Tres desgracias de la Selección Peruana ante la Roja

Repasamos momentos complicados en que los vecinos del norte no la han pasado muy bien ante la Selección Nacional.

Guía de: Selección Chilena

El próximo viernes 10 de octubre los seleccionados absolutos de Chile y Perú nuevamente se encontrarán en una cancha de fútbol. Todo un clásico –no en vano, le denominan el Clásico del Pacífico- atizado por la coyuntura del momento que ronda a ambos países -¿cómo olvidarnos del Tribunal de La Haya?-.

El caso es que de cuando en cuando, quizás por obra de qué, la Selección del Rímac al momento de enfrentar en citas importantes a su similar chilena, sufre infortunios que están fuera de libreto. Registros hay en las bitácoras futboleras. ¿No cree?

 

Montevideo, 5 de agosto de 1973. Rogelio Farías ya hizo el amago de cabezazo y el Chicho Uribe queda descolocado. Es la eliminación de Perú del Mundial de Alemania 74.

Montevideo, 5 de agosto de 1973. Rogelio Farías ya hizo el amago de cabezazo y el Chicho Uribe queda descolocado. Es la eliminación de Perú del Mundial de Alemania 74.

 

¿Cabeceó o no cabeceó? Mire, el primer episodio de esta saga se registró el 5 de agosto de 1973 en Montevideo, por la definición del cupo sudamericano que disputaría con la Unión Soviética la clasificación al Mundial de Alemania. Perú contaba con un equipo pletórico de figuras como Héctor Chumpitaz, el Cholo Sotil y Cachito Ramírez.

La cuenta estaba 1-1 cuando en el minuto 58 vino un remate en diagonal desde el flanco izquierdo de Carlos Reinoso. Parecía un simple centro que el portero peruano Chicho Uribe se disponía a contener cuando de la nada apareció el delantero Rogelio Farías. Esa fantasmal coyuntura desconcentró a Uribe. Para peor, la pelota dio un bote extraño -se culpó al mal estado de la cancha del Estadio Centenario-, Farías hizo el amago de cabecear y el guardavallas incaico nada pudo hacer. Gol chileno, 2-1 final y Perú quedó eliminado por esa bizarra postal.

Fue un verdadero drama para los de la banda roja, ya que la mayoría de los pronósticos previos los daban como seguros clasificados para el repechaje con la Unión Soviética.

Eusebio Acasuzo

Eusebio Acasuzo

El “Acasuzazo”.El siguiente capítulo ocurrió el domingo 27 de octubre de 1985, en el partido de ida del repechaje para el Mundial de México. Los vecinos del norte venían con el envión de haber tenido por las cuerdas a Argentina, la que clasificó al certamen mundialista en la agonía con un empate 2-2 ante los incas en Buenos Aires.

Además, en un amistoso disputado en Santiago en febrero de ese año los peruanos se habían impuesto en el Estadio Nacional por 2-1 mostrando un juego a gran nivel sobre la Roja. Para coronar, entre sus principales figuras estaba el portero Eusebio Acasuzo, quien se había erigido como titularísimo en el puesto. De hecho, en los duelos eliminatorios ante los argentinos había sido la figura excluyente de su equipo. Sabiéndose de su condición de imprescindible, Acasuzo pidió tal cantidad de dólares para enfrentar a Chile. Con los montos arreglados llegó al césped de Ñuñoa.

Sólo 20 minutos después de iniciado el partido, Acasuzo fue reemplazado por el bimundialista Ramón Loco Quiroga. Su actuación había sido un desastre ya que en las tres primeras llegadas chilenas había tenido que ir a buscar el balón al fondo de las mallas quedando la cuenta 3-0 a favor de los locales.

Fue el funeral del guardavallas, quien además de sufrir esa humillación de ser sustituido tempranamente en su país se le tildó, incluso, de “traidor a la patria”. Incluso, un diputado exigió una investigación en contra del arquero. Antes que se nos olvide: Chile ganó ese pleito por 4-2.

Autogol nefasto. La tercera desgracia se escribió la noche del martes 12 de julio de 2011 en Mendoza. En la última fecha del Grupo C de la Copa América, chilenos y peruanos se enfrentaron definiendo qué equipo se adjudicaba la serie.

Como se esperaba, en la previa los peruanos manifestaban que era “el partido de vida o muerte”, que “con Chile es más que un partido” y tantos adjetivos que surgen con estos pleitos. El caso es que el cuadro del Rímac lucía bien en su juego, se creó opciones, el trámite del cotejo estaba equilibrado.

Hasta que en el segundo minuto de descuento vino un corner servido por Marco Estrada, el balón llegó al centro del área peruana limpiecito y dio en la rodilla izquierda del delantero André Carrillo, quien había ingresado en los 76’ reemplazando a Antonio González. Gracias a ese infortunio, Chile ganó 1-0 y se adjudicó el grupo, dejando a los peruanos en el tercer lugar del cuadrangular -que completaron Uruguay y México-.

El momento justo de la concreción del autogol de André Carrillo, en Mendoza.

El momento justo de la concreción del autogol de André Carrillo, en Mendoza.

El jugador del Sporting de Lisboa de seguro transpiró muy helado cuando la pelota la vio ingresada en su arco tras su nefasta intervención. Vulgarmente, había que ser muy quemado

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