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El día que el excéntrico Ion Tiriac reconoció tener 30 hijos ilegales

El extenista rumano reconoció que tiene 30 hijos ilegales, aunque aseguró que repartirá la fortuna en partes iguales.

Guía de: Tenis

El rumano Ion Tiriac es sinónimo de grandilocuencia, de verborragia. Fue jugador de hockey sobre hielo y tenista, aunque saltó a la fama y se ganó el respeto de sus colegas como coach. Y bajo esa función, se dio el gusto de entrenar a Henri Leconte, Goran Ivanisevic, Marat Safin y Boris Becker, con quien de 1984 a 1993 tuvo una gran labor.

Igualmente, el extenista concibió más hijos que la cantidad de jugadores con los que trabajó. Es que la cifra asusta, pero el propio protagonista reconoció hace ya siete años, en noviembre de 2008, que tiene 33 hijos, 30 de ellos ilegales. Es decir que tan solo tres llevan el apelllido Tiriac. Lo positivo dentro de lo insólito del caso es que prometió repartir su fortuna, calculada en ese entonces en 2400 millones de euros, en partes iguales.

Ion Tiriac junto a Boris Becker, uno de sus pupilos / luxatic.com

Ion Tiriac junto a Boris Becker, uno de sus pupilos / luxatic.com

De todas formas, a modo de consejo para otros padres, el nacido en la ciudad de Brasov opinó acerca de la conveniencia de que los hijos puedan desarrollarse, porque “si les cae todo del cielo, serán unos minusválidos”.

Además, el rumano de 76 años admitió, por si hacía falta, que “siempre me gustaron mucho las mujeres, pero no me acuerdo por qué”.

La desopilante anécdota cuando conoció a Guillermo Vilas

En una entrevista brindada al sitio Canchallena en 2012, el excéntrico rumano precisó, recordando una graciosa anécdota de los años ’70 con Vilas, que “cuando lo conocí parecía un gaucho. Tenía un jean, llevaba un cinturón de gaucho, se metía los cheques en la cintura”.

Además, Tiriac defendió a Vilas en el reclamo que realizó ante la ATP para que le reconociera el primer puesto del ranking en 1977 (luego el organismo lo rechazaría), al señalar que “él sabe, el mundo lo sabe, la Argentina sabe que en 1977 él fue, lejos, el número uno. ¿No fue en el 75, en el 76, en el 78? Pero en el 77 no hubo nadie cerca. Ganó dos Grand Slam, dieciséis torneos, nueve meses sin perder un solo partido”.

En ese sentido, el entrenador criticó con dureza a Chris Kermode, presidente de la ATP: “Kermode, Mamalov, Kardashian, Suzuki o quien sea. ¿Qué sabe Kermode de tenis y mucho más sobre lo que pasó en 1977? Cuando Kermode hacía dibujitos en la escuela, Vilas ya era el número uno, ya era un gran atleta y les ganaba a todos”.

El gurú del tenis que cambió a Boris Becker y Björn Borg

Ion Tiriac, con el correr de los años, se convirtió en una suerte de consultor de tenistas. Conocer y repasar ciertos datos de su metodología de trabajo ayuda a entender por qué se ganó la vida con el tenis y los negocios relacionados al mismo.

Con el sueco Björn Borg trabajó la técnica: “Lo ayudé para que pegara el revés más adelante.Le até la mano izquierda y le enseñé a pegar con una mano, para que aprendiera mejor la empuñadura”.

Del alemán Boris Becker, en la actualidad entrenador de Novak Djokovic, supo cuando se lo señalaron como “un alemán que no es malo”, que acabaría haciendo destrozos en el circuito: “Lo fui a ver a Montecarlo, solo 10 minutos. Le pegaba a la pelota de una manera anormal de fuerte. Lo metí a jugar un mes con Vilas. Se mordía la lengua, le salía sangre y  le seguía pegando”.

El especialista en  la formación de tenistas moldeó de manera notable a un joven Becker: con 16 años, dejó la escuela por indicación de Tiriac y comenzó a jugar clasificaciones, subiendo en el ranking en tan solo seis meses. “Tenía ambición, era inteligente”. No se equivocó.

 

 

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