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El milagro del profesor de tenis que con el 772º del ranking enfrentó a Federer en Wimbledon

El británico Marcus Willis había decidido retirarse y trabajar como profesor de tenis; su novia lo convenció de seguir y enfrentó a Federer en Wimbledon.

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www.telegraph.co.uk

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Su nombre es de película. Y su historia también. Marcus Willis se dio el gusto de enfrentar a uno de los mejores tenistas de la historia en la catedral del tenis. Porque Wimbledon le tenía reservado un lugar al que pocos pueden llegar, cuando cansado de caer en forma sistemática en primera ronda, ya tenía instalada en su cabeza la idea de radicarse en los Estados Unidos para dar clases particulares.

Así fue que el británico, en el 772º puesto del ranking, cumplió el sueño de cualquier ser humano que siente la magia de empuñar una raqueta, ya sea en un club o en un torneo profesional: jugar contra Roger Federer. Y la seguidilla de partidos ganados que posibilitó llegar a la segunda ronda del Grand Slam londinense, le cabe el calificativo de milagrosa.

El nacido en la ciudad de Slough, de 25 años, sorteó primero la “pre qualy” y luego la “qualy”, es decir, seis partidos con victoria para ver su nombre en el cuadro principal… ya podía irse tranquilo a casa con su bolso y la sensación del deber cumplido.

Es que había conseguido media docena de triunfos en el mismo torneo. Hasta ese momento, entrar a un court era igual a irse derrotado. Sin embargo, el séptimo triunfo al hilo, ya en primera ronda y ante el lituano Berankis por 6-3, 6-3 y 6-4, terminó de consumar lo imposible.

“Hasta acá llegaste”. Federer fue el encargado de terminar con la fantasía del británico. El suizo ingresó a la “oficina” y se encontró con Willis, el dueño de esta emotiva historia.

Al exnúmero 1 del mundo no le importó: lo sacó de la cancha en sets corridos, por 6-0, 6-3 y 6-4. Al menos en eso, Federer y Willis coincidieron, porque al perdedor tampoco le importó: él ya había ganado su propio Grand Slam.

Para entenderlo en números, su cuenta bancaria registró seis meses atrás un ingreso de 320 euros, luego de perder en un Future en Túnez. Y alcanzar la segunda ronda de Wimbledon le valió una alegría similar a ganarse el “gordo de Navidad”, al hacerse acreedor de 60 mil euros.

Del fracaso al sueño de jugar con Federer

De figurar entre los 15 mejores tenistas en juniors y representar una promesa del tenis británico, Willis se chocó de frente con una realidad inesperada. Los resultados no llegaban. Hasta el propio protagonista reconoció que le costó volver a creer en el tenis: “Me encontré con la realidad más dura. Empecé a perder muchos partidos, a tomar malas decisiones”.

“Era un perdedor. Tenía sobrepeso, bebía demasiadas pintas de cerveza, no tenía la motivación necesaria”. Estas conductas poco profesionales lo obligaron a cambiar de actitud.

Aun así, los resultados le fueron esquivos hasta llegar al punto de decidir colgar la raqueta como profesional para dedicarse a las menos estresantes clases de tenis particulares.  Pero su  “co-equiper sentimental”, Jennifer Bate, tenía otros planes.

Bate, quien dijo haberse enamorado a primera vista, le pidió que siga un tiempo más. Willis dijo “sí, querida”. La diferencia entre rendirse y mantenerse, entonces,  está a la vista. Por lo menos, ahora, Marcus podrá cobrar sus buenos honorarios en las clases bajo la excusa de “yo perdí con Federer en Wimbledon”.

Revisa aquí este gran punto de Willis ante el suizo

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