Selección Chilena otra vez en el segundo lugar: una historia que se repite

El subcampeonato obtenido por la Sub 17 en el Sudamericano de Lima permite recordar otras instancias en que se estuvo a un paso del máximo trofeo.

Guía de: Selección Chilena

Chile, subcampeón juvenil en 1975. Arriba, de izq a der: Jaime Vildósola, Leonel Gatica, Augusto Vergara, Oscar Wirth, Raúl González y René Serrano. Abajo: Ricardo Mena, Sergio Romo, Juvenal Vargas, Juan Soto y Gustavo Moscoso. Nunca más se estuvo tan cerca del título en la categoría Sub 20.

Chile, subcampeón juvenil en 1975. Arriba, de izq a der: Jaime Vildósola, Leonel Gatica, Augusto Vergara, Oscar Wirth, Raúl González y René Serrano. Abajo: Ricardo Mena, Sergio Romo, Juvenal Vargas, Juan Soto y Gustavo Moscoso. Nunca más se estuvo tan cerca del título en la categoría Sub 20.

El segundo lugar obtenido por la Selección Sub 17 en el Sudamericano de Lima dejó una sensación extraña: por un lado, alegría por la clasificación al Mundial de Brasil; por el otro, la sensación de que se le pudo haber ganado a Paraguay, en el último pleito del campeonato, para haber aspirado al título continental –más, si en el último cotejo Ecuador goleó a Argentina-.

Si bien a nivel absoluto ya se anotan dos Copa América, en lo que se refiere a las categorías infantiles y juveniles las vitrinas aún esperan que llegue un trofeo oficial. Y oportunidades no han faltado, pero que por angas o por mangas siempre ha faltado la chaucha pa’l peso. Presentamos, a continuación, aquellas ocasiones en que se estuvo a un paso, a un tris como se dice por ahí para alcanzar la copa en algún torneo oficial.

Sudamericanos Sub 20. En 29 ediciones del también llamado Torneo Juventudes de América, el representativo nacional sólo en una ocasión estuvo cerca de levantar el trofeo. Fue en la séptima versión, disputada entre el 9 y 26 de agosto de 1975, donde la Roja dirigida por Orlando Aravena, literalmente, partió como caballo inglés para desentonar en instancias claves.

Tras victorias iniciales sobre Brasil (1-0), Argentina (3-0) y Perú (1-0) se afirmó la opción de celebrar por primera vez –en ese entonces- un título continental. Pero sendos empates sin goles ante Uruguay y Bolivia obligaron a un partido extra con los charrúas, que tal como los lolos chilenos terminaron con 8 puntos –eran los tiempos en que sólo se entregaban 2 puntos por partido ganado-. Y en esa instancia, tras igualar 1-1 la república oriental venció 3-1 en definición a penales dejando a Chile en el segundo puesto –y con los crespos hechos, hay que decirlo. No en vano, fue ahí cuando el premio nacional de Periodismo Deportivo, Edgardo Marín, patentó esa clásica frase que reza “jugamos como nunca, perdimos como siempre”-.

De los integrantes de ese plantel tendrían, en los años siguientes, notoriedad en nuestra escena el portero Oscar Wirth más René Serrano, Raúl González –padre de Mark González-, Juan Soto, Rubén Nene Gómez, Fredy Bahamondes, Juvenal Vargas y Gustavo Moscoso.

Tras aquel registro de 1975, a lo más se consiguió un tercer lugar en 1995. De ahí, nunca más un representativo chileno estuvo en el podio juvenil.

Sudamericanos Sub 17. En el otrora Sudamericano Infantil, además de lo logrado por estos días en Lima, en otras dos instancias también se estuvo cerca de subir a lo más alto del podio. La primera, en febrero de 1993 en Colombia con el plantel que dirigía Leonardo Véliz y que contaba con futuras figuras como Sebastián Rozental, Dante Poli, Frank Lobos, Manuel Neira y Héctor Tapia. Tras una angustiosa clasificación en primera ronda con 4 puntos –los mismos que tuvieron Uruguay y Paraguay, pero la mayor cuota de goles anotada por los chilenos les permitió el paso a las finales- en el cuadrangular definitorio tres empates -1-1 con Colombia y 2-2 con Brasil y Argentina- le dieron los pasajes mundialistas para Japón de los muchachos del Pollo Véliz.

Lo de hace dos años en Rancagua fue parecido a lo vivido este domingo en Lima. Asegurada su clasificación al Mundial de India en la fecha anterior, la Roja llegaba con 9 puntos a la definición con Brasil, que tenía 10. Había que vencer al Scratch para levantar el trofeo supremo, pero la ilusión sólo duró 12 minutos cuando Paulinho abrió la cuenta que, finalmente, terminó 5-0 a favor de los amazónicos. Ahí despertó todo el país.

Londrina, domingo 6 de febrero de 2000. Unos jóvenes Rodrigo Tello, Reinaldo Navia y Héctor Tapia celebran la anotación del Choro porteño a Argentina.

Londrina, domingo 6 de febrero de 2000. Unos jóvenes Rodrigo Tello, Reinaldo Navia y Héctor Tapia celebran la anotación del Choro porteño a Argentina.

Preolímpicos. La dos clasificaciones a la competencia de fútbol en los Juegos Olímpicos han estado teñidas de dramatismo y épica, culminando con sendos subcampeonatos.

En febrero de 1984 -con el permiso de poder jugar con futbolistas profesionales con el requisito de no hubieran alineado en partidos por Clasificatorias mundialistas y/o Mundiales, así también jugadores de Segunda División (hoy Primera B)-, Chile alcanzó el segundo puesto en el último segundo del Preolímpico disputado en Guayaquil. Un triunfo previo en un cuadrangular en dicha ciudad ecuatoriana –donde se superó por 2-1 a los Sub 21 de Polonia y Rumania- permitió ilusionar a la afición de que se podía alcanzar el título del certamen clasificatorio de los cinco anillos.

De esta manera, tras superar la primera fase (1-0 a Venezuela y 0-0 con Paraguay) el plantel dirigido por Isaac Carrasco comenzó el cuadrangular final con un triunfo 2-0 sobre Ecuador. Ahí las ilusiones se multiplicaron. Pero doble derrotas, por 3-2, ante los paraguayos y Brasil dejó en nada la posibilidad del título y en ascuas la potencial clasificación a los Juegos de Los Ángeles. Pero el 3-2 de los ecuatorianos sobre los guaraníes, en el último lance del campeonato, permitió a lo menos sacar los pasajes a la cita olímpica.

Aquel plantel contaba con ilustres como Alfredo Torpedo Núñez, Sergio Salgado, Manuel Lechuga Araya, Juan Covarrubias y Franklin Lobos –uno de los 33 que permaneció 69 días en el fondo de la mina Sam José, en 2010-.

Poco más de tres lustros más tarde, en febrero de 2000, la ciudad brasileña de Londrina fue el escenario de un subcampeonato legendario. Partiendo por su clasificación en la primera fase, donde tras completar sus cuatro partidos Chile debía esperar a que Colombia cayera por una diferencia de 7 goles en su último pleito con Brasil. Antes de ese lance, los nacionales eran los que no creían que se pudiera registrar aquello; tras el 9-0 de la Verdeamarela fueron los colombianos los que no creyeron lo vivido.

Con ese envión, en el inicio del cuadrangular final la Roja –dirigida por Héctor Pinto, aunque Nelson Acosta llegó a Londrina para las instancias finales- goleó 4-1 a Uruguay. A continuación, cayó con los brasileños por 3-1. Eso derivó en que al último cotejo ante Argentina, el 6 de febrero, llegaran ambos con misma cantidad de puntos (3), idéntica diferencia de goles (+1) y similar cantidad de goles a favor (5) y goles en contra (4). Por ello, si el cotejo terminaba empatado habría definición a penales para determinar al clasificado a los Juegos Olímpicos de Sydney. Restando cinco minutos para el final, Reinaldo Navia evitó toda esa burocracia anotando el gol de la clasificación.

Con el boleto asegurado, había que esperar si se iba a Australia como campeón o subcampeón preolímpico. Para subir al primer lugar en el duelo de fondo Brasil debía caer ante Uruguay por una diferencia de 3 goles. Al final fue paridad 2-2, pero daba lo mismo porque el fútbol chileno ya era olímpico. Pero quedó segundo… otra vez.

Más sobre Selección Chilena

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X