La pesada historia del elenco de “Los Problemas Crecen”: ¿Protagonistas sufrieron una maldición?

Los actores que participaron de la famosa sitcom de los '80 vivieron situaciones que nadie habría esperado.

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No fue un protagonista. No fueron dos. Fue gran parte del elenco de la conocida serie “Growing Pains” (Los Problemas Crecen), en el aire desde 1985 hasta 1992, el que sufrió una suerte de maldición. Casi podríamos decir que fueron “señalados” para sufrir.

Porque, como si el nombre del programa se trasladara a la realidad, los actores que participaron de esa sitcom debieron lidiar con problemas graves (es cierto, en algunos casos buscados) que afectaron sus vidas de la peor manera.

Alan Thicke fue quizá uno de los actores más reconocidos de la serie, habiendo actuado, entre muchas otras series, en “Cómo Conocí A Tu Madre”. En Los Problemas Crecen, interpretó al doctor Jason Seaver, un psiquiatra que utilizaba sus conocimientos como profesional para solucionar los conflictos en el hogar.

Thicke falleció en diciembre de 2016, a los 69 años, mientras jugaba al golf con su hijo. Un sorpresivo paro cardíaco, porque no registraba dolencias o trastornos previos, fue la causa de su fallecimiento. A partir de allí, se dispararon los inconvenientes que envolvieron al resto de los intérpretes.

Kirk Cameron

Cuando lidiar con la fama se vuelve un problema, afloran los conflictos. Eso fue lo que ocurrió con Kirk Cameron. El actor que también formó parte de las cintas “Left Behind” y “Fireproof” se hizo creyente dentro de la rama evangélica de los cristianos renacidos.

A partir de allí, su vida personal y profesional giró en torno a esa temática, haciéndose presente solo en producciones de corte religioso.

El fanatismo que adquirió fue tal, que además se unió como co-anfitrión del programa ultrarreligioso “The Way of The Master” (El Camino del Señor), desde donde lanzó frases en contra de la homosexualidad y el ateísmo. Como por ejemplo, “la homosexualidad es antinatural, perjudicial y destruye principios de la civilización”.

Jeremy Miller

El actor de 40 años, quien participó en la sitcom con el papel de Ben Seaver, tuvo una infancia poco feliz donde abundó el alcohol. El propio intérprete confesó que bebió por primera vez a los 4 años y “debutó” con su primera borrachera a los 12.

Miller admitió su problema en 2013, en un programa de la presentadora Oprah Winfrey, donde detalló que se inició en esa adicción porque “mis abuelos hacían fiestas en casa y yo iba cuando habían terminado para acabar las cervezas que quedaban abiertas”.

Con arrepentimiento, precisó que “entendí que había tocado fondo cuando me desperté a oscuras en mi cuarto, sin saber qué había hecho ni dónde estaba, con mi novia sentada al lado y enfadada conmigo”.

Tracey Gold

La actriz interpretó a Carol Seaver, la hermana en pantalla de Mike (Kirk Cameron), y fuera de ella sufrió de anorexia. El personaje, Carol, sufrió el trastorno opuesto al que Gold padeció en la vida real: tuvo problemas de sobrepeso.

Este inconveniente hizo que recibiera crueles burlas por el mismísimo guión del programa, provocando un dilema difícil de resolver, al punto de verse obligada a abandonar la serie.

Sin embargo, luego se recuperó y prosiguió con su carrera. Uno de sus últimos trabajos fue como Judith Holden en el thriller “I Know Where Lizzie Is (“Sé Dónde Está Lizzie”).

Tres actores que no fueron “tocados” por la maldición 

Ashley Johnson (participó como Chrissy Seaver), Joanna Kerns (Maggie Malone Seaver) y un joven Leonardo Di Caprio (interpretando a Luke Bower) “se salvaron” de ser alcanzados por la maldición de sus compañeros de elenco.

Pudieron haber sufrido otros, pero no de la magnitud de los que padecieron Alan Thicke, Kirk Cameron, Jeremy Miller y Tracey Gold.

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