El drama de Jenna Ortega: Joven actriz confesó que acabó llorando “varias veces” en el rodaje de “Merlina”

La artista hizo descarnados comentarios sobre su participación en la serie, asegurando que hubo momentos en los que la pasó realmente mal.

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Jenna Ortega hizo descarnadas confesiones sobre el rodaje de "Merlina" / www.ambito.com

Jenna Ortega hizo descarnadas confesiones sobre el rodaje de “Merlina” / www.ambito.com

“Merlina” es, decididamente, un antes y después en la carrera de Jenna Ortega. A partir de su trabajo en el show basado en la adolescente de “Los Locos Addams”, son muy pocos los que no saben de la actriz. A eso se le llama ganar popularidad.

Ahora, quienes se sienten a mirar otras producciones en los que participa (llámese “Scream” u otra cinta de terror como “X”), lo más probable es que digan “¡ah! esa es la jovencita que se destacó en “Merlina”. Esa, sin dudas, es la parte positiva de la fama.

Sin embargo, la intérprete hizo descarnadas confesiones sobre lo mal que la pasó en muchos tramos del rodaje. Quizá es natural que ocurra algo así… no todo es color de rosas cuando la exposición crece, y conviene estar preparado para lidiar con aquello.

Durante una entrevista reciente, Ortega aseguró que “no dormí nada” en medio de las grabaciones. Otros actores o actrices podrán decir “bienvenida al club de las jornadas de 14 horas de trabajo, Jenna”. Lo cierto es que lo extenuante y exigente de la labor la consumieron. Hicieron que se pusiera a llorar en más de una oportunidad.

“Era llegar al set dos horas antes, hacer 12 o 14 horas, luego ir a casa, conectarme a Zoom y recibir cualquier lección que tuviera”, ejemplificó, dejando en claro lo complejo (por no decir imposible) de entender y concentrarse en lo que le estaban diciendo.

Una de las características de Merlina es su habilidad para tocar el violonchelo. Por supuesto, Ortega se vio obligada a tomar clases, y allí también experimentó algunas complicaciones: “Aparecía en mi apartamento y el profesor me estaba esperando”.

“Era algo constante, y si no rodábamos el sábado de esa semana me decía: ‘Muy bien, entonces te daremos las clases ese día’“, señaló sobre la falta de tiempo disponible.

Esta crisis llegó a un punto extremo, pero Jenna intentó mostrarse lo más fuerte posible: “Tuvieron que empezar a usar dobles de riesgo o incluso dobles de violonchelo, pero yo insistí en estar lo mejor preparada posible. Quería que pudieran usarme a mí”, porque “era mucho más creíble”. Tanto para ella como para la audiencia.

 

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