser el titular en este equipo.

Los zagueros

Nómina Mundialista

Imagen: Jorge Rodríguez

En la defensa, Manuel Álvarez, el popular Omega de Universidad Católica, es uno de los primeros que estableció pautas de cómo debía jugar un zaguero lateral derecho, al equilibrar la labor defensiva con la incursión ofensiva por la banda. Su apodo radica, justamente, en el balance que impregnaba en su labor en el campo.

Como reemplazante del lateral izquierdo surge Isaac Carrasco, quien llegó a ese puesto por casualidad ya en sus inicios era atacante. Fue un dirigente de Audax Italiano, en la década de los 50, quien sugirió su nombre para reemplazar al titular de ese entonces, aplicando en su nueva función el acervo acumulado cuando oficiaba de forward. Esto, porque a las labores de corte defensivo, también se atrevió a subir por su pasillo, algo poco común en sus años mozos con los audinos.

También pelea un cupo Próspero González, antaño half de ala (antecesores de los laterales) quien se podía desempeñar sin problemas por ambos perfiles en su club de siempre, el Arco Iris, uno de los equipos santiaguinos más populares en los albores del siglo XX y que representaba al mundo obrero.

Para los cupos de zaguero central hay tres linajudos: el primero, Ulises Poirrier, de quien se redactó que “fue el primer gran back que tuvo el fútbol chileno. Destacó siempre por su juego noble y de alta jerarquía. De gran condición atlética, lucía en el juego aéreo y por la velocidad con que salía a cortar los avances adversarios”.

El segundo, Ascanio Cortés. Rápido de reacciones, con personalidad, era instintivo para ordenar la retaguardia. También, sobrio y frío para enfrentar las cargas antagonistas, encarnando el espíritu de lo que se da en llamar un patrón en el área.

Finalmente, Raúl Sánchez, el mejor en su puesto en el Mundial de 1962. Sin aspavientos ni exageraciones para cumplir su función, fue un back cerebral, calculador, ubicado, con timming y presencia.

Los del medio

Nómina Mundialista

Imagen: Jorge Rodríguez

Para los cupos en el mediocampo hay cinco postulantes. Como volante central despunta Eladio Rojas, cuyo respaldo es el gol del tercer puesto del 62. Cumple con el despliegue a lo largo sobre la cancha, además de contar con su remate de distancia.

En ese puesto también se cuenta al mundialista en 1930, Guillermo Saavedra elegido en ese certamen como el mejor centro half del orbe. No en vano, la prensa europea escribió de él que “es un dios, está en todas partes”, demarcando de esta manera el despliegue que generaba por toda la zona.

Para la zona derecha –la del antiguo 8- hay dos postulantes indiscutibles: Jorge Toro y Francisco Valdés. El primero se luce con su visión de juego, conducción fina del equipo, clarividencia futbolística, perfecto manejo de la pelota y remate de desde fuera del área contrincante.

Chamaco, en tanto, es discípulo directo de Cua Cuá Hormazábal. Habilitaciones de larga distancia, fino trato del balón, privilegiada visión periférica y chutes directos son sus cartas. Es el reemplazante natural de su mentor.

Por la izquierda va casi seguro Carlos Reinoso. Su inspirado estilo, lleno de improvisaciones con el balón e inteligencia para dirigir a su equipo en la cancha, lo elevaron a categoría de semidiós en el América de México. Sin embargo, su personalista estilo puede conspirar contra la funcionalidad del equipo.

Los atacantes

Nómina Mundialista

Imagen: Jorge Rodríguez

En la vanguardia neta, como extremo derecho hay dos exponentes: Patricio Yáñez y Pedro Araya. El popular Pato, considerado en su momento como el último gran ídolo del fútbol chileno, tenía un pique endemoniado. Con su gol a Paraguay en Asunción, el 7 de junio de 1981, se transformó en un fenómeno masivo, creándose incluso un club de fans en su honor.

Por su parte, el Chico Araya tenía, aparte de su veloz carrerón, un dribling corto difícil de controlar. Y a pesar de su baja estatura, una de sus virtudes era el remate de cabeza. Es más, de él se escribió que “pequeño (¿es que los punteros hábiles son siempre chicos?), de poco peso, invitaba a que sus adversarios lo barrieran y lo tiraran fuera de la cancha con un buen socotrote. Pero eso también era difícil. Por entonces, anular a Pedro Araya era una consagración para cualquier marcador”.

Por el centro –además de Zamorano- se cuenta con Raúl Toro, de quien los que lo vieron jugar dicen que ha sido el mejor de todos, a través de la historia. Se le describe como un escultor del pase preciso, un arquitecto para la habilitación colocada, además de disponer de una ajustada mira para rematar al ángulo más lejano de la portería rival. Sin embargo, sus críticos le enrostran su displicencia en el campo porque no se le ve dinámica, pero sorprende cuando el balón llega a sus pies. Gran ironía: a pesar de su lentitud, sus pases largos le dan rapidez a su equipo.

El último postulante es el polivalente Jaime Ramírez, quien se puede desempeñar en cualquier puesto del ataque -como volante ofensivo o delantero neto- sin ningún problema, con una habilidad y talentos innatos. De él se escribió que “unía a sus condiciones puramente técnicas, un dominio del fútbol total y una clara inteligencia como conductor. Porque Jaime podía expedirse en cualquier puesto del mediocampo hacia adelante”.

Como dato anexo vale agregar que Alberto Fouilloux y Leonardo Véliz no alcanzaron a entrar en la nómina ya que mientras Tito se resintió de la dolencia en la rodilla producida por la criminal patada que le propinó el uruguayo Montero Castillo, en 1969; el Pollo anunció su retiro para conformar la Selección Histórica Sub 17. Pero ésa es otra historia.

A modo de conclusiones, el DT Riera señala que “tengo la pretensión de interesar en esta amplia labor a todos los resortes que forman el engranaje  de la máquina futbolística del país; provocar un acuerdo, una conciencia colectiva uniforme. Que haya mucha gente que piense igual y que esté dispuesta a trabajar por el fútbol chileno, y porque éste salga bien de su gran responsabilidad” en el próximo torneo.

Más sobre Selección Chilena

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X