Seleccionados chilenos que jugaron en las Ligas Europeas: Un justo recuerdo de los primeros

Antes que la oleada de chilenos que hoy juegan en Europa, otros seleccionados también alinearon en los principales equipos.

Guía de: Selección Chilena

El inicio de las temporadas en las Ligas Europas muestra que los principales valores de nuestra Selección –como Alexis Sánchez en el Arsenal inglés, Claudio Bravo en el Barcelona española y Gary Medel en el Inter italiano- forman parte de esos equipos variopintos que integran futbolistas, prácticamente, de todo el Planeta Fútbol.

Sin embargo, en los tiempos en que no existían las redes sociales hubo otros compatriotas que también lucieron sus atributos con estoperoles en los grandes Ligas del Viejo Mundo. He aquí una primera lista de aquellos primeros chilenos que jugaron en canchas inglesas, españolas e italianas.

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FERNANDO RIERA: Al margen de ser el DT que condujo a la Selección Chilena al tercer lugar en el Mundial de 1962, también fue el primer futbolista chileno en fichar por un elenco europeo.

Tras jugar por la Selección en los Sudamericanos de 1942, 1947 y 1949, Riera emigró un año después al club francés Stade de Reims, con el que anotó el subcampeonato de Liga en la temporada 1950/51. En la temporada siguiente fichó en el Rouen, donde coincidió con un ex compañero suyo en la UC, Raimundo Infante, formando parte de un grupo de refuerzos que a la institución le costó 25 millones de francos.

Tras una breve estación en el club venezolano Deportivo Vasco, el Tata volvió al Rouen para finalizar su carrera en la temporada 1953/54. Paralelamente, culminaba sus cursos de entrenador en Reims y Vincent, comenzando el derrotero más destacado de su carrera.

JORGE ROBLEDO: Su nombre es sinónimo del Newcastle United. Sin embargo, su carrera en la competencia inglesa comenzó, siendo un adolescente, en el Huddersfield Town, de la Segunda División Británica. Ahí alineó en calidad de amateur ya que no cumplía el requisito de tener 17 años como mínimo para recibir sueldo.

Fue el Barnsley, también de dicha categoría, el que le ofreció su primer contrato como profesional. Con ese elenco, entre 1946 y 1949, formó en 146 partidos marcando 45 goles.

Su efectividad lo llevó en 1949 al Newcastle, que adquirió su ficha por una suma de 25 mil libras esterlinas. Con ese traspaso, quedó registrado como el primer futbolista latinoamericano en alinear en un club de la máxima serie inglesa.

Tras su debut con la camiseta de la Selección en el Mundial de Brasil 50, al volver al Newcastle fue scorer de la Liga británica en la temporada 1951/52 con 39 goles, record histórico en el club y que aún no puede ser superado.

En esa misma instancia, el equipo carbonífero ganó el torneo de Copa al Arsenal, tras imponerse por 1-0 en la final disputada en Wembley. Dicho gol fue de autoría de Robledo.

Luego de ese lauro, comenzaron las tratativas para repatriarlo –junto a su hermano Eduardo, quien también vestía la camiseta albinegra de Newcastle- lo que se consiguió en 1953 cuando firmó en Colo Colo.

FRANCISCO MOLINA: Oriundo de la localidad española de Suria, con su familia se trasladó a Chile cuando él apenas era un niño, afincándose en Valparaíso. Los Molina llegaron al principal puerto de la nación el domingo 3 de septiembre de 1939, a bordo del Winnipeg junto a otros 2 mil inmigrantes que huían de la Guerra Civil Española.

En los cerros porteños comenzó en la práctica del fútbol fichando, con apenas 18 años, en Santiago Wanderers. Sus campañas en el elenco caturro lo catapultaron a Universidad Católica, en cuyas campañas le permitieron pasar a la Selección Nacional para el Sudamericano de Lima, en 1953.

Mientras la Roja terminó en el cuarto lugar, Molina fue el goleador del certamen con 8 goles. Eso le permitió ser contratado por el Atlético de Madrid, donde estuvo hasta la temporada 1956/57. Con los colchoneros, Paco Molina formó en 58 partidos, marcando 33 goles disputando la final de la Copa del Generalísimo en 1956 ante el Athletic Bilbao.

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JORGE TORO:Su visión de juego, conducción fina de los hilos de su equipo, clarividencia futbolística, perfecto manejo de la pelota y remate de distancia lo ungieron como uno de los más altos valores de la Roja en el Mundial de 1962. Algo que ya había insinuado cuando alineó en el Sudamericano de 1959.

Con esos avales, tras lograr el histórico tercer lugar emigró al siempre exigente fútbol italiano, fichado por la Sampdoria de Génova.

Teniendo todo el potencial futbolístico para haber triunfado mayúsculamente en la península, factores externos conspiraron contra un mejor rendimiento. La poca repercusión que tenían los equipos que defendió en el calcio –aparte del cuadro genovés, el Módena y Hellas Verona-, donde no podía lucir como otros sudamericanos que militaban en los elencos de Milán y la Juventus; y el hecho de tomar el papel de salvador para sus equipos y no disponer de sus ocasionales compañeros el manejo del lenguaje en la cancha que él encarnaba, pusieron vallas a su derrotero europeo.

Con la Sampdoria sólo alineó una temporada (1962/63) formando en sólo 16 partidos y marcando 3 goles. En el Módena estuvo en dos períodos (1963-1969 y 1970-71) totalizando 154 cotejos, más 19 tantos. Mientras que en el Hellas Verona apenas inscribió un campeonato (1969/70) formando en apenas 7 pleitos.

CARLOS CASZELY: El subcampeonato de la Copa Libertadores con Colo Colo y en la Selección Nacional –sobre todo, en el Minimundial de Brasil 1972- posibilitaron que el atacante albo emigrara al fútbol español, arribando al Levante de la Segunda División para el torneo 1973/74. Dos temporadas después, fichó en el Espanyol de Barcelona, por una suma de 800 mil dólares.

Esa nueva estación le posibilitó alinear en la Selección Catalana junto al holandés Johan Cruyff. Y también le permitió sacar brillo a su apodo de Gerente, ya que él mismo definió que con sus goles le ponía la firma al trabajo de todo el equipo.

Sus positivas campañas con la camiseta albiazul –sobre todo en la campaña 1975/76, donde marcó 13 goles en 21 partidos jugados- despertaron el interés de los clubes grandes de la península. Pero no pudo llegar al FC Barcelona debido a que el presidente del Espanyol le confesó que si lo vendía al club rival, la hinchada no se lo perdonaría. El fracaso en la opción del Real Madrid tuvo justificaciones ubicadas más allá de la cancha, ya que la abierta simpatía que Caszely mostró en su momento al gobierno de Salvador Allende no comulgaba con el pensamiento del cuadro merengue, a esa altura representante del franquismo. De hecho, el alemán Paul Breitner tuvo que emigrar de la tienda madridista después de expresar su admiración por el Libro Rojo de Mao.

El período de Caszely en España finalizó el 23 de julio de 1978, cuando Televisión Nacional transmitió, en contacto vía satélite desde Europa, la firma del delantero en el contrato que formalizaba su retorno a Colo Colo. En el archivo quedó inscrito que entre 1975 y 1978 vistió la camiseta del Espanyol en 46 partidos, marcando 20 goles.

IVAN ZAMORANO: Tras despuntar en Cobresal, en 1988 comenzó su travesía en el elenco suizo Saint Gallen, enviado a préstamo por el Bologna italiano que había adquirido su pase. En la competencia helvética se convirtió en suceso y la revista italiana Güerin Sportivo lo bautizó Iván, El Terrible.

El brillo que alcanzó durante un par de temporadas en Suiza, donde marcó 33 tantos, llegó al Sevilla español que, adiestrado por Vicente Cantatore, lo incluyó en su plantilla cancelando 2,5 millones de dólares.

En los dos campeonatos que disputó con los andaluces alineó en 59 partidos, marcando 21 goles. Argumentos suficientes para que en julio de 1992 pasara al Real Madrid, por cuatro temporadas.

Con los merengues jugó 137 pleitos, anotando 77 goles. Su mejor temporada fue la de 1994/95 donde logró el título de Liga y la corona de Pichichi –goleador del campeonato- con 28 tantos.

Su siguiente estación europea fue el también linajudo Inter de Milán, donde formó entre 1996 y 2001. Con los lombardos formó en 101 cotejos, marcando 26 veces en las mallas rivales. Además, se adjudicó la Copa UEFA en 1998, en cuya final agendó el primer gol en la final donde el cuadro neriazurro se impuso por 3-0 a la Lazio.

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MARCELO SALAS: Sus campañas en River Plate –donde alcanzó la Supercopa en 1997- y en las Eliminatorias al Mundial de Francia 98 le permitieron el traspaso a la Lazio.

Con el elenco romano ganó el Scudetto 1999/00, la Copa Italia, la Supercopa italiana, la Recopa Europea y la Supercopa Europea. Con esos avales, a mediados de 2001 fue transferido a la Juventus donde no gozó de continuidad debido a una severa lesión en la rodilla. Aun así, fue parte integrante del Scudetto 2001/02, además de adjudicarse otra vez la Supercopa italiana.

Tras recuperarse de la severa dolencia, en la temporada 2002/03 no pudo refrendar sus argumentos futbolísticos, ya que fue considerado el último de los delanteros a disposición del técnico de la Juve. Ese episodio derivó en su decisión de volver a River Plate.

Con la Lazio formó en 79 partidos, marcando 34 goles; mientras que con la Vecchia Signora sólo alineó en 18 lances, anotando apenas 2 tantos.

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