Inicio » Temas Legales » Equipo

¿Se puede obligar a pacientes a un tratamiento médico?

La Ley de Derechos y Deberes de los Pacientes aclara este y otros temas sensibles para las personas que llegan a un recinto médico. ¿Debe respetarse su voluntad?

La escena es trágica. Un hombre ensangrentado ingresa con su mujer inconsciente a la unidad de urgencias de una conocida clínica capitalina; recientemente habían sufrido un accidente automovilístico  y era imprescindible para ella la práctica de una transfusión de sangre. Momentos antes del ingreso al quirófano el marido le informa al equipo médico que su mujer es Testigo de Jehová. Según su religión es imposible aceptar sangre de un tercero. Los diálogos entre médicos se suceden, finalmente se toma la decisión de practicar la transfusión.

Durante mucho tiempo acontecimientos similares al descrito han provocado reacciones encontradas entre médicos, pacientes, familiares y tribunales: ¿Respetar o no la voluntad de aquel que prescinde de todo soporte que prolongue su vida? La respuesta afirmativa puede ser problemática, ya que podría engendrar la responsabilidad para el equipo de doctores y del recinto hospitalario que prescinde de prestar auxilio.

Tratamiento médico

Imagen: Aetos

La Ley de Derechos y Deberes de los Pacientes regulará todos los aspectos relativos a los tratamientos médicos.

Por las razones antes expuestas y la falta de un texto legal claro, la cuestión fue debatida en nuestras Cortes donde se enfrentaban, por un lado, el respeto a la autonomía del paciente con respecto al tratamiento a seguir, y por otro, el derecho a la vida, cuyo reconocimiento tiene rango constitucional y cautelado por un eficaz medio, el recurso de protección.

Los fallos han sido dispares. El año 1995 la Corte de Apelaciones de Rancagua, conociendo de una acción interpuesta por la Fundación de Salud El Teniente, ordenó disponer por quien corresponda aplicar las terapias necesarias para mantener con vida a un joven de 20 años, inconsciente y cuya decisión había sido tomada por sus padres. Por otro lado el año 1996 la Corte de Apelaciones de Santiago rechazó la acción presentada por el Hospital San José que pretendió transfundir contra su voluntad a una mujer. La argumentación del fallo se centraba en que “nadie puede ser forzado a defender su propio derecho”.

Nueva Ley Sobre los Derechos del Paciente

Tras la tramitación en el Congreso por más de diez años, en Abril se promulgó la Ley de Derechos y Deberes de los Pacientes y que entra en vigencia el 1 de Octubre de este año. Si bien se trata de un texto perfectible tiene gran trascendencia al tratar materias que antes estaban entregadas a prácticas médicas no uniformes, como la regulación del Consentimiento Informado, el derecho a una atención oportuna, el resguardo de la ficha clínica y otras cuestiones que serán abordadas en un próximo artículo.

Esta nueva ley aborda el problema descrito en los párrafos anteriores y permite la aprobación o rechazo de una intervención, cirugía o cualquier otro tipo de procedimiento médico, tanto si el paciente se encuentra con posibilidades de seguir viviendo o en estado terminal.

Negativa a someterse a un tratamiento médico versus Eutanasia

El texto legal es claro en un aspecto: puede rechazarse la aplicación de una técnica médica, sin embargo, no es posible exigir la aceleración artificial de la muerte o el suicidio.

La frontera que divide a una y otra situación es a veces tenue. En España se dio el caso de Inmaculada Echeverría Ramírez, una mujer que padecía de una severa distrofia muscular, que la postró en cama durante más de 20 años, conectada a un respirador mecánico, con dificultades para hablar y comunicarse con su propio hijo, tanto que lo entregó en adopción. El apego por parte de sus seres queridos, y la presión de instituciones religiosas evitó por años que manifestara su secreto guardado, las ansias de morir desde los 29 años. Finalmente lo consiguió a los 51 al ser desconectada del respirador.

Como dice Alejandra Zúñiga, Doctora en Derecho de la PUCV, “a pesar de lo intensa que puede llegar a ser la angustia emanada de la idea de la propia muerte, ésta, sin embargo, resulta a veces desplazada por los padecimientos y tormentos que puede significar sostener la propia vida. Es el miedo al dolor lo que nos hace odiar la idea de la muerte y también el miedo al dolor lo que nos hace, en ciertas circunstancias, desearla. Todo es, finalmente, una cuestión de intensidad de sufrimiento”

Es clave tener en cuenta que el rechazo de un tratamiento puede estar guiado no sólo por razones religiosas, sino también pueden ser motivos poderosos el dolor y el eterno padecimiento de un medio que no hace más que conservar un status quo y no trae ninguna mejoría. Es la idea de esta nueva ley.

En una próxima columna, explicaremos el contenido de la ley a que hemos hecho referencia, dando especial énfasis a los cambios que se producen con su entrada en vigencia.

Más sobre Temas Legales

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X