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Cómo crear una sociedad (I)

¿Qué trámites debo realizar? ¿Qué tipos de sociedades existen? Sepa lo necesario desde el punto de vista legal si es que tienen que regularizar un emprendimiento para poder seguir creciendo.

Marcela es diseñadora de ropa, una joven emprendedora de 26 años que vende sus propios diseños por Internet, transformándose en todo un referente de la moda sub-20. Hace un tiempo, una cadena del retail la contactó para vender los diseños de Marcela en sus tiendas. Le exigen, eso sí, que cree una sociedad a la brevedad, ya que por la siempre imponderable “política de la empresa” no trabajan con personas naturales.

Sociedades

Foto: El Mercurio

Una sociedad es un contrato en que dos o más personas acuerdan aportar un capital.

Marcela está desorientada; ella sabe de diseño, pero nada de temas legales. No entiende por qué debe formar una sociedad, cuál tipo de sociedad es la indicada y qué debe saber al respecto. Para colmo, resulta que debe tener todo listo en un par de semanas. Su padre mucho le había insistido en que “formalizará” su emprendimiento, diálogos de los que Marcela se escabullía con cualquier excusa. Ahora, ya no puede.

El dilema de Marcela es el pan de cada día para muchos emprendedores y microempresarios, quienes desean regularizar su negocio o emprender un proyecto y se topan de frente y sin previo aviso con la barrera del mundo legal.

En esta y futuras columnas ofreceremos al lector una sucinta guía básica sobre sociedades, rectada en un lenguaje ausente de pretensiones técnicas.

Partamos por lo básico. Una sociedad es un contrato en que dos o más personas (hoy ciertos tipos societarios permiten tener un solo socio) acuerdan aportar un capital, generalmente pero no necesariamente en dinero, con miras a repartirse entre ellos las utilidades que se obtengan del negocio societario.

La sociedad es una persona jurídica distinta de sus socios, que tiene un patrimonio propio y es capaz de contraer derechos y obligaciones, es decir, de actuar por sí misma. Dicho de manera muy gráfica: la sociedad tiene su propio RUT, distinto de aquel de sus socios. Ahora, como una persona jurídica no habla ni come –al que crea haber visto una que sí, se le recomienda acudir de inmediato al centro de asistencia médica más cercano-, al final del día habrá una persona de carne y hueso que actuará en su representación.

Esta clara separación entre sociedad y sus socios es base de la gran ventaja de crear una sociedad por sobre operar en los negocios como persona natural: la limitación de la responsabilidad. Esto quiere decir que la sociedad responde frente a sus acreedores con su propio patrimonio y, por lo tanto, los socios sólo responden por el monto de sus aportes de capital. De este modo, si la sociedad cae en insolvencia, los socios no verán afectados su patrimonio personal, perdiendo sólo lo invertido en la sociedad.

No podemos dejar de mencionar que en la práctica, cuando las pequeñas empresas se acercan a los bancos a pedir un crédito, éstos normalmente exigen garantías personales a los socios, como firmar pagarés como avales y fiadores. En tal caso, si la sociedad no tiene cómo pagar sus deudas, los socios responderán con su propio patrimonio hasta el límite en que se hubieran obligado a hacerlo, si es que hay alguno, y, por ejemplo, verán con desesperación como les embargan su auto o la casa familiar.

Esta regla de la limitación de la responsabilidad no sólo se aplica a las deudas financieras, pudiendo decirse que, en general, los socios no se verán afectados directamente por los actos de la sociedad. Por supuesto que existen excepciones legales para evitar abusos y que la reputación puede afectarse igualmente, sin importar las barreras legales del ámbito formal de la responsabilidad.

Otra potencial ventaja de constituir una sociedad es de carácter tributario. En una columna posterior trataremos este tema. Sin embargo, adelantaremos que para las personas de elevados ingresos es más conveniente la tributación de las empresas, sujetas al impuesto de primera categoría que tiene una tasa del 17%, que aquella de las personas naturales (residentes o con domicilio en Chile), las que están sujetas al impuesto global complementario, tributo progresivo cuya tasa en el último tramo es del 40%. Eso sí, dicho beneficio sólo se mantiene en la medida que la empresa re-invierta sus utilidades y no las distribuya a sus socios, caso en el cual quedan gravadas bajo el impuesto global complementario.

Sociedades

Foto: El Mercurio

La formación de sociedades tiene una serie de beneficios, por ejemplo, tributarios.

Sin perjuicio que existen otros tipos de sociedades que están en desuso o son específicos para ciertas actividades, los principales son:

  • Las sociedades de responsabilidad limitada (SRL).
  • Las sociedades anónimas (SA), sean abiertas o cerradas.
  • Las empresas individuales de responsabilidad limitada (EIRL).
  • Las sociedades por acciones (SpA).

Las EIRL y las SpA son las figuras societarias más recientes, que fueran incorporadas en los años 2003 y 2007, respectivamente. Las SRL y EIRL caen dentro de la categoría de sociedades de personas, en donde la persona de los socios es determinante y se requiere unanimidad para aprobar un cambio. Las SA y SpA son sociedades de capital, en las que se supone que no interesa mayormente la persona del socio y las acciones pueden ser transferidas libremente.

Si vemos la tendencia actual, según un estudio hecho por Carey y Cía. en base a la información disponible  en el Diario Oficial, en julio de 2010 se constituyeron 3.631 sociedades, de las cuales un 62% son SRL, un 8% son SA, un 6% son SpA y un 24% son EIRL.

Desde un punto de vista práctico, para constituir cualquiera de dichas sociedades existen ciertas formalidades, muy similares en cada caso. Tales formalidades incluyen visitar una Notaría, el Registro de Comercio, el Diario Oficial y el SII. El tiempo mínimo de constitución es de al menos dos semanas y requiere un desembolso no menor a unos $300.000. Lo anterior suena engorroso y no por nada en el reporte Doing Business para el año 2010, publicado por el Banco Mundial el pasado 4 de noviembre, Chile aparece en el lugar 62 en el ámbito de creación de nuevas empresas. Se espera que el panorama cambie, en parte, con un proyecto de ley que supuestamente ingresará por estos días a discusión parlamentaría.

En futuras columnas analizaremos cada uno de estos tipos de sociedades, cómo se constituyen, su administración, y sus principales ventajas y desventajas.

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