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A 11 años de la histórica victoria de Federer en Roland Garros: Su emotivo festejo

"Su majestad" derrotó en la final de 2009 a Robin Soderling, y la celebración fue de las más emocionantes que se le recuerden.

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La imagen lo dice todo: Federer acaba de ganar Roland Garros y no puede contener el llanto de la emoción / www.swissinfo.ch

La imagen lo dice todo: Federer acaba de ganar Roland Garros y no puede contener el llanto de la emoción / www.swissinfo.ch

Roger Federer es historia viva. Decirlo hoy es sumamente simple. Sin embargo, fue hace 11 años atrás, gracias a su primer y único trofeo de Roland Garros, que el tenista suizo comenzó a ser percibido por muchos como el mejor de todos.

Tanto fue el sufrimiento previo al Grand Slam parisino, el único que le faltaba ganar, que su festejo posterior a la final que le ganó al sueco Robin Soderling fue de los más emocionantes que se le haya visto en toda su carrera. Y eso es mucho decir.

La final no tuvo equivalencias. Si bien Soderling llegaba tras dejar en el camino nada menos que a Rafael Nadal en octavos de final, Federer se deshizo de su rival sin ningún tipo de problemas: el marcador, de 6-1, 7-6 (1) y 6-4 así lo refleja.

El camino al partido decisivo no fue sencillo e incluyó, también en octavos de final, una de las remontadas más increíbles frente al alemán Tommy Haas: dos sets abajo, 3-4 en games en el tercero y break point para el teutón. Cualquiera hubiese salido derrotado. Pero Federer no es cualquiera, y se llevó el duelo por 6-7 (4), 5-7, 6-4, 6-0 y 6-2.

De esta forma, “su majestad” completaba el “Career Grand Slam” y se sacaba un gran peso de encima. Es que, hasta ese entonces, había obtenido 3 Abiertos de Australia, 5 Wimbledon y 4 US Open. Era la vieja y conocida piedra en el zapato.

Una sensación similar a la experimentada por Rafael Nadal cuando, en 2008, ganó el primero de sus dos torneos en Wimbledon. Claramente, Roland Garros para Federer y Wimbledon para Nadal representan terrenos hostiles, para nada amigables.

Todo lo contrario ocurre al invertir los escenarios. De todas formas, los mejores de la historia logran el éxito también en los sitios donde sienten y palpan incomodidad.

Dicho y hecho. El 7 de junio de 2009, Roger dejó de ser considerado uno de los grandes del tenis de esta era para comenzar a vislumbrar a un gigante.

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