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Finales ATP: Un cierre de temporada de lujo

Desde 1970 el tenis tiene un torneo estelar a fin de año donde se reúnen a los mejores del planeta. Sin embargo también marcó las diferencias entre ATP y la ITF hasta 1999.

El tenis tiene en los Grand Slams los torneos más importantes durante el año, pero la ATP ha hecho un gran esfuerzo por impulsar un campeonato propio que sea capaz de competir en glamour y relevancia, como es el Masters, o con su nombre actual de Finales Barclays ATP World Tour.

El asunto es simple: Los Grand Slams y la Copa Davis pertenecen a la ITF, por lo que la ATP ha buscado alternativas para tener sus propios campeonatos de gran relevancia, dentro de los cuales están los ATP World Tour Masters 1000, el Campeonato Mundial Por Equipos De Düsseldorf y las Finales.

Aún cuando la ITF tiene el control de competiciones de tan alta envergadura, la lucha por organizar un campeonato de cierre de año donde sólo los mejores se midan entre sí viene desde que se creó la ATP y comenzó con su propio circuito, el World Championship Tour, que tenía su culminación en las Finales WTC, en paralelo con el Grand Prix Tennis Circuit, que era la continuación de la estructura existente antes de la Era Abierta, y que finalizaba con el Masters Grand Prix, que era de todas formas un torneo simbólico, sin puntos en disputa.

Finales ATP

Foto: AP

El año 2000, Gustavo Kuerten ganó las Finales del ATP y, además, consiguió los puntos necesarios para terminar el año como el nro. 1 del mundo.

La existencia de distintos circuitos terminó en 1990 cuando los jugadores ganaron la pulseada y la ATP se hizo con el control del calendario tras la unificación de los estamentos participales, y así el certamen de fin de año pasó a ser exclusivo de ellos, creándose el ATP Tour World Championship, donde los mejores ocho del mundo ahora peleaban también por puntos, además de un jugoso premio en dinero que era el único incentivo hasta ese entonces.

Pero la ITF no se quedó de brazos cruzados y para intentar tener un contrapeso, creó la llamada Grand Slam Cup, donde jugaban los 16 jugadores de mejor rendimiento en los cuatro Grand Slams de cada temporada, aunque no daba puntos y su relevancia siempre fue secundaria en contraste con el torneo de la ATP.

Este método duró hasta fines de 1999 cuando la ATP y la ITF acordaron hacer un solo torneo en conjunto, y así esta competencia vio nacer su tercera etapa con la Tennis Masters Cup, donde se creó una ranking paralelo llamado Carrera de Campeones, que sólo contabilizaba los puntos de los tenistas de la temporada que estaban jugando –el ranking “normal” toma en cuenta las últimas 52 semanas- y así en enero todos partían de cero. Además si un jugador terminaba fuera de los ocho primeros, pero dentro del Top 20 y ganaba un Grand Slam reemplazaba al octavo jugador clasificado.

Recién en ese momento, con el inicio del Siglo XXI, se pudo instaurar un torneo único, 100 por ciento apoyado tanto por la ATP como la ITF, con todo el condimento de la lucha dentro de la cancha por puntos vitales para cerrar el año, algunas veces incluso con el número uno en juego como lo fue de hecho la primera edición en 2000 donde Gustavo Kuerten se coronó campeón y el mejor del planeta, además del dinero que solamente es superado por los Grand Slams.

La cuarta etapa del certamen se dio en 2009 cuando la ATP reformuló algunos aspectos de su estructura e imagen, y así se cambió el nombre a Finales Barclays ATP World Tour, aunque el sistema de competencia en sí y su formato de dos grupos de cuatro, todos contra todos, donde pasan los dos mejores de cada zona a semifinales, se mantuvo inalterable.

Quizás el último cambio importante fue en 2010 donde por la confusión que generaba en el público la existencia de dos rankings, que pocas veces diferían entre sí en cuanto a los puestos de avanzada pero que de todas formas no era de entendimiento global, hizo que la ATP decidiera eliminar la Carrera de Campeones y determinara que simplemente los mejores ocho del ranking al término de la temporada regular jugarían el Masters.

La evolución de las sedes también ha sido interesante, donde cuatro de los cinco continentes, excepto África, han podido organizar este certamen. Del ’70 al 76’ las ciudades cambiaron año a año, mientras que del ’77 al ’89 Nueva York fue el centro de atención. Luego se estableció una rotación más amplia, donde destacaron los seis años Frankfurt y los cuatro de Hannover, hasta que en 2000 la intención otra vez fue hacerla de carácter anual. Finalmente el formato actual establece un contrato de cuatro años, que comenzó en 2005 con Shanghai y que ahora sigue con Londres hasta 2012. ¿Podrá Sudamérica alguna vez albergar esta fiesta?

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