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Kim Clijsters: Una reinvención ganadora

A los 23 años Kim Clijsters anunció su retiro para formar una familia, tras ser No. 1 y ganar un Grand Slam, pero sólo dos años después regresó para demostrar que el talento y el esfuerzo siempre es una fórmula de éxito, y su palmarés se acrecentó brillantemente.

Compatibilizar la vida familiar con la tenística muchas veces es insoportable, más en el caso de las mujeres, que deben sobrellevar el peso de tener hijos, lo cual frustra cualquier posibilidad de actividad de alto rendimiento.

Kim Clijsters

Foto: AP

Clijsters estuvo retirada dos años, cuando apenas tenía 23 años, pero tuvo un exitoso retorno.

Pero hay ejemplos donde ambas se unen en armonía, para hacer a una campeona dentro y fuera de la cancha, literalmente. El vivo ejemplo es Kim Clijsters, quien coronó una temporada brillante con su tercer título del Masters Femenino en Doha, pero cuya historia es aún más sabrosa y valiosa que su corona en Medio Oriente.

La belga estuvo retirada dos años, cuando apenas tenía 23 años, para cumplir su verdadero sueño, formar una familia, pero regresó en gloria y majestad demostrando que cuando se quiere, se puede, aunque para eso se necesita una cuota grande de talento, pero aún más de sacrificio y esfuerzo.

Se puede decir que la jugadora tenía el gen deportivo desde su nacimiento. Hija de un ex jugador de fútbol y de una ex campeona de gimnasia, por lo que su talento natural la podría haber hecho para cualquier actividad, pero prefirió el tenis, el cual conoció a los seis años.

Su ascenso meteórico demostró que su elección no era equivocada: A los 11 años era campeona juvenil de su país, a los 14 disputó su primer torneo profesional ITF, y a los 16 debutaba en el circuito WTA, las grandes ligas, donde no se mareó y con 16 años ya tenía su primera corona en Luxemburgo.

Pero no todo fue tan fácil para la belga. Aún cuando ya era héroe nacional en un país poco acostumbrado a logros en el tenis -que se potenciaría aún más con el despegue de Justin Henin- Clijsters comenzó a ganar una mala fama de jugadora incapaz de rendir en los torneos grandes, ya que perdió sus primeras cuatro finales de Grand Slam (dos en Roland Garros, Wimbledon y el Abierto de Australia), desperdiciando en algunos de ellos grandes oportunidades de ganar.

Kim Clijsters

Foto: AFP

Clijsters posa con su hija y el trofeo del US Open que ganó este año.

A pesar de esto en 2003 alcanzó el No. 1 del mundo, pero siempre con el manto de duda, y de hecho se la catalogó como la jugadora más talentosa en llegar a lo más alto de la clasificación mundial, pero sin graduarse en un torneo major.

Sin embargo, ni la presión ni las lesiones pudieron frenar su destino. Tras pasar casi todo el 2004 lesionada, el 2005 volvió con todo y cumplió su sueño en su quinto intento: la copa del US Open fue suya y tapó todas las bocas que dudaban de su capacidad en los momentos grandes.

El retiro voluntario y un regreso a lo campeona

En 2007, luego de estar luchando por un par de temporadas contra problemas en su muñeca, Clijsters decide abandonar la actividad, pero aduciendo además otro motivo importante: su deseo de formar una familia y ser madre; tenía sólo 23 años.

En 2004 estuvo a punto de casarse con otro jugador de impacto mediático, el ex No. 1 del mundo Lleyton Hewitt, pero en ese mismo año se rompió la relación. Dos años después la belga anunció su compromiso con otro deportista, el basquetbolista Brian Lynch, y tras un matrimonio en secreto en 2007, Clijsters colgó la raqueta.

Su gran sueño se completó en febrero de 2008 cuando nació su hija Jada. Así, con su vida familiar completa, a Clijsters le comenzó otra vez la inquietud por el tenis, sabiendo que aún tenía muchos años para seguir su carrera y que el talento no se pierde. Por eso anunció su regreso en grande para el verano estadounidense de 2009.

Kim Clijsters

Foto: EFE

La belga cerró su año 2010 ganando por tercera vez en su carrera el torneo de maestras, que reúne a la mejores tenistas de la temporada.

Si es que habían dudas ahora, no eran por su capacidad, pero sí la evolución del juego en dos años y su habilidad de adaptarse, además de su condición física tras haber sido madre. ¿Su respuesta? Un mes después de su regreso ganó su segundo Grand Slam, otra vez en el US Open, en una campaña notable y con uno de los regresos más notables en el tenis, que pudo celebrar además en la cancha central Artur Ashe con su pequeña hija.

En 2010 privilegió los torneos importantes, jugando sólo 12 en la temporada, pero con una marca remarcable ya que ganó cinco de ellos, incluyendo el bicampeonato en Nueva York y además su segundo Masters.

Kim Clijsters es el ejemplo de una deportista que supo siempre ir un paso más allá, superándose a sí misma en su carrera tenística y luego en su vida familiar, con la claridad de sus prioridades. De hecho ya puso fecha a su término definitivo de su carrera: los Juegos Olímpicos de Londres 2012, ya que su hija tendrá edad suficiente para ir a la escuela e intentará tener un segundo bebe. Una genuina ganadora.

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