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Call me “Fitz”, un personaje sin escrúpulos

La serie Call me "Fitz" es una prueba más del oscuro humor canadiense que, protagonizada por Jason Priestley, relata la vida de un tipo arrogante, atrevido y sin escrúpulos.
Call me Fitz

Foto: tv-eh.com

Richard Fitzpatrick es todo un personaje, al más puro estilo de Hank Moody o Charlie Harper.

Disponible en canal Sony, la comedia Call me Fitz fue una de las más esperadas del año 2010. Es protagonizada por el actor Jason Priestley, más conocido por su papel de Brandon Walsh en una de las series emblemáticas de los noventa: Beverly Hills 90210.

Priestley deja de lado su etiqueta de “chico bueno” para asumir el rol de Richard Fitzpatrick o “Fitz”, como todos le dicen, un vendedor de autos usados arrogante, atrevido y sin moral que hará lo que sea por lograr una venta.

Desde el primer minuto de la serie queda claro que Fitz es todo un personaje, de esos que antes no se veían muy a menudo en la TV porque más que “el hombre ideal” Fitz es una especie de antihéroe con resaca, muy al estilo de Hank Moody en Californication o Charlie Harper en Two and a half men. Y lo mejor de todo es que no lo niega, al contrario, está orgulloso de ser como es y parte la serie presentándose a sí mismo como Richard “maldito” Fitzpatrick. Pero, aunque ya habíamos visto a Priestley como chico malo en la serie Tru Calling, éste personaje es aún peor y mucho más creíble.

Fitz conduce un descapotable, disfruta atormentando a sus compañeros de trabajo, duerme con todas las mujeres a su alcance, toma como condenado y está seguro de tener la vida perfecta, pero ésta se ve afectada cuando sufre un accidente automovilístico. Entonces conocemos a Larry (Ernie Grunwald), un tipo alto y flaco que, por algún motivo, realiza su primera aparición vestido en un traje de conejo rosado, asegurando ser la conciencia de Richard y cuyo objetivo es ayudarle a cambiar su estilo de vida por uno más “correcto”.

Call me Fitz

Foto: throng.ca

Larry aparece durante el primer episodio disfrazado de conejo y afirmando ser la conciencia de Fitz.

Por supuesto, esto no le hace ninguna gracia a Fitz, quien intentará por todos los medios de deshacerse de Larry, con quien ahora además debe compartir oficina. Así, mientras Richard ingenia nuevas formas de eliminar a Larry, como encerrarlo en un auto para ahogarlo con gas, vemos a esta conciencia de carne y hueso hacer algunos cambios en el trabajo y acercarse rápidamente a la familia y compañeros de Richard, quienes inmediatamente lo adoran porque resulta ser todo lo contrario del protagonista, más que una conciencia, un alter ego.

Probablemente lo más divertido hasta ahora ha sido ver a Larry alejar a Richard de sus vicios por algunos días y ver cómo este último se transforma al no poder beber alcohol -porque su “conciencia” vació todas las botellas a su alcance y convenció al barman de la taberna que habitualmente visita de que ha ingresado en un programa de rehabilitación para Alcohólicos Anónimos- y al no poder tener relaciones -una vez más, gracias a la intervención de Larry- en un verdadero desquiciado.

Call me Fitz es una serie ideal para quienes disfrutan de un sentido del humor algo oscuro, pero divertido e inteligente. Con un gran elenco, atractivos personajes y una interesante estética, su primera temporada se transmite cada jueves por canal Sony y ya se ha ordenado una segunda, de 13 episodios, que actualmente se encuentra en producción.

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