Victoria de Chile ante Paraguay: Con buena cara a la Copa América

La Roja debuta el viernes 21 ante Perú.

Guía de: Selección Chilena

Víctor Dávila fue la figura del primer tiempo, marcando dos goles.

Víctor Dávila fue la figura del primer tiempo, marcando dos goles.

Aunque quedó en el ambiente un poco de preocupación por las lesiones de Claudio Bravo y Felipe Loyola, el triunfo 3-0 sobre Paraguay permite mirar con optimismo lo que pueda alcanzar el equipo chileno, dirigido por Ricardo Gareca, en la Copa América en Estados Unidos, a partir de la próxima semana. Es que la propuesta de juego, el despliegue en la cancha y las llegadas ofensivas fortalecen esa positiva mirada que no tiene nada que ver a lo que se sentía con la Roja desde los tiempos de Reinaldo Rueda.

Volumen ofensivo. Con el apoyo constante de Marcelino Núñez y la subida de los dos laterales, Chile llegaba a contar con siete hombres en la entrada del área guaraní moviéndose con trazos largos con traslado rápido del balón para encontrar el resquicio e ingresar hasta el fondo. Hay intención y orden en los ímpetus ofensivos de la Roja. Incluso, rápidos toques como el que culminó en el tercer gol chileno con la definición de Eduardo Vargas.

Retroceso en bloque. Cuando se perdía la posesión, el repliegue fue rápido para agrupar a los once en la mitad propia y cerrarle los espacios al rival. A partir de ahí se tomaban las marcas y se presionaba para retomar el control de la pelota e iniciar la salida en la contra. En el sector de los zagueros centrales se reafirmó que la marca es zonal, con Matías Catalán dominando el sector derecho e Igor Lichnovski por la izquierda. Agregando a Erick Pulgar, quien desde el mediocampo retrocedía para ayudar en las labores de marca.

Ahora bien, mucho retroceso con las líneas muy juntas en campo propio favoreció los toques paraguayos, dominando en algunos tramos del cotejo el desarrollo del lance. La solución a eso será apretar un poco más arriba -aplicar pressing- para dificultar el accionar contrincante y no facilitarle sus potenciales incursiones. Si se aplica este predicamento defensivo ante un rival más aplomado, sería casi como “tentarse a tocarle la oreja a la muerte”, como se dice por ahí.

Abriendo la cancha. Cada vez que Chile incursionó en ofensiva, generalmente iniciaba el ataque desde las puntas -fundamental aquí las subidas de Mauricio Isla y Gabriel Suazo- para abrir el gramado, y así crear los espacios para la entrada de los demás. La cabina técnica sabe muy bien que en la mayoría de los casos hay mucho reagrupamiento defensivo en la zona media, por lo que intentar algo por ahí se torna dificultoso. La salida por los extremos le da velocidad a los afanes chilenos, no hay duda.

Ritmo. Otro detalle que ya es característico de esta Roja versión Gareca. No se abusa del pase lateralizado, anunciado, lo que le resta velocidad y sorpresa. Al contrario, se busca el pase en diagonal hacia adelante para provocar el cambio de frente. Pases largos y con velocidad. Eso le da ritmo al equipo.

Armadores. En lo específico, y ante los cierres paraguayos, Alexis Sánchez -fiel a su estilo- retrocedía para recuperar e iniciar la salida. No en vano, la apertura de la cuenta surgió de un pase abierto suyo hacia Gabriel Suazo para el centro -amague aéreo de Diego Valdés- para el testazo de Víctor Dávila. De repente, agregaba un enganche de más pero es un detalle ante la importancia del tocopillano.

El otro que arma, moviéndose a lo ancho en la zona ofensiva era Diego Valdés, quien se movía hacia las puntas o buscaba la recepción en el centro bien hecho.

Pequeñas sociedades. Quien fuera técnico de la Selección Argentina campeona mundial en 1978, César Luis Menotti, planteaba que las “pequeñas sociedades hacen el gran equipo”. En este representativo nacional ya se confirmó que, en ofensiva, se cuenta por la izquierda la habilitación de Alexis Sánchez y el centro de Gabriel Suazo; por la derecha, las combinaciones de Diego Valdés y Mauricio Isla para que también despunte la habilitación al área. Son las “pequeñas sociedades” que permiten avizorar que la Roja vuelve a contar con poder de fuego como en los viejos tiempos. No en vano, en tres partidos bajo la mano técnica del Tigre Gareca ya se han marcado ocho goles. No es malo.

CHILE 3-0 PARAGUAY

CHILE (4-2-3-1): Claudio Bravo (46’ Gabriel Arias); Mauricio Isla (62’ Felipe Loyola) (82’ Benjamín Kuscevic), Matías Catalán, Igor Lichnovski, Gabriel Suazo; Erick Pulgar (62’ Rodrigo Echeverría), Marcelino Núñez; Víctor Dávila, Alexis Sánchez, Diego Valdés (71’ Marcos Bolados); Eduardo Vargas (71’ Ben Brereton Díaz). DT: Ricardo Gareca

PARAGUAY (4-2-2-2): Carlos Miguel Coronel; Iván Ramírez, Gustavo Gómez, Omar Alderete (79’ Fabián Balbuena), Néstor Giménez; Fabrizio Peralta (46’ Mathias Villasanti), Andrés Cubas (46’ Damián Bobadilla); Alejandro Romero Gamarra (46’ Miguel Almirón), Julio Enciso; Ángel Romero (70’ Alex Arce) y Adam Bareiro (70’ Ramón Sosa). DT: Daniel Garnero

Goles: 1-0, 17’ Víctor Dávila (Chi); 2-0, 37’ Víctor Dávila (Chi); 3-0, 52’ Eduardo Vargas (Chi)

Árbitro: Pablo Echavarría (Argentina)

Estadio: Nacional Julio Martínez Prádanos

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