Testamento: Cómo y a quién se reparten los bienes

Si alguien está pensando en dejar un testamento –o quizás, por qué no, piensa que puede verse beneficiado por uno-, es bueno que tenga presente que existen ciertas limitaciones legales, de esas que son infranqueables.

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Tal como se señaló en nuestra columna anterior, al morir una persona podemos encontrarnos ante dos situaciones: que no exista testamento, lo que por cierto es la situación más común, en la cual la ley dispondrá de los bienes del fallecido; o que sí haya testamento, en donde el testador asigna el destino que tendrán todo o parte de sus bienes para cuando fallezca.

Testamento

Foto: El Mercurio

Los testamentos tiene limitaciones legales que deben considerarse antes de elaborar uno.

Si alguien está pensando en dejar un testamento –o quizás, por qué no, piensa que puede verse beneficiado por uno-, es bueno que tenga presente que existen ciertas limitaciones legales, de esas que son infranqueables.

La primera limitación se refiere al cumplimiento de determinadas formalidades a la hora de otorgar un testamento, de modo tal que, si éstas no se cumplen, el testamento no tendrá valor alguno. Así, a grandes rasgos, en Chile se pueden otorgar dos tipos de testamentos: Los solemnes, que a su vez pueden ser abiertos o cerrados, y los privilegiados o menos solemnes. El testamento solemne abierto se puede otorgar ante tres testigos y un ministro de fe (en buen castellano, un notario) o ante cinco testigos, sin presencia de un notario.

Siendo cerrado, necesariamente deberá otorgarse ante tres testigos y un notario. Fuera de esa formalidad, la gran diferencia entre un testamento abierto y uno cerrado es que en el primero se lee el contenido del testamento al momento de su otorgamiento y en el segundo no. Los testamentos privilegiados o menos solemnes se refieren a testamentos otorgados en situaciones límites, como enfermedades, situaciones de guerra o situaciones de ubicación espacial (así, existen testamentos verbales, militares y marítimos, respectivamente).

La segunda gran limitación está dada por lo que se conoce como las asignaciones forzosas. Éstas son ciertas asignaciones legales que no pueden ser “olvidadas” –aún a pretexto de razones sumamente justificables- por el testador. Estas asignaciones son los alimentos que la ley manda a pagar, las legítimas y la cuarta de mejoras. Veamos qué quieren decir estos términos.

Los alimentos se deben generalmente a personas que tienen un vínculo de parentesco y que analizaremos en una futura columna. Ahora, en una frase diremos que si el fallecido pagaba en vida una pensión de alimentos y existen alimentos que se deben, éstos deberán ser pagados.

En cuanto a las legítimas, la ley asigna una cuota de bienes a los llamados legitimarios. Estos son los hijos (personalmente o representados), los ascendientes y el cónyuge sobreviviente. Es decir, estas personas se ven garantizadas por la ley para recibir al menos una cuota de bienes del causante, sin que éste pueda desconocer dicha cuota y disponer libremente de todo su patrimonio.

En concreto, si una persona desea testar, y existen legitimarios, debe saber que:

-En un 50%, llamada mitad legitimaria, no existe libertad para testar. Esta parte debe asignarse a los legitimarios, conforme a los llamados órdenes de sucesión.

-En un 25%, denominado cuarta de mejoras, existe libertad relativa de testar, ya que sólo se podrá dejar a favor de ciertas personas (ascendientes, descendientes o cónyuge sobreviviente). Es relativa la libertad, ya que se puede asignar libremente la herencia, pero sólo entre las personas que por ley pueden recibir esta asignación. Así, Juan podrá dejar el 25% de su patrimonio íntegramente a su nieto enfermo, a su mujer, a uno de sus padres o a los tres anteriores, en conjunto.

- En el 25% restante, correspondiente a la cuarta de libre disposición, existe libertad absoluta de testar, pudiendo el testador dejárselo a quién desee. Así, por ejemplo, Juan podrá dejar el 25% a una institución de beneficencia o a la enfermera que lo cuido en su ultima enfermedad.

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Foto: El Mercurio

No es obligación que un notario certifique todos los tipos de testamentos.

Excepcionalmente el testador podrá disponer a su arbitrio del 100% de sus bienes. Esto ocurrirá cuando no tenga legitimarios o si existiendo legitimarios, éstos hayan sido desheredados. El desheredamiento opera por las causales que la ley expresamente establece, y que se asocian a conductas extremas que sean atentatorias contra la persona del testador.

Ahora, y si mi padre es una persona muy reservada y no desea hablar de estos temas, ¿cómo yo puedo saber si otorgó un testamento?

Para estos efectos, el Registro Civil lleva un Registro Nacional de Testamentos. Dicho registro, que es público, contiene los datos del testador y la fecha y clase de testamento, pero, en ningún caso, su contenido.

Los testamentos, además, deberán inscribirse en el Conservador de Bienes Raíces respectivo, cuando existan bienes inmuebles a disponer, tema que será objeto de una próxima columna.

Las medidas de publicidad anteriores, buscan impedir que por desconocimiento o mala fe se tramite como intestada una herencia que no lo es, sin dar cumplimiento a lo querido por el testador.

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