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¿En qué consiste la Ley de Donaciones Culturales?

La ley de donaciones culturales, también conocida como “ley Valdés”, tiene como propósito impulsar el intercambio económico entre las empresas y el mundo de la cultura y las artes.

¿Cómo gestionar una donación cultural? En general, tanto donantes como beneficiarios  se enfrentan a una serie de preguntas legales antes de poder contar con una donación “en regla”. A continuación, algunos de los aspectos más relevantes de la ley.

La ley de donaciones culturales, también conocida como “ley Valdés”, denominada así como homenaje a su principal gestor, el fallecido político Gabriel Valdés, tiene como propósito impulsar el intercambio económico entre las empresas y los privados, por un lado, y el mundo de la cultura y las artes, por otro. La promoción de este intercambio se realiza a través de beneficios tributarios concedidos por el Fisco a ciertos contribuyentes.

En breve, los beneficios tributarios que otorga la ley consisten en que:

(i)      Un 50% del monto de la donación puede ser rebajado directamente del impuesto a pagar por las empresas (denominado impuesto de Primera Categoría) o por trabajadores independientes o por cuenta propia (denominado global complementario), con límite del 2% de la renta líquida imponible o de la renta imponible del impuesto global complementario, sin exceder el monto de 14.000 UTM al año.

(ii)     El 50% restante de la donación o aquella parte que no pueda ser imputada como crédito puede rebajarse como gasto tributario, en su totalidad sin tope o límite alguno.

Por ejemplo, tratándose de contribuyente de la Primera Categoría que llevan contabilidad completa.

Ley donaciones culturales

Imagen: Guioteca

DESARROLLO

Ley donaciones culturales

Imagen: Guioteca

Respecto de los plazos que deben cumplirse, la ley toma en cuenta los aportes que el donante incluyó en su declaración de impuestos correspondientes al año en que se efectuó materialmente la donación.

Adicionalmente, las donaciones efectuadas al amparo de esta ley se encuentran liberadas del trámite de insinuación (trámite judicial que afecta a las donaciones en general) y se encuentran exentas del impuesto que grava a las herencias y donaciones.

De todos modos, la donación siempre deberá cumplir con el requisito de estar destinada a uno de los beneficiarios contemplados por la ley quien, además, deberá entregar un certificado que registre el hecho de haber recibido la donación.

Sobre la pregunta de quiénes pueden dar y recibir aportes, la ley realiza un listado que enumera a posibles donantes y beneficiarios. Sobre los donantes, en general, pueden acogerse a este beneficio las personas, naturales y jurídicas que sean contribuyentes de primera categoría y aquellos que están afectos al impuesto global complementario y siempre que declaren rentas efectivas (no presuntas).

Universo de beneficiarios

Por su parte, desde el año 2001 se amplió el universo posible de beneficiarios. Entre ellos actualmente pueden recibir los aportes las universidades e institutos profesionales estatales y particulares reconocidos por el Estado, las bibliotecas abiertas al público en general, las corporaciones y fundaciones sin fines de lucro, las organizaciones comunitarias funcionales constituidas de acuerdo a las normas de juntas de vecinos, organizaciones comunitarias cuyo objeto sea la investigación, desarrollo y difusión de la cultura y el arte, museos estatales, municipales y privados que estén abiertos al público en general y el Consejo de Monumentos Nacionales, respecto de proyectos históricos y arqueológicos.

Hay que advertir, en todo caso, que los beneficiarios deben seguir un procedimiento para poder optar a las donaciones culturales. Primero, deberán ser seleccionados y aprobados por el denominado Comité Calificador de Donaciones Privadas (ubicado en el Ministerio de Educación), presentar un proyecto al cual esté destinada la donación, sus plazos y montos involucrados. Una vez seleccionados, deben dar cuenta anual sobre el destino de los recursos.

La ley ha fomentado varios proyectos con gran divulgación. Por ejemplo, Santiago en 100 palabras y Santiago a Mil son reconocidos proyectos acogidos a la ley de donaciones culturales. Pese al éxito que ha conseguido esta ley, existe un nuevo proyecto que se encuentra en tramitación desde el año 2011 en que se busca ampliar el universo de donantes y beneficiarios.

Entre los nuevos donantes estarían las empresas que registran pérdidas, los contribuyentes del impuesto adicional, los contribuyentes del impuesto único de segunda categoría y los contribuyentes del impuesto a la herencia. En cuanto al universo de beneficiarios, el proyecto busca incluir a los propietarios de inmuebles declarados monumentos nacionales y a las pequeñas y medianas empresas de giro cultural, con el propósito de potenciar el emprendimiento de proyectos relativos a la cultura y las artes permitiendo, a su vez, que estas empresas reciban ganancias de los proyectos gestionados con las donaciones.

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