Inicio » Tecnología » Equipo

Steve Jobs, ¿qué se puede aprender de los fracasos?

En momentos que todos alaban a Steve Jobs por sus éxitos hay que recordar que también tuvo varios fracasos, pero lo relevante son las lecciones que obtuvo y cómo las rentabilizó.

Tras leer docenas de referencias al recientemente fallecido creador de Apple, Steve Jobs, sólo algunas reflexiones en torno a su figura y su legado que son innegables.

Una de ellas es su envidiable capacidad para crear, para salir adelante, para demostrarle al consumidor que no importaba que el sistema de toque de pantalla ya existía desde hace años, sino que él logró darle ese “aire” especial y la utilidad que luego le reportó millones.

Steve Jobs

Imagen: Alfredo Cáceres

Jobs no creó para la masa, más bien la masa debía moverse hacia lo que él ofrecía.

Jobs no creó para la masa, más bien la masa debía moverse hacia lo que él ofrecía, sin importar que había que desembolsar más dinero por escuchar música en sus aparatos o diseñar o escribir una carta, pues demostró además su innegable olfato comercial que le brindó muchas satisfacciones para su bolsillo y, por cierto, su ego.

Jobs nos dió una lección de que el mundo asumió que él inventaba cosas, y en gran medida hay muchos equipos creados por él que fueron un rotundo fracaso como los colorinches G3, pese a que su diseño mostraba una preocupación notable de diseño para una sociedad gris.

Él pagó por el diseño del iPod a un creador británico, pero la sociedad siempre asumió que Jobs lo había creado. Así como su PDA Newton, la muy anticipada versión de lo que hoy son los smartphones, salida de su mente, pero símbolo de un nuevo fracaso comercial.

En una balanza, Jobs fue un precursor, un escalón de atrevimiento para una sociedad con ganas de destacarse, pues sus productos no lucen en salas de clases debido a sus altísimos costos y plantea más un “goce social” que un aporte verdaderamente masivo.

Jobs puso el precio que quiso y la mayoría de las veces salió victorioso, pero cuando fueron creaciones propias, (como el mouse redondo) sólo demostraron que era más amor propio que un avance cierto.

Jobs nos enseñó que no hay que dejar de luchar, pero también debemos aprender que a las personas, a los genios, no hay que endiosarlos, no hay que ponerlos en un altar, pues son seres humanos como tú o como yo, y que al final, como el mismo Jobs dice, nos lleva la muerte, pues es parte de la vida.

Admiro a Jobs más por su maravillosa forma de vendernos las cosas que ellas en sí, mal que mal siempre estuvieron allí, y él tuvo la genialidad de saber envolverla, saber contarnos una historia, que a veces no necesitábamos saber, pero que al fin de cuentas, terminamos por comprarla sin importar su costo.

Más sobre Tecnología

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X